Albert Bourla, CEO Pfizer

Hace unos días se produjo en Estados Unidos la esperada y desagradable noticia de que se aprobaba la inoculación para niños de entre cinco y once años. Esta noticia es extremadamente preocupante porque, como es sabido por todo el mundo, los niños no han sufrido nunca problema alguno con este supuesto virus e inocularles con un producto experimental y peligroso puede tener consecuencias dramáticas para ellos.

Pero lo más llamativo de todo y lo que hace levantar nuestras sospechas es el nuevo componente que Pfizer ha añadido a sus viales, ahora que se pretende inocular a los más pequeños. Según publican varios medios, el componente en cuestión sería la trometamina (TRIS), que es una sustancia química que reduce la acidez de la sangre y estabiliza a las personas que ha sufrido un infarto.

Esta modificación la podemos encontrar en un documento de la FDA publicado el pasado 26 de octubre y dice, literalmente, lo siguiente: “Para proporcionar una vacuna con un perfil de estabilidad mejorado, la vacuna Pfizer-BioNTech COVID-19 para uso en niños de 5 a 11 años usa tampón de trometamina (Tris) en lugar de la solución salina tamponada con fosfato (PBS) como se usa en la formulación anterior y excluye el cloruro de sodio y
cloruro de potasio. Los viales empaquetados para la nueva formulación se almacenan congelados entre -90 ° C y -60 ° C. Los viales congelados pueden descongelarse y almacenarse en el frigorífico entre 2 ° C y 8 ​​° C durante un máximo de 10 semanas”.

Ahora, suponemos, que a todos ustedes les surgirá la misma pregunta que nos ha surgido a nosotros: ¿por qué? ¿Qué consecuencias están viendo en los viales que se han administrado para que decidan tomar decisiones de este tipo? ¿Acaso ese aluvión de infartos y trombos que estamos viendo tienen algo que ver con la composición anterior y al ser un experimento les ha llevado a cambiar incluir ese componente?

Pues parece que la respuesta a esta última pregunta va a ser que sí. Y es que tendría una difícil explicación que ahora los niños comenzaran a sufrir trombos e infartos dado que es algo sumamente anormal en personas de su edad. Parece que las cobayas con las que se ha estado experimentando hasta ahora les ha servido para llegar a esas conclusiones. El problema es que realmente no son cobayas, son personas, seres humanos.

 

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3 Comentarios

  1. Propongo un sencillo ejercicio mental: consideremos cierta, por un momento, la teoría que sostiene que las vacunas (y especialmente la de la plandemia que estaría montada al efecto) son herramientas para reducir la población mundial y para enriquecer, en el entretanto, a los pocos de siempre. Sin entrar en los posibles cómos, porqués y quiénes.

    De ser así, uno de los principales objetivos de los organizadores de la masacre sería que las vacunas actuasen en diferido, muy a largo plazo. Esta característica sería fundamental, ya que de lo contrario y si matara a los pocos días, semanas, meses (qué se yo… a uno de cada dos inoculados) el plan sería cósmicamente estúpido por suicida. Los genocidas quedarían inmediatamente expuestos. Pero es que además, si la vacuna mata lentamente y a largo plazo, el beneficio económico sería doble: primeramente, cobras la vacuna. Posteriormente, los tratamientos de la gente que irá enfermando poco a poco hasta consumar su fecha de caducidad adelantada artificialmente. Como resumen a este punto, la verdadera ola de efectos letales en cuanto a la magnitud del número de afectados, surgiría de forma muy gradual y como mínimo debería empezar después de varios años desde que hubiera remitido todo tipo de publicidad en los medios.

    Otro de los principales condicionantes de diseño de la ponzoña sería que ésta asegure su efecto con una única pauta, y algún refuerzo a lo sumo. Lógicamente, los genocidas habrían previsto la creciente resistencia de la gente contra una inoculación periódica con algo que no inmuniza ni impide el contagio contra algo creado y magnificado artificialmente. Sabrían que, con cada nueva tanda de pautas impuestas, la ponzoña perdería cada vez más adeptos ya que el miedo no se puede mantener indefinidamente.
    Al hilo de esto, cabe destacar la dificultad técnica que puede tener diseñar un veneno letal y diferido, pero que resulte completamente inocuo a corto y medio plazo. No hace falta ser Premio Nobel ni bioingeniero para ver este problema. Un veneno “monodosis” y letal a largo plazo tiene que tener necesariamente fugas de seguridad a corto y medio plazos. Por ejemplo, puedes contraer cáncer de pulmón si tienes el hábito de fumar, pero no si te fumas un único cigarrillo.

    Siguiendo este razonamiento (que echaría por tierra la teoría de los lotes – placebo y la de los lotes – letales, la cual trata de explicar porqué no se cae la gente por las esquinas) se llega a la lógica conclusión de que quieran reducir a toda costa lo que sería una inexplicable mortalidad infantil a corto y medio plazo, usando el tampón de trometamina. ¿Que porqué no lo han hecho desde un principio así, entonces? La razón es muy triste: tampoco soy ingeniero químico, pero sospecho que tal ingrediente es mucho más caro que los que han utilizado hasta ahora como tampón.
    Por supuesto todo esto no son más que pajas mentales. No me hagáis ni puto caso e id a poner el brazo las veces que os digan que haga falta, ya que sin duda será por vuestro bien… o al menos, por el bien de otros (no seáis conspirachapas… que estoy hablando del bien de vuestro prójimo, no del de los dueños de las Big Pharma).

    • No tenga ninguna duda de que así es. Por los datos del Reino Unido, las RAMs y la acción principal (destruir el sistema inmune) son como el cáncer, a más joven, más agresivo. No empezaron con los ancianos por elección, sino para poder inocular a todo cristo y manejar con su asquerosa propaganda los evidentes desastres del “producto” Tratan de evitar millones de videos de niños en vigilancia intensiva y cardiología. Los muy bastardos han llegado al extremo de vacunar a niños con dosis completas de adulto, en las iglesias. Así de sopetón como sorpresita de Halloween. Ha pasado ya en varios estados.

    • De acuerdo con los dos, Elver y Jorge. Cuando uno/a aprende el funcionamiento de esas mentes retorcidas y malignas, anticipa casi todos sus posibles trucos, sus manejos de los plazos y porcentajes y su inmenso escudo de la mentira mediática y los frutos de una población que ya está doblegada mentalmente.

      En cuanto a que no esté cayendo la gente por las esquinas, de hecho sí está cayendo, literalmente. Poco a poco, pero están cayendo, bastantes si tenemos en cuenta que el grueso de los pinchados lo ha sido hace menos de cinco meses y lo peor está por venir.
      La imagen descriptiva sería la de la bolsa de palomitas en el microondas.

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