Es increíble la cantidad de personajillos que están quedando completamente retratados con esto del famoso virus que nos acosa y nos persigue a todos desde hace casi dos años. Pero más increíble, todavía, es su vergonzoso, servil y rastrero comportamiento con esto de las inoculaciones y con pasaportes restrictivos cuyo objetivo es acabar con la libertad de todos, incluidos estos “grandes disidentes” que van de “alternativos” por la vida y que están demostrando ser unos completos “pringaos” que van de valientes para ganarse la vida, pero que no son más que unos “bebecharcos”.

Ese es el caso del festival de música rock y punk “Gazpatxo Rock“. El festival, que se celebrará el 19 de febrero de 2022 en Ayora (Valencia), contará, entre otros, con las actuaciones de grupos con unos nombres tan “radicales” y “rebeldes” como estos: “Desakato”, “Tropa do Carallo”, “Manifa”, “Porretas”… pero, ¿qué es lo que se exige cuando alguien pretende comprar una entrada? Vean, vean…

Menudos pedazo de pamplinas están demostrando ser esos componentes de las supuestas “tribus urbanas” con los que nos encontramos en estos tiempos. Menudo pedazo de vendidos al sistema que pretenden ganarse la vida ofreciéndonos una imagen que es completamente falsa y resulta no ser más que una simple “pose”.

Dense cuenta, el festival se llama “Gazpatxo Rock” y con esa ‘tx’, en lugar de la ‘ch’, pretenden que nos creamos que son totalmente alternativos y disidentes de todo. Pedazo de mamarrachos, eso es lo que realmente son. Si estuvieran vivos, serían mucho más valientes artistas como ‘El Fary’ o Lola Flores que ellos. A valentía y a enfrentarse con las injusticias del poder establecido les darían mil vueltas. Y encima lo harían sin presumir de nada. Patéticos, eso es lo que son.

 

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22 Comentarios

    • ja, ja, ja. Mucho azadón, pico y pala. Y levantarles a las seis de la mañana, lo que no han hecho en su puñetera vida.

  1. Los valencianos sentimos vergüenza ajena,no nos gusta toda esta mierda progresista,pero tenemos prioridades:salvar nuestras vidas,la de nuestros mallores,asegurarnos un plato de comida caliente y rezar,poco más podemos hacer,bajo esta dictadura de cutrerios y ordinarieces,menos mal que no en todos los municipios gobiernan los mismos,de lo contrario habría que emigrar.

  2. Y de puta madre, oiga.

    De eso que nos libramos los no inoenculados: de una soberana mierda de “música” (por llamarlo algo) como vehículo de mensajes caducados y trasnochados para bobos que se dejan engañar.

    Perfecto matraqueo como banda sonora de la plandemia, ahora que lo pienso.

  3. Se echa en falta al grupo “Kakuna Mortal”.

    Sus dos grandes éxitos aún por componer “Me la Txuto’ y “Pintxame que soy de goma” no se podrán escuchar esa noche. Lastima de “dexinflados”.

  4. Mucho nombrajo, pero música de MIERDA para mis oidos. Me quedo con Sinatra y una cassette. Si me apuras Engelberg y Tom. Estos mierdas que se pinchen lo que quieran y los que vayan, que se pongan la SEXTA OLA, DE Rocío Durcal.

    • Creo que por el precio de la entrada, allí en tierras de nuestros compatriotas levantinos, deberían dejar entrar, en vez de con vacutanasia, con un saco sobrante de tomates de Buñol para darles el homenaje que merecen desde la primera becerrada que canten. Al menos, la diversión estaría asegurada. Ja, ja, ja, ja….

  5. Se necesitan voluntarios para experimento vacunal, regalamos certificado de gilippllas para el acceso a ferias, fiestas cafeterías y urinarios públicos.

    • Bueno, podríamos poner la estrella de seis puntas en esos antros con la inscripción Arbeit macht Frei. Les va como anillo al dedo a los inoculados.

  6. Un subproducto del rock venía siendo el rock barriobajero, adornado con las etiquetas de esa estafa prefabricada de la llamada canción protesta, de la que han mamado (como mamones) infinidad de quinquis desde los 60 porque era lo fácil. Y sus protagonistas no eran más que macarras con la inteligencia justa para agarrar la guitarra y escribir gruñidos monotemáticos.
    No sé quién puede sorprenderse de esto.

    Si acaso me sorprendió lo de Loquillo, pero como afortunadamente nunca idealizo a nadie, tampoco ha sido mucho problema.

    • ¿Pero estos no eran los de mili KK? De guerreros estos tienen el nombre Heidi metal. Ja, ja, ja….

  7. Ahora, aquí está el problema. Tenemos una larga historia de grandes farmacéuticas inventando enfermedades, vendiendo enfermedades y engañando a gran parte de la población para ganar dinero. Desafío a cualquiera a que recoja los siguientes estudios de psicólogos, psiquiatras, periodistas y médicos, y lo descubra:

    Selling Sickness: How the World’s Biggest Pharmaceutical Companies Are Turning Us All Into Patients, por Patrick Moynihan y Alan Cassels (Nueva York: Perseus Books, 2006)

    La verdad sobre las compañías farmacéuticas: cómo nos engañan y qué hacer al respecto,por Marcia Angel (Nueva York: Random House, 2004)

    Bad Pharma: How Drug Companies Mislead Doctors and Harm Patients, por Ben Goldacre (Nueva York: Farrar, Straus y Giroux, 2014)

    Su droga puede ser su problema,por Peter Breggin (Nueva York: Perseus Books, 2007)

    Pharmageddon,por David Healy (Berkeley: University of California Press, 2012)

    Mi escepticismo es bastante sencillo: ¿no debería la gente preocuparse por todo esto? ¿No debería la mente inquisitiva hacer preguntas de sondeo y encontrar respuestas a esas preguntas?

  8. De todas las muertes producidas por la inconsciencia e ignorancia de la gente pinchándose este potingue tóxico, una que me llamó poderosamente la atención hace unos meses, fue la de un famoso cantante de Punk-Rock argentino cuyo nombre no recuerdo ( era famoso en Argentina ), me pareció una auténtica paradoja distópica, y salvando el aspecto trágico que toda muerte conlleva, fue realmente una muerte ridícula, vamos a ver, si todos estos van de antisistema y desean pincharse, lo suyo es cascarla por un chute de heroína adulterada o sobredosis entre botellas de licor rotas y jeringuillas ensangrentadas en el lavabo de un cuartucho de un motel de carretera o algo similar, pero, no por una vacuna falsa que te ofrece ese mismo sistema al que criticas porque te cagas patas abajo por miedo a un virus que no existe o porque te han prometido muchos bolos, en fin, incongruencias.

    Véase Syd Vicius de los Sex Pistols, ese si era un outsider transgresor y consecuente con su modelo de vida y su música, un auténtico Punk antisistema vamos, y como tal murió

    ¡Tomen ejemplo señores!

  9. Un caso paradigmático es el del grupo “Ska-P”. No soy fan de ellos ni de lejos, pero recomiendo buscar la letra de un tema suyo llamado “Pandemia SL”, del 2013. Farmacéuticas mentirosas, mascarillas inútiles, vacunación, terror mediático, etc. Como si describieran la situación actual, vamos. Ocurre que en aquel entonces todos los progres tenían claro que las farmacéuticas mentían y hacían negocios sucios. Jordi Évole también, incluso dedicó un programa al asunto. Pero es que, claro, gobernaban los malos. Ahora que gobiernan los buenos, resulta que aquellas mismas farmacéuticas multinacionales se preocupan por nuestra salud y hay que hacer todo lo que diga la tele. Ahora aquel grupo contestatario autor de “Pandemia SL” va por ahí como todos estos del cartel.

  10. Estos son los subnormales infrahumanos punk y de rock “irreverente” hoy más reverente que nunca a la inyección letal. Son drogatas, guarros a reventar, casposos, borrachos, analfabetos perdidos, contaminantes acústicos, ególatras de tatuaje cutre para llamar la atención, pelo largo como fregonas, piercings de tribu africana, antipoliciales muy policiales y comunistas y rojos como tomates, eso sí, carne de gulag cuando vuelva el comunismo, pues no pasan de tontonazos útiles de sus amos rojos, los que les subvencionan la coca, los porros y las litronas pa estar colocaos.

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