buen ojo

Compartimos una nueva anécdota protagonizada por Curro Cúchares y el que sería califa del toreo cordobés, Rafael Molina, Lagartijo. Una anécdota que hemos titulado “El buen ojo de Cúchares” y que dice así:

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Era ya viejo «Curro Cúchares» y tenía el colmillo retorcido, como vulgarmente se dice, cuando «Lagartijo», poco después de tomar la alternativa, quiso moverle competencia en su afán de señalarse, adquirir nombradía y ocupar el puesto que ambicionaba.

Naturalmente, «Cúchares» tenía una sonrisa socarrona para aquellos afanes del torero cordobés y no se dejaba arrastrar a donde este quería llevarle. Toreando ambos una tarde en Sevilla, hicieron muchas cosas en los quites, y «Lagartijo», al terminar uno y arrodillarse, medio obligó a que hiciera lo propio «Cúchares».

En tal actitud ambos, algo vio el señor Curro en el toro que para su compañero pasó inadvertido, y levantándose rápidamente, exclamó:

– ¡Esa, «pa» los tontos!

En efecto, el toro se arrancó de pronto y cogió y volteó aparatosamente a «Lagartijo».

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