dilema

Me cuentan mis amigos catalanes que para comprender la deriva hay que vivirlo. Yo los creo a pies juntillas pues solo las menciones periodísticas, artículos y reportajes a los que tenemos acceso los foráneos del “pruces” pues nos hace que nos creemos una idea genérica sobre la realidad paralela que allí se produce. La situación que la misma sociedad se impone a si misma seguramente o no dependiendo de lo contaminado que se esté, provoca según me cuentan la reacción de hacer caso omiso al asunto pese a que se sufre en silencio a diario o la contraria, es decir, la de visibilizar de continuo el atropello y con ello condicionarse la vida en el sin vivir de la denuncia constante.

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El conflicto enquistado parece que al final se reduce a un mero enfrentamiento histórico entre los papanatas que se inventan su propia Historia y aquellos que indudablemente con más luces, se niegan a aceptar la estupidez como forma de Gobierno. El problema consiste en que entre una cosa y la otra, la desidia y el aburrimiento provocado por los años y la mezquindad de la política aplicada por desarrapados ajenos al problema en sí mismo, pero con recursos para traicionar no solo a sus colocados sino a todo el grueso social que lo acompañaba, ha degenerado de tal manera que la masa descontenta se da por amortizada.

Y decía que mientras que la lucha sigue y sigue, el entramado separatista riega de fondos del estado y propios, a diestro y siniestro provocando situaciones surrealistas pues el objeto de todo político separatista catalán debiera ser el logro de su objetivo primordial y este no puede ser otro que lograr romper con el resto de España políticamente y solo de esta manera. Sin embargo los políticos secesionistas se escudan en sus ideologías para tratar de amortiguar el golpe que genera la vergüenza en si misma de ser en definitiva unos meros cuatreros, y por eso se disfrazan de progresistas tan de moda en nuestro país para de esta manera conseguir el blanqueamiento de toda esta ralea a nivel nacional.

Hace pocas jornadas pudimos ver a todo un referente de los tiempos del plomo; Arnaldo Otegui hablando del cambio climático y haciendo una defensa ardiente y fervorosa de la causa en defensa del planeta. Y claro, escuchando sus argumentos no me podía quitar de la cabeza las imágenes horribles que su causa ha provocado. Miles y miles de personas han quedado marcadas para siempre pese a la desmemoria histórica que se pretende instaurar desde el Ministerio de educación, dando sus frutos a marchas forzadas gracias a los niveles más bajos jamás conocidos de eficacia en la docencia española. Este precio enorme que la sociedad española no puede olvidar jamás, debiera ser reclamado diariamente y las responsabilidades de los autores hoy ensalzados unido a la felonía de aquellos que en beneficio propio tratan de blanquearlos minimizando sus actos indignos ajenos a la condición humana, necesariamente debería marcarlos para siempre al menos para no representar nunca más a nadie en ninguna institución pública.

Comentaba en el título del artículo lo de la dicotomía entre tigretón o bollicao porque esta misma semana hemos asistido a un gesto parecido, esta vez del diputado de la Esquerra Republicana, Gabriel Rufián el cual en un discurso chulesco, desacompasado y resultante de su analfabetismo integral, nos hablaba de cuestiones relacionadas con la mala alimentación, los dulces, la diabetes y el sobrepeso, supongo que aprovechando las recomendaciones del Ministro de Consumo Alberto Garzón, sobre la necesidad de educar mejor a los pequeños con la prohibición de la emisión de anuncios de productos poco sanos o recomendables (dulces, chocolates, zumos, galletas etc…) bajo su estricto punto de vista.

Que el diputado Rufíán haga un discurso en la tribuna del congreso hablando de estas cuestiones para finalizar adaptándola a la defensa de su guerra particular contra lucha de clases, teniendo en cuenta a lo que representa ideológicamente, históricamente y delictivamente es como mínimo de “aurora boreal”. Según él, la libertad no se refleja eligiendo un bollo u otro ya que la calidad alimenticia de los mismos degenera el organismo de quien lo consume. Según él la libertad se demuestra dejando de comer dichos productos para poder cenar pescado o consumir frutas o verduras de temporada en vez de congelados al ser más económicos.

Por lo tanto para su excelencia, el ejercicio del poder que ostenta sirve para decirle a la sociedad que el poder político está para prohibir ciertos hábitos alimenticios. Desde el sectarismo golpista catalán, el diputado nos viene a decir que solo los pobres de clase baja comen congelados y bollería industrial y que desde la tribuna está poco menos que obligado a reeducarnos. En su caso además y teniendo en cuenta a la formación que representa con el respaldo de quien nos (des)gobierna gracias a los indultos de los delincuentes y sus delitos.

Da igual de lo que nos hablen, son delincuentes o encubridores de criminales históricamente demostrado y recientemente sufrido. No aprendemos, seguimos su juego macabro mientras nos hablan de cuestiones baladíes tapando su verdadera maldad.

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2 Comentarios

  1. No podían haber escogido mejor apellido para este rufián, es malvado y cruel, vago n y sinvergüenza y le va eso del nuevo orden mundial,. de mi parte se lo puede meter por el culo.

  2. Desfachatez.

    DesFACHAtez.

    Éste no es el estado español, ni siquiera el estado español de las autonomías (menos autónomas del mundo ya que, todo partido Nacional o separata, viven por y para que el régimen del 78 se mantenga tal cual está y lo demás son cuentos); éste es el estado de la DesFACHAtez, donde el genuino facha te llama facha a ti, igual que, el cerdo que se tira un p.edo y, con aspavientos y, ostensiblemente, culpa a los demás para alejar la autoría de el mismo.

    El estado de la DesFACHAtez le encanta a los fachas, porque son sus fachas, cosas de la indignidad que nos señorea.

    En fin, aún cree alguien que ésto tiene arreglo no quirúrgico?.

    Buen domingo!.

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