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Jérémy Chardy, reconocido tenista francés, fue vacunado contra el virus del COVID-19 en agosto de 2021, y desde entonces tuvo que dejar los entrenamientos y alejarse de las competiciones por los fuertes dolores que siente tras realizar cualquier esfuerzo físico.

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La comunidad del deporte internacional está conmovida tras la noticia publicada recientemente sobre la situación que enfrenta el prestigioso tenista de 35 años, tal y como informa el digital Bles en un artículo que puedes leer en este enlace.

Los medios de comunicación de Francia reportaron durante esta semana que Chardy se vio obligado a suspender su temporada de entrenamiento y todos los compromisos deportivos asumidos en los próximos meses, debido a una preocupante reacción provocada tras recibir la vacuna contra el Covid.

“Desde que me vacuné, tengo un problema, he estado luchando pero de repente, no puedo entrenar, no puedo jugar”, dijo a la agencia de noticias AFP. El tenista se aplicó una dosis de Pfizer tras participar en los Juegos Olímpicos y ahora asegura estar “completamente arrepentido de haber sido inoculado”.

Agregó, además, que por el momento ha decidido tomarse un tiempo para cuidarse y recuperarse adecuadamente y asegurarse de no volver a tener inconvenientes en el futuro.

Chardy debutó como profesional en 2005, ganó un título y su mejor ránking ATP fue el puesto 25 en 2013. Representó a Francia en varias series de la Copa Davis, llegando a la final en 2018. Ahora ocupa el puesto 73 del ranking mundial.

Actualmente, transitando la recta final de su carrera, con 34 años de edad, se mantiene aún en vigencia. Durante el año 2021 ha participado de los torneos más importantes y lleva ganados 570 mil dólares en premios. Sin embargo, le toca enfrentar una situación que no estaba en los planes de nadie.

Tras su participación en los JJ.OO. de Tokio 2020, donde fue eliminado por Alexander Zverev, participó del Abierto de los Estados Unidos donde comenzó su pesadilla. En esa oportunidad cayó en primera ronda con Matteo Berrettini cuando comenzó a sentir malestar en su cuerpo.

Luego quiso volver a los entrenamientos de rutina pero comenzó a sentir dolores “paralizantes” que no le permitían continuar. así fue que empezó a buscar respuestas en los especialistas. “Fui a ver a dos médicos, me hice unas pruebas para saber lo que tengo y lo más importante es cuidarme”, expresó el tenista tras recibir los estudios.

Chardy manifestó estar profundamente frustrado dado que es consciente de su avanzada edad para participar en las exigentes competencias.

“En febrero cumplo 35 años y es la primera vez que pienso que la próxima temporada puede ser la última. Es difícil porque me estaba divirtiendo y quería jugar más”, comentó.

Chardy no es el primer deportista en denunciar que los efectos adversos de la vacuna lo dejaron fuera de competencia.

Everest Romney, un joven atleta de 17 años oriundo del estado de Utah, EE. UU. denunció que el día después de recibir la vacuna de Pfizer contra el COVID-19 a finales de mayo, sintió que se le hinchaba el cuello. Cinco días después fue hospitalizado cuando los médicos descubrieron dos coágulos de sangre en su cerebro, según reportó Children’s Health Defense.

Su madre, Cherie Romney, dijo que el pediatra de su hijo inicialmente descartó los síntomas y lo diagnosticó como un estiramiento en el músculo del cuello producto de su entrenamiento.

Pero dentro de las 24 horas posteriores a la visita al médico, Everest sufrió una de las peores migrañas que duró varios días sin parar hasta que Cherie decidió llevar a su hijo a la sala de emergencias, donde se enteró realmente lo que estaba sucediendo.

Actualmente el joven deportista se encuentra estable y recuperándose en su casa aunque por su dificultad para caminar continúa imposibilitado para practicar deportes por tiempo indeterminado.

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1 Comentario

  1. Todo este genocidio, este crimen en masa, montado sobre la coartada de un supuesto virus que es menos letal que la gripe común. Una pesadilla increíble que todavía haya gente que trague con esto

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