guadalquivir

Desde el Duque de Rivas a Machado y apuntando los anhelos de poetas y trovadores glosando al río Guadalquivir, nos vemos delante de un buen conocedor del cante flamenco, Ricardo Molina de Puente Genil( Córdoba),mirando e hincando una ojeada de este, he visto una paráfrasis sobre este río que, cuando Cazorla se hiso pipis, fue fluyendo ese manantial de agua clara al mar, pasando por Córdoba y Sevilla dejando ese chorreo hasta  Sanlúcar de Barrameda en la provincia de Caí.

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Por muchas glosas y siglos que pasen, Ricardo Molina, prescinde los atalajes antiguos dejando un léxico sencillo, pero, claro de una plasticidad limpia, ilustrando sobre este río.

“Al Alba
la luz nace del agua.
Guadalquivir la trae
pálida.
Empieza siendo un beso,
un ala,
que acaricia y desvela
el alma
de Córdoba dormida,
de Córdoba callada”

He visto en ABC de hoy día 8, un artículo donde Francisco Villamandos, profesor de educación Ambiental de la U. de Córdoba, haciendo una semblanza sobre la vida del Guadalquivir, a su paso por Córdoba, desde tiempos atrás hacía nuestros días. Unos días antes, leía que se iba a desmantelar parte de la flora y arbolea a su paso por la Rivera, para dejar la vistosidad y atracción que nos deja, como decía antes, el pis venido de Cazorla.

Allá por el año 80, escribía en el periódico Córdoba una publicación donde dejaba ver más o menos, como veía la Rivera y a su paso el Rio Guadalquivir. Esa flora y arbolea, no dice nada, en cuanto a, vistosidad y ornamentación al rio, ni a los cordobeses y forasteros que vienen a visitar esta Córdoba que, como callada, dormida y sola, por mi parte nunca la dejare en somnolencia y un letargo que vemos todos los cordobeses.

En esa publicación que antes aludía, exaltaba el cambio que yo presumía, era que, esa flora y arbolea y matorral se cortase y quitando los barandales, para darle cabida a bares con una arquitectura que la dejaría en manos de expertos, con ello, quedaría la rivera más enriquecida y visitada. El pontanés José Cabello y Cabello, le ofrece unas décimas diciendo:

“Y Córdoba, al ganapierde,
te da su embrujo y su aroma.
Un arrullar de paloma
en lontananza se pierde.”

El oscuro deseo de mi Río Guadalquivir, una vez más, como dice el poeta, no aspiro que se abandone en lontananza, donde aún se puede revivir viendo este torrente de agua, donde sus puentes, la Abolafia, los molinos y todo cuanto le circunda, le daría un esplendor y suntuosidad que Córdoba y España se merece, ¿o no?

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