Decía Gilbert Keith Chesterton que “llegará el día en que será preciso desenvainar una espada para afirmar que el pasto es verde” y ahora estamos viviendo, precisamente, en estos días. Casi estamos obligados por parte de medios de comunicación, políticos y jerifaltes de las redes sociales a ver lo que ellos quieren que veamos y no lo que vemos con nuestros propios ojos. Está sucediendo con el virus, también con las vacunas, con el cambio climático, con el feminismo, con la dictadura LGTBI y con miles de cosas más.

Llevamos décadas escuchando lo mala que es la energía nuclear y lo buenísimas que son las energías “verdes”, sobre todo para engordar las arcas de los miles de caraduras que viven a su costa saqueando el dinero público que se nutre, a su vez, de saquearnos con unos impuestos cada vez más disparatados e injustos.

Ahora todo lo bueno viene de la energía verde y lo malo, malísimo, viene de las centrales nucleares. Pero la realidad es otra y la realidad la demuestra las cifras y los datos, por mucho que los pamplinas que nos gobiernan y que nos pretenden vender la Agenda 2030 nos pretendan convencer de lo contrario.

El pasado 12 de octubre, el ‘Financial Times’ publicaba un artículo que decía lo siguiente: “Francia apuesta por más energía nuclear ante la crisis energética europea”. Y además de esa apuesta por la energía nuclear, mostraba un gráfico de las diferencias de precios que había entre un país que basa la producción de la electricidad en la energía nuclear como Francia, un 70%, y otros que la basan en la energía verde, como podrían ser los casos de Alemania o España, entre otros. Y las diferencias son abismales, en Francia se paga la electricidad casi a mitad de precio que en Alemania y un 25% más barata que en España.

Y a pesar de datos como estos, nos seguirán contando milongas con la energía llamada verde, milongas del cambio climático y cientos de historias más. Pero la realidad es que el supuesto ecologismo que se nos quiere vender no es más que un nido de víboras con pocas ganas de trabajar y muchas de vivir a costa de los demás. Otros cazasubvenciones más de esos que han crecido como las setas en las últimas décadas.

 

 

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1 Comentario

  1. España es la perita en dulce. El ataque al mundo cristiano blanco es salvaje, pero dentro de ese mundo los españoles ya están bastante cocidos, con la ventaja que supone el haber padecido la debilidad del cáncer de la “burguesía catalana” (que no los catalanes), que son lo que son, el trogloditismo vasco alimentado por la CIA (=NOM), y la morralla frentepopulista con su sed crónica de parasitismo y dolor.

    Esto es un acto de guerra contra la autonomía energética, con marrullerías administrativas en lugar de ruidosas bombas. La guerra sucia que tanto gusta a los sucios.

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