A ver si viendo las noticias todas juntas es posible que haya cada vez más gente que se quede impactada con lo que está sucediendo y vaya despertando a una realidad que cada vez es más dramática. Si ustedes se paran a hacer memoria e intentar recordar cuántos niños de su círculo más cercano han muerto de para cardiorrespiratoria es posible que no se acuerden de ninguno por lo sumamente raro que es que algo como esto suceda. Pero está empezando a suceder y de una forma muy trágica.

Ayer moría un niño de 13 años en el centro de Vilanova y la Geltrú como consecuencia de una parada cardiorrespiratoria, aunque en la misma noticia se nos dice que se están investigando las causas de su muerte. El niño estaba participando en un servicio lúdico de gestión municipal y el pobre cayó fulminado. Aunque fue trasladado a un hospital, no se pudo hacer nada por salvar su vida. Por cierto, a los 13 años eres un niño, no un “joven”. Incluso con este tipo de trágicas noticias nos intentan manipular y las intentan blanquear.

En Sevilla muere una mujer, Manuela Ana Lozano -fundadora del Restaurante El Cairo-, tan solo 24 horas más tarde de que falleciera su marido, Juan Luis Salas Martínez. ‘ABC’ nos cuenta que el fallecimiento se ha producido tras una larga enfermedad. Largas enfermedades que finalizan, por desgracia, todas a la vez, por lo que estamos viendo.

En Lamas-Baamonde, en el Concello de Teo, Galicia, ha fallecido un matrimonio en tan solo unas horas de diferencia. Se nos cuenta en la noticia que “el hombre, de 85 años de edad, falleció a primera hora de la mañana en su casa mientras que la mujer, de 78, moría pocas horas después del triste suceso de su marido, en el Complejo Hospitalario de Santiago donde se encontraba ingresada por unas dolencias previas”.

A quien le pueda parecer normal todo esto que está pasando, que se lo haga mirar. No es normal y mientras haya tanta gente a la que se lo parezca, no se podrá solucionar ni denunciar nada.

Qué gran tristeza produce ver estas cosas, descansen en paz.

 

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4 Comentarios

  1. Vamos a hacer un poco de abogados del diablo: Fallece un señor de 85 años, bueno, es la edad… A las pocas horas fallece su mujer. Bueno, quizás no pudo superar la depresión por la muerte de su marido. Ah, pero es que la historia se repite. Bueno… casualidad. Un chaval de 13 años muere fulminado… No, lo siento, para eso no tengo explicación. Ni para ese ni para los otros tantos casos de adolescentes a los que han destrozado la vida sin que nadie quiera admitirlo (ni siquiera sus propios padres).

  2. Hoy me cuenta una conocida que su hermana esta sufriendo algo que no le parece nada habitual, entre otras cosas porque nunca le habia ocurrido algo asi y desde luego no conoce a nadie que le pase.
    Resulta que la mujer tiene pequeñas paradas del corazon, fue al medico muy asustada y adivinen cual fue la respuesta del doctorcito despues de examinarla….que no se preocupara que era muy normal!!!!
    Ahora diganme si no es para coger a este tipo de medicos y llevarlos ante un juez.
    Esa señora de la que me ha hablado su hermana ¿no tiene los dias contados? Los tiene, esta religiosamente “vacunada”.

  3. Se están cumpliendo las predicciones de Q,o de médicos por la verdad…o de los ‘negacionistas’,las vacunas ya están dejando un reguero de muerte y desolación,mientras las hijasdep..a periodistas de TV,siguen anunciandolas,como si nada,la TV es asesina.
    Y también la prensa que siguen como el conejito de dura el con la mentira de la falsa pandemia a la que están sumando la mentira del cambio climático,el verdadero culpable de todo,según los asesinos oficialistas.
    Los sanitarios españoles no son como los de Canadá y están siendo cómplices de un genocidio.

  4. Mientras la gente no establezca, la relación que hay entre que cada vez las cosas vayan peor y lo que llevan votando años, no habrá nada que hacer, no establecerá ninguna otra conexión neuronal necesaria para “estar” en la jugada.
    Mientras no sean capaces de atar cabos para comprender el origen de nuestro mal, todo será inútil.

    Mientras la gente no entienda que el hecho de votar no es baladí, nada cambiará y solo nos quedará huir.

    Mientras la gente no entienda su propia perversión a la hora de “elegir” quien dirigirá su destino y el de otros, y lo haga a la ligera con motivaciones banales (voto socialista de toda la vida como mi padre y mi abuelo), no habrá forma posible de romper el círculo pernicioso que nos esclaviza.

    A veces es que no hay manera de arreglar las cosas, porque simplemente se las ha dejado degradarse demasiado. Hay un punto sin retorno en el que ya no hay manera de intervenir para corregir, pues ya nos supera. La degeneración en todos los ámbitos es ya irreversible y solo hay una manera de salir del bucle: cortar por lo sano y empezar de nuevo sin ninguno de los elementos putrefactos. El régimen del 78 ya empezó viciado y no fue inocente ese error. Se hizo con todo el ajo para que pareciera cambiar sin cambiar nada. Todo fue una operación de estética, un cambio de imagen para engañar a la gente y que pensara que ya éramos “modernos” y “homologables”, mientras los de siempre seguían en el machito llevándoselos crudos a costa de los de siempre.

    Nos convencieron de que nos teníamos que “modernizar”, teníamos que dejar de ser tan “españoles”, teníamos que cambiar nuestros “vicios” para ser como los europeos y europeos de pleno derecho. Teníamos que dejar atrás ese rasgo tan característico nuestro de la picaresca, teníamos que volvernos “honrados” y hacer lo correcto siempre, aunque no nos estuviera mirando nadie. Teníamos que ser virtuosos: “haz lo que yo diga pero no lo que yo haga” y “cuando seas padre comerás huevos”. Así fue como se reservaron para si mismos todo. Así fue como se aseguraron de reservarse para si mismos la potestad de ser los garantes y custodios de las esencias patrias. Así fue como nos hicieron a todos “honrados” ciudadanos desprovistos de nuestro instinto de supervivencia y nuestra perspicacia, mientras ellos se mantenían siendo los “españoles” de siempre, siempre al quite, siempre a la jugada, siempre a la oportunidad, siempre a la picaresca.

    Es irónico y paradójico que sean los más odiadores de nuestra idiosincrasia, los que conservan el tarro de las esencias puras, de esa España “atrasada”, “atávica” y tan, tan, tan española. El hábito no hace al monje, pero ahora todo un país embebido y “sublimado” de esencias progres, se afana a la desesperada en procurarse un puesto de por vida en la mamandurria, mientras el país agoniza y muere de puro éxito.

    La picaresca y el sálvese quien pueda impera mientras los pagafantas siguen pensando que su humillante posición dadivósa y generosa en extremo, finalmente dará sus frutos y mojarán churro.
    Esperando su momento hay muchos, todos – salvo los escépticos descreídos como yo – prácticamente diría yo. La diferencia entre unos y otros reside en el momento, en la circunstancia. Unos se aferran desesperadamente a lo que hay y se afanan por mantenerlo, y otros se posicionan para estar en el sitio idóneo para cambiarse por los otros pero sin cambiar nada. Esta es nuestra auténtica tragedia: nada cambia porque nadie quiere cambiar el régimen en el que todos parten con ventaja. Nada cambia si no es para ir a peor, porque no entendemos que PP y PSOE son las 2 caras de una misma moneda falsa. Las 2 caras de un régimen oligárquico sujeto a la ley de hierro de las oligarquías. Nada cambia porque quienes pueden cambiarlo – repudiando ambas organizaciones, hoy descaradamente delictivas y estructuralmente mafiosas – siguen sumidas en su ignorancia consciente o no, culpable o “inocente”, pero perjudicial en ambos casos y extendida para todos, ciegos o despiertos.

    Si fueron capaces de programar los cerebros sin un chip “físico” a tal efecto, que no serán capaces de hacer con seres ya guiñapos, a partir del momento en el que les introduzcan el mecanismo de control mental, sea ahora con la excusa de una kakuna “salvadora”, sea como sea y cuando sea?. Es terrorífico pensarlo.

    Todo el mundo quiere ser “bueno”, cosas de nuestra herencia cristiana. Han sabido que tecla tenían que tocar para tener una legión de gente abyecta que no se ve tal cual es, y es más, se cree realmente buena gente, altruista, sacrificada, solidaria, responsable y que mira por el bien de los demás. Es desolador.

    Mi hijo por fin ha salido de este manicomio de “benditos” iluminados políticamente correctos, buenistas e infinitamente imbéciles, me queda otro al que convencer de que huya de esta 💩 insalvable, y un futuro en soledad rodeada y aislada (voluntariamente) de gente que solo me inspira ya, un rechazo y un asco infinito, que no huelen la 💩 ni aunque la tengan en sus propias narices.

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