médicos

En derecho existe una distinción crucial entre cobrar por servicio o por obra. En un contrato de obra se puede prever perfectamente el resultado, y es por eso que se considera justo que el ejecutor de la obra asuma la responsabilidad, en el caso de que, una vez concluida, no sirva para lo que debiera servir pues ¿Cómo podría pretender un albañil cobrar por haber realizado una piscina de la que se fuga el agua?

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En el contrato de prestación de servicios no se puede, por contra, garantizar un resultado. Ningún abogado puede asegurar que ganará un caso, por muy buenos argumentos y pruebas que tenga, aunque solo sea porque la decisión depende de ese tercero que llamamos juez. ¿Acaso no hemos visto, con ocasión del pandemónium, diferentes respuestas judiciales al juzgar las mismas “medidas”? En estos casos se considera que los abogados cumplieron si hicieron todo lo posible para que se emitieran las sentencias ¡Qué culpa tienen de que los jueces se contradigan!

En el caso de la medicina, también se considera que ningún facultativo puede asegurar un resultado por lo que su relación con el cliente encaja, igual que la del abogado, dentro del contrato de servicios y no de obra. Si miras cualquier prospecto de cualquier medicamento, verás que informan sobre efectos adversos frecuentes y sobre efectos adversos raros ¿Cómo es que no tienen los mismos efectos para todos? ¿No es porque “cada persona es un mundo”? Ningún médico puede asegurar una curación, y esa es la razón por la que se entiende que cumple, igual que el abogado, cuando pone todos los medios a su alcance para que ésta se produzca.

No se puede obligar a un médico a que cure al paciente, o dicho de otra forma, no se le puede condenar por matar (Cuando lo hace involuntariamente, claro). De ahí que tampoco se pueda obligar a nadie a someterse a sus tratamientos, dadas sus imprevisibles consecuencias. Pero que no pueda condenarse a un médico por los daños que produzca (O por la ausencia de beneficios) no significa que se le otorgue “patente de corso”. En la antigua China idearon un sistema mucho más eficiente y garantista que el que tenemos nosotros (Antes de la Revolución Cultural había mucha sabiduría en China). Ellos no condenaban al médico cuando no curaba pero tampoco le pagaban.

Muchos abogados aplican, en nuestra cultura, el sistema chino y acuerdan con sus clientes cobrar cierta cantidad o cierto porcentaje solo si se gana el caso. Este tipo de acuerdos suele dar mucha tranquilidad al cliente porque, como mínimo, puede estar seguro de no haberse embarcado en un pleito sin posibilidades pues, de ser así ¿Qué abogado lo aceptaría?

¿Cuántas veces tu médico te cambió el tratamiento porque el que te recetó inicialmente no funcionó o funcionó mal? ¿Te devolvió el dinero? No hace falta que contestes. Ya sé que no. Nunca lo hacen. Imagina si un abogado te dijera “Hemos perdido el pleito, me lo pagas, lo plantemos de otra manera, y me lo vuelves a pagar” ¿Cómo te lo tomarías? En un mundo que ha puesto “ganar dinero” por encima de cualquier otro objetivo, si un abogado pudiera aplicar “tratamientos sucesivos”, sin duda ganaría mucho más dinero aunque eso perjudicara gravemente los intereses del cliente. ¿Qué aliciente tendrían los abogados para estudiar bien un caso, teniendo la posibilidad de plantearlo (Y cobrarlo) una segunda vez? Pues ese mismo aliciente es el que tienen los médicos.

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5 Comentarios

  1. Demasiados sanitarios están colaborando en un genocidio programado para quitar de en medio a quien estorba, por ejemplo personas jubiladas, enfermos e indigentes o pobres, por eso cuando algún cerdo como el papa rojo dicen que primero hay que vacunar con esa pócima ponzoñosa a los más vulnerables no es que se esté preocupando por la salud de dichos colectivos, más bien todo lo contrario, estorban a ese nuevo orden mundial que han repetido los políticos sincronizados como cotorras.

  2. Estorbamos muchos, galgo. Muchos más de los que se creen que no. Muchos de los que están colaborando con quitar de enmedio a esos que banalizando la vida humana, consideran que estorban, son a su vez “nominados” para abandonar la casa común.

    No se dan cuenta de quienes son amigos y quienes sus enemigos, y conscientes o no colaboran con el enemigo. No se dan cuenta de que no siempre es seguro estar del lado del poderoso, pues no es lo mismo ser de su círculo cercano, que parte de su mesnada. La mesnada, la masa humana es sacrificable pro y para el triunfo del poderoso, esa es su pena y la nuestra, porque no se inmutarán a la hora de “entregarnos”, ya lo están haciendo de hecho, y para más escarnio, con su propia familia.

    Siempre reconoceré el derecho de alguien a suicidarse, lo que ni le admitiré, ni le consentiré es que pretenda no hacerlo solo.

    Estamos en una inmensa Guayana en la que reverendos varios inducen al suicidio, matan a quien delata sus manejos y nada divino o humano les detiene.

    Estamos, tal vez, ante el escenario de extinción masiva más grande de la historia. Antecesores nuestros se extinguieron porque no pudieron o no supieron cómo hacer para salvarse, quién nos dice que no estemos en una situación igual?.

    Le reconozco su derecho al suicidio físico y al suicidio de su libertad, hasta el punto mismo que empieza mi derecho a vivir libre, a mi manera y sin hacer daño a nadie. Les compro su derecho a hacer con su cuerpo lo que les rote, igual que le reconozco al masoca su gusto por el sufrimiento, lo que no les compro y hasta ahí podríamos llegar, es que pretendan que, para que ellos puedan seguir sintiéndose seguros, no haya nadie sano sin “aditivos” que sea el espejo mismo de su soberana idiotez. Si quieren auto-engañarse están en su derecho, el efecto placebo es poderoso y funciona hasta que algo te pone ante el espejo y entonces pretendes romperlo?…..pues vaya con los “solidarios” “responsables” y “que miran por el bien común”…….acaso no entramos los no pinchados en esa humanidad a proteger?. Que pretendan el “emponzoñados todos”, para quedarse a gusto y tranquilos sin que nadie les refleje su error, lo entiendo en los muñidores de la gran farsa – dejar testigos en un crimen no es buena cosa -, pero en ellos que no ganan nada y, además, somos la prueba “viviente” del crimen que han cometido contra ellos y lo único a lo que se podrán agarrar para pedir responsabilidades……….raya ya en lo esquizoide.

    Al final para todos estos “benditos” auto-beatificados, lo importante no es su seguridad en el “todos a salvo”, sino su resentimiento saciado en el “todos igual”, igual de mal que no dé bien. Puro comunismo en vena 💉y nunca mejor dicho. Más bien puro ADN comunista penetrado en cada célula de su cuerpo hasta hacer de ellos otro “ser” muy alejado del individuo versus persona pensante. Transhumanismo lo llaman. Cuanto trans insatisfecho consigo mismo verdad?…..aún no han completado su humanismo y ya van con prisas y a lo loco hacia ser más (lo que no saben es que ese “más” es un más negativo, más imbéciles, más manejables, más obedientes, más conformados con lo que les toque, más prescindibles, más aniquilables, más “Minion” y más “marcianitos” de la máquina de gancho . Menudo resultado catastrófico partiendo de materia tan defectuosa, que Dios nos pille confesaos!

    Pa’habernos matao!!!!! Dijeron desde la tumba.

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