Ikabarú

Hace unos días un amigo que vive en Venezuela me envió un video del canal venezolano HCT, sección HASTA QUE CAIGA LA TIRANÍA, que tiene ochocientos mil seguidores, en el que el presentador Norbey Antonio Marin Gil habla de la riqueza de ese país, de sus recursos naturales de petróleo, diamantes, oro, coltán, entre otros, y del dispendio y expolio que se ha producido, y se sigue produciendo, de todo ello por parte del sistema bolivariano y de sus amigos. Hoy está en YouTube desde el martes 19 de octubre. En resumen, mi amigo me cuenta así la cosa:

[QUÉ Va A Pasar Con La Ley De Eutanasia Y Los Recursos Ante El Constitucional]

Sitúa en El Arto Minero del Orinoco, en el Parque Nacional de Roraima, que es el sector oriental del Parque Nacional de Canaima en la frontera con Brasil, el tepuy (montañas verticales de cientos de metros de altura), vigilado por la Dirección General de Contrainteligencia Militar Venezolana, que es la organización que se encarga de investigar e impedir el espionaje entre los militares y civiles del país en contra del estado, el pueblo de IKABARÚ.

Ikabarú

Ikabarú es la capital minera de la Gran Sabana en el Estado de Bolívar, está habitado por una etnia indígena llamada pemones, como en todo el sur de la Amazonia de Venezuela, en sus límites con Brasil. El gobierno venezolano ha ido entregando lotes de tierra a adictos al régimen, nacionales y extranjeros, para la explotación del oro de manera desmedida, sin control. Están acabando con una de las fuentes de agua prístinas del continente suramericano.

En el año 2019 ocurrió allí la muerte de ocho pemones porque no querían abandonar su propiedad, ante el hermetismo y complicidad de las autoridades militares que, a pesar de ser testigos, guardaron silencio.

Ikabarú

Allí hay una mina, a cielo abierto, de 16,15 Kms de largo por unos 5 Kms de ancho, aproximadamente, sin inscribir en el registro de tierras, lo que allí llaman ilegal, por lo que es imposible saber a ciencia cierta quién es su dueño, y en la que trabajan niños indígenas pemones, tiene una pista para avionetas para transportar el oro obtenido hasta El Callao, capital del Estado, que cuenta con unos 25.000 habitantes y desde donde el oro vuela a distintos puntos del planeta para su fundición.

Ahora que en España está en el cénit de la presión mediática El Pollo Carvajal y sus declaraciones y aportación de documentación a la justicia española, que identifica a Monedero como el encargado de recibir financiación en metálico para Podemos y entrega al juez las pruebas del presunto dinero que Venezuela pagó a Garzón, actual pareja sentimental de la Fiscal General del Estado, la Audiencia Nacional acuerda acceder a su extradición a Estados Unidos, casualidad, me pregunta mi amigo que si yo sé algo de esto. Y le contesto que no, que yo no sé nada de minas, de ingeniería ni desforestación forestal y que cada persona debe ocuparse de lo que sabe, que como dice un refrán castellano, “zapatero, a tus zapatos”.

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Antonio Campos
Antonio Campos nació en Ciudad Real, en la España del queso amarillo y la leche en polvo de los americanos. Licenciado en Económicas, Diplomado en Humanidades, PDG por el IESE. Ha trabajado durante muchos años en un importante grupo multinacional del sector financiero, al que reconoce estar agradecido por haberle dado la oportunidad de desarrollarse profesional, académica, personal y humanamente. Conseguida cierta estabilidad profesional y dineraria, volvió a su verdadera pasión de juventud, escribir; desde entonces, han sido cuatro libros y unos dos mil artículos de opinión, económica y política, publicados en diferentes medios de comunicación, pretendiendo conjugar la libertad individual o personal (el progresismo) con la libertad económica (el conservadurismo), elogiando las ideas y no las ideologías. Y lo hace, dice, pretendidamente independiente, ideológica y socialmente, con la libertad de quien tiene libre el tiempo, el pensamiento y la palabra.