Aunque sea de una forma mucho más lenta de la que desearíamos, parece que las conciencias de algunos médicos están haciendo su trabajo y están provocando que estos denuncien lo que realmente están viendo en los hospitales tras las inoculaciones. Esto es lo que le ha sucedido a una médico de California llamada Patricia Lee que trabaja en la UCI y que, a pesar de que ella misma reconoce estar inoculada, dice en sus cartas que “ya no puedo aguantar mantenerme en silencio ante el grave daño que provocan las inoculaciones”.

En su carta, Lee describe que lo que está viendo en su trabajo es a “personas completamente sanas que sufren lesiones graves, a menudo fatales”. Cuenta, además, los principales efectos con los que se está encontrando al ver pacientes con “mielitis transversa, que resulta en cuadriplejía, neumonía por Pneumocystis, falla orgánica multisistémica, trombosis del seno venoso cerebral, choque hemorrágico posparto y choque séptico, y viremia diseminada por CMV y CMV”.

En las cartas, enviadas a la FDA y a los CDC el pasado día 28 de septiembre, explica haber observado más lesiones relacionadas con la vacuna de los que ella ha podido ver en los últimos 20 años. Además denuncia que en su “experiencia personal este año al tratar a pacientes en una UCI no concuerda con las afirmaciones hechas por las autoridades de salud federales con respecto a la seguridad de las vacunas”.

Y concluye diciendo que es “su conciencia la que le obliga a denunciar estos hechos”.

Puede leer más sobre esta carta en National File.

 

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6 Comentarios

  1. FDA / CDC: no te preocupes, si no puedes mantenerte en silencio ya te silenciamos nosotros y que parezca un accidente… todo tiene remedio amigo…

  2. Es un goteo continuo pero demasiado espaciado en el tiempo como para hacer un charco lo suficientemente visible. Ya de tsunami que arrase con toda esta inconmensurable patraña de una vez y para siempre ni hablamos.

    Solo algo lo suficientemente gordo provocaría un shock y su reacción posterior. Hasta ese momento siguen avanzando en la implantación de su tiranía mundial.
    Lo de Italia y el pasaporte no sé, pero, sin conocer su propia Constitución, no creo que puedan hacerlo. Es más, aún pudiendo en su caso, yo me pregunto: dónde estás esos comités de derechos humanos que no dicen nada?.
    Para qué tanta ley de Núremberg y tanta h.ostia, si al final todos y cada uno de sus países firmantes se saltan todo a la torera y ahí siguen, j.odiendonos la vida?.

    Que se quiten la careta de una p.uta vez y reconozcan que ya nada de lo anterior es válido, que lo deroguen todo y que vengan de cara a cazarnos, sería sin duda menos cruel, pues, por lo menos, sabríamos a qué atenernos.

    Ahhhhhh claro,no, no pueden hacerlo porque son tan cobardes que no nos dejan ni el derecho a defendernos. Quieren cazarnos como a conejos pero desde lejos, con mira telescópica (y a ser posible sentados y negando haber sido ellos los disparan) y sin el peligro de que, como animales heridos, nos revolvamos contra ellos.

    Panda infame de cobardes!.

  3. Sabed que hay un número alto de médicos que están totalmente ciegos a todo esto, y tienen una fe acrítica en sus religiones llamadas “ciencia” y “medicina”.
    Pueden ver un desfile creciente de ictus, infartos en jóvenes, enfermedades autoinmunes, etc, y no VER la “causalidad, no casualidad” del pinchazo criminal, que es un fruto de la bondad, la inteligencia, la exactitud y la imparcialidad inherentes -así lo ven- a dichos campos del pensamiento humano.

    Nadie debe pensar que todos los médicos son corruptos o andan locos por tapar sus cagadas covídicas. La mayoría son tan víctimas y tan cegatos como el bozalero medio. De hecho los médicos covidianos son bozaleros y pantalleros, están realmente enfermos y viven en un estrés postraumático crónico.

    Se necesita el tren de psiquiatras famoso de Julio Caro Baroja. Parece que entre la rama de psiquiatría el covidianismo ha pegado flojo, por razones obvias. Son muy necesarios ahora.

  4. Son pocos, pero afortunadamente los que tenían que protegernos están despertando.
    Nadie mejor que ellos deberían de interesarse por los efectos secundarios, si ahora dicen que están desbordados, que será cuando los efectos secundarios de la inoculación hagan estragos, de quien será la culpa ahora, de los no vacunados???

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