perros

Estos últimos días he tenido miedo y pánico por haber leído una sinrazón que, sin embargo, cada vez tenía más presente. Yo creo que las leyes están para mejorar lo existente, para mejorar la vida de los españoles y darle una mejor y sana vida de supervivencia. Entre perros y perras y por qué no decirlo, perritos y perritas. El 5 de mayo del 2020 escribía en este mismo periódico con el título de Los perros y las perras se llenan de gloria. Por lo leído, como he dicho antes, me ha entrado pánico que, por mucho pensarlo y dejarlo en el olvido, me he enfrentado con el dilema de ignorarlo, la historia tiene miga para abandonarla en el olvido.

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Hace tiempo leía del admirado periodista, Antonio Burgos, un artículo con el nombre de Más perros que niños. En el escribía que había en Sevilla un 20% más de perros que de niños, mientras que el Registro Andaluz de Identificación Animal tiene inscritas a casi 152.000 mascotas, entre perros, gatos, hurones y otros bichos raros que la gente tiene en casa, como reptiles en sus terrarios, ¡lagarto, lagarto! según el último dato del Instituto Nacional de Estadística en Sevilla capital viven 103.503 niños menores de 14 años. Quiero subrayar que esas 152.000 mascotas animales que superan a los niños son las que han pasado por la burocracia de la Junta que todo lo controla y tienen su, digamos, DNI perruno. Pero segurísimo que hay muchos más perros «sin papeles».

He leído hoy mismo, día 20 (miércoles), una noticia que me ha dejado-vuelvo a repetir- con un pánico y de una discusión conmigo mismo que, sin tapujos diré que me avergüenzo que haya personas que le den menos privilegios a los niños que a estos perros y perras, me explico. Esta noticia versa sobre la ley animal y humana. Donde un hombre tenía preñada a una perra, pero según él, vive en un apartamento muy pequeño, y por la razón de tener preñada a la perra, la que quiere mucho, no puede tener a los perritos y perritas que podrían nacer de su progenitora.

Con todo esto visito a varios veterinarios para que abortara la perra, todos se negaron a practicar el aborto, todos se negaron a realizar tan aberrante trabajo. Al preguntar el por qué, me contestaron que por conciencia y porque la nueva ley animal lo contempla. Toma del frasco carrasco. A esto yo le nombro: hipocresía darles a los animales, en este caso, al parecer, la misma consideración a los perros y a las perras. A los animales hay que darle, buen trato, comida y bienestar, pero darle la misma que, como dijo Ángel López de VOX en el congreso en el día de ayer, estamos humanizando al animal y deshumanizar al hombre, lo que yo le añado, a la hembra, también.

Pues bien, esta es la pregunta: ¿Tienen esta misma consideración las crías humanas desde que están en el vientre de su madre? Han hecho ustedes todo lo contrario con la Ley del Aborto. Al hombre muerte y al animal vida.

A todo esto, me pregunto, lo digo por lo bajini: si estos conceptos de vida y aborto hubiesen estado de ley hace bastantes años, estoy seguro que, algunos que hacen estas leyes, no hubiesen nacido, por la sencilla razón de que podría ser que, fuesen no nacidos, hubiesen sido abortados por su progenitora con ello posiblemente nos estaríamos ahorrando tanta hipocresía de estos salvadores de animales y asesinos de personas.

El sectarismo de nuestros legisladores lo estamos viendo en todos los sectores de la vida, comparando al animal como a un ser humano. Hace años lo dije en un periódico,

concretamente en el ABC, el día 15 de junio del 2009, me refería a Viviana Aido, por aquel entonces, ministra de Igualdad, con las siguientes palabras: La sinrazón y la inmoralidad han entrado en la ética de la vida pública, de la mano de una maliciada de este gobierno (PSE) mejor dicho, de un desgobierno. Un atropello que araña como un alacrán en la moral del ser humano, la barbarie, el engaño se ha tragado de una estacada nuestro comportamiento. Y lo más delirante de esta persona es la empanada mental con el veredicto que ha dado en una emisora hermana: un feto de trece semanas, es un ser vivo, pero no es un ser humano. Termino diciéndole: Pregúntele a su querida madre, querida mamá, ¿por qué me dejaste nacer? A todo esto, le añado:

“Solo la mitad de los pacientes que acuden a una clínica de aborto salen con vida”.  Amen.

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