Ha causado un gran impacto en todo Israel la fotografía de la lápida de una mujer fallecida el mes pasado, supuestamente, por coronavirus y sin estar vacunado. Y por lo que hemos podido leer en el digital ‘Times of Israel‘, la inscripción de esa lápida no nos resulta nada sorprendente puesto que parece tener razón.

La inscripción, escrita en hebreo, dice lo siguiente: “Asesinada en la sala de coronavirus del Hospital Beilinson” y pide a Dios que “vengue su sangre”. Y decimos que parece tener razón por lo que se cuenta en la misma noticia.

Al parecer, la mujer, de unos 70 años de edad, había estado enferma durante un tiempo y había sido tratada en su casa. Todo esto según la versión del propio hospital, que añade: “Fue ingresada con un infarto y una embolia pulmonar y murió de un caso grave de COVID”. Un poco contradictorio, ¿no? ¿Fue ingresada por una serie de dolencias y falleció “de un caso grave de COVID?

Porque la primera contradicción es, si sufría un infarto y una embolia pulmonar, ¿por qué fue ingresada en la planta de coronavirus? Y la segunda, si no padecía coronavirus, ¿no sufriría el contagio en esa planta?

El caso es que ahora en el hospital Beilinson de Petah Tikva están muy ofendidos por lo que se ha escrito en esa lápida y están pensando en emprender acciones legales para que se retire. Pero ahora imaginen ustedes los motivos por los que se ha decidido dejar escrito eso, ya sea por parte de la familia o por decisión de la propia fallecida, ¿qué pueden haber vivido en ese hospital hasta el día del fallecimiento?

Porque si se dan cuenta, además se hace mención especial en esa noticia a la circunstancia de que la fallecida no estuviera vacunada. Remarcando ese dato parece que se pretende utilizar algo que está causando dolores de cabeza, como un nuevo alegato de la vacunación. Imaginen si en otros países hubiera más familias que decidiera realizar ese tipo de acciones tan llamativas. Con cuántas “sorpresas” nos encontraríamos.

 

COLABORA CON NOSOTROS CON PAYPAL

5 Comentarios

  1. Para empezar con lo destacado de la noticia, la lápida. Si esa persona , según dicen, no estaba vacunada con 70 años y con presuntas patologías, es muy probable que ni creyera en el bicho ni quisiera kakunarse. Tratada en su domicilio,(por quién) pero la da un infarto(raro) y una embolia (a ver) y la ingresan directamente en planta Covid. También es muy probable, que su familia pensara en los mismos términos y sabedora de la manipulación del diagnostico y la posterior afirmación del motivo, se sintiera totalmente indignada, añadiendo a esto, el pensamiento de que, al ingresarla en planta Covid y sin vacunar, no se la tratara de sus dolencias previas y simplemente se la anestesiara, hasta su fallecimiento. La inscripción respondería a esa indignación y como denuncia publica. Y opino ésto, porque se de un caso muy similar y que , a pesar de haberlo denunciado ante la justicia, murió en el cajón archivador, porque ” si lo ha dictaminado un médico, es porque es así.”
    Y por otra parte. No entiendo cómo, a estas alturas, se sigue mencionando la existencia de Covid, por aquello de que si se contagió en la planta, cuando su existencia es de ordenador, ¿o no lo es?.

  2. Me imagino que el pastizal de subvención a los hospitales por comunicar una PCR hecha y también decir que alguien es covid en UCI o fallecido, es en todo el mundo…, la estafa y el crimen está organizado.

  3. El coronavirus no existe,no hay ninguna nueva enfermedad.

    Estas vacunas no han sido testadas y autorizadas como las anteriores…
    —Quienes esto esgrimen parecen no tener ni idea de algo que se llama “relaciones de poder” y que se materializan en puertas giratorias, en sobornos, en influencia o control de las multinacionales farmacéuticas, en la manipulación permanente de Falsimedia (sí, los medios de falsificación de la realidad y censura de las voces críticas) y en definitiva del control de instituciones públicas por los capataces de los Amos del mundo. Todas las vacunas, todas, son inútiles y peligrosas por la sencilla razón de que carecen de sentido biológico y solo pueden producir y llevan más de un siglo produciendo problemas de salud y muertes. Las de COVID y las de no COVID. Las autorizadas por vía de emergencia y las autorizadas por cualquier otra vía que en definitiva son la vía única de la corrupción, la mentira y el crímen.
    Y así sucesivamente…
    No vamos a cambiar de paradigma si no cambiamos el lenguaje. Y mientras el debate científico-médico avanza aunque sea a pasos de tortuga, podemos ir por delante con un cambio en el lenguaje, desterrando los conceptos que han marcado los dogmas del último siglo y pico.

    Dejemos de hablar de “infección”, de “contagio”, de “patógenos”, de “defensas”, de “inmunidad”, incluso de “enfermedad”. Comencemos a expandir la cultura del apoyo mutuo en nuestro medio interno, entre nuestras células y nuestras bacterias, y vamos a ir sustituyendo poco a poco la lógica ilógica del exterminio de microbios imprescindibles para la vida por la lógica vital de la cooperación, la búsqueda del equilibrio, la comprensión de los procesos de la vida liberándonos del mecanicismo y recuperando el fluir de lo vivo.

  4. Dios tiene mucha sangre que vengar y no se si una eternidad va a ser suficiente para tanta venganza necesaria.
    De todas formas si no nos venga Dios ….

Comments are closed.