tendidos

En la época de Joselito y Belmonte andaba suelta la pasión por los tendidos; una tarde, en Valencia, estuvieron los dos colosos francamente admirables, y a Juan, el sexto toro, le dio un fuerte porrazo.

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Por la noche no quiso ver a nadie y se recogió pronto a dormir, pero a eso de las once llamaron en la puerta de la habitación.

– No abras, -dijo a Domingo Ruiz, que ocupaba el mismo departamento- , porque será algún pelmazo.

Pero ante la insistencia de las llamadas, entreabrió Ruiz la puerta y vio a Joselito con dos amigos.

– ¿Y Juan? -preguntó José.

– Pasa, ahí está.

Cuando Juan vio a Joselito, respiró. Se pidieron unas botellas de vino y unas lonchas de jamón, se fumó y se charló hasta las dos de la madrugada.

¿Quién les decía aquello a los que por la tarde habían armado broncas en los tendidos?

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