abusos de la banca

Me acaba de mandar en un buen amigo, la narración de la actuación, desgraciadamente todavía ficticia, de como un ciudadano, dueño de una carnicería y en defensa de la justicia, ha ejercido frente al director de su banco. Así, relata los hechos acontecidos:

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«Hoy ha venido a comprar a mi carnicería el director de mi banco. Primero de todo le he hecho sentarse en una silla unos treinta minutos mientras tanto, yo hacía otras cosas en mi negocio. Cuando me ha parecido le he preguntado qué deseaba, a lo que me ha respondido que unas hamburguesas. Yo le he dicho que las hamburguesas ahora, solo las vendemos los viernes. Me ha pedido chorizos y le he dicho que solo, las vendemos de 8:30 a 10 horas los martes y jueves. En vista de ello me ha pedido un pollo cortado a cuartos. Yo le he dado el pollo, los cuchillos y las tijeras, y le he dicho que se lo tenía que cortar él. Como era de esperar, me ha contestado que él no lo sabía hacer y que era mi trabajo. Mi respuesta ha sido que por tratarse de la primera vez le ayudaría, pero que en lo sucesivo lo debería hacer él solito. Están disponibles en la página web y en la aplicación móvil las instrucciones de cómo hacerlo. Entonces me ha dicho que quería hablar con el encargado, y mi respuesta ha sido que si no pedía cita previa sería del todo imposible hablar con él. Al final, se ha llevado el pollo troceado y una morcilla, de modo que yo le he cobrado el pollo, la morcilla más la correspondiente “comisión de mantenimiento” por estar yo, en la carnicería cada vez que usted me necesita».

Es justamente, todo lo que los bancos, los cuatro o cinco que tenemos en España, hacen con nosotros. Aunque en general no estamos contentos con este trato, no hacemos nada, y lo que es peor, hemos ido casi sin darnos cuenta, favoreciendo el llegar a esta situación.

Todo comenzó casi desde el mismo día en que se inicia el actual régimen político que padecemos. Nuestros representantes “elegidos democráticamente en las urnas” siempre arrodillados al poder financiero, nos vendían que los bancos tendrían que ser más grandes para poder defenderse y ser competitivos. Pasamos de tener en España, miles de entidades bancarias, -en Alemania dicen que sigue habiendo más de tres mil- a las actuales cuatro o cinco.

Lejos de buscar la verdadera competitividad del sistema financiero para que el principal beneficiado fuera el usuario, el ciudadano, el contribuyente en general, lo único que hemos conseguido, es que esta media docena de banco escasa que tenemos, se pongan de acuerdo a  la hora de maltratar a los clientes; despidiendo al grueso de empleados, cerrando oficinas, obligándolos a tener que hacer nosotros el trabajo que antes hacían esos empleados, en muchos casos y no satisfechos todavía, no dejan de reducir ya el escasísimo espacio de decisión que tiene el cliente con su dinero.

Si esta situación, sólo se hubiera dado en el sector financiero, casi diría que no tiene importancia. El problema es que esta misma situación se ha dado con todos los productos de obligado consumo; las telecomunicaciones, los carburantes, la energía eléctrica, la distribución comercial, el sector de servicios, etc. etc. Prácticamente entre administraciones públicas y grandes multinacionales que controlan todos los productos mencionados, gestionan más del 80 por ciento del producto interior bruto y eso sin contar que entre lo público y estas multinacionales hay una complicidad, que hace casi imposible ya, la viabilidad de pymes y autónomos que intentan subsistir en ese escaso 20% de la economía española del que aún disfrutan.

Está muy bonito y suena muy bien este alegato con el que se inició este escrito. Pero todos, insisto todos, somos muy responsables de que hayamos llegado a esta situación. El ejemplo más gráfico quizá sea, el que vemos, a día de hoy, cuando vamos a un hipermercado -sin acordarnos de las pequeñas tiendas que dejamos atrás y en la que en la mayoría de los casos sus propietarios, apenas malviven- y vemos esas cajas a la salida de la compra para auto-cobrarnos, y que, aunque a algunos les sorprenda, no les falta gente utilizándolas. Es decir, apoyando a esas multinacionales para que reduzcan personal. Es la misma situación que se da en las gasolineras, es complicado encontrar una estación de servicio donde te atiendan personas. Como vemos, lo que hacen los bancos, no es una excepción, sino una regla cada vez más extendida.

Como decía más arriba, todos tenemos algo de culpa para haber llegado a esta situación. El hecho de tener un papa y mama Estado, cada vez más grande, nos ha creado una gran falta de empatía en unos casos, de insolidaridad en otros hacia los demás. En definitiva, el “quid pro quo”, la “ayuda mutua” de otros tiempos, también ha perdido la razón de ser.

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Faustino
Terminadas mi obligaciones genéticas; lo de cultivar los arboles, garantizar la continuidad de la especie y escribir un libro(este lo tengo escrito aunque no publicado) me dedico a darle voz a todo lo que me descuadra en mi rededor, muy especialmente la falta de justicia en su mas alto concepto. Cuando no lo hago se me aparece mi padre y me recuerda que "nunca se ha escrito nada de ningún cobarde" como apenas puedo dar voz, escribo pequeños textos para intentar suplir "mi afonía" y ademas me esfuerzo intentando que lleguen a la gente. Tengo infinidad de escritos publicados en "círculos menores" He sido pregonero de la Semana Santa de mi ciudad, Tomares. Mi blog personal es Incorrectamente Politico, encabezado por una foto de George Orwell y su mas famosa frase: Periodismo es publicar aquello que alguien no quiere que publiques, todo lo demás son relaciones publicas.

2 Comentarios

  1. Tampoco tienen los bancos la culpa de todo…más bien sería cuestión de fusiones bancarias (ilegales),para crear grandes bancos,que como el pez grande se come al pequeño,y que terminan siendo los responsables de los precios del consumo.
    Convertidos en megabancos se traducen en lobbies con capacidad económica mallor que la de los presupuestos de una Nación,y entonces surge el abuso y el maltrato de los empleados.Tenemos responsabilidad de que con el dinero público,se refloten entidades bancarias no del todo públicas,y para colmo ahora también se reflotan multinacionales farmacéuticas con dinero del fondo europeo y encima para que nos maltraten,sin embargo no se reflota la deuda y los problemas económicos de los ciudadanos de cualquier Estado.Entonces las corporaciones bancarias en muy pocas manos términan por dirigir al mundo entero,haciéndonos creer que somos nosotros los responsables,cuando somos sus víctimas.

    De lo que si somos culpables es de no reaccionar.Con la distracción de Afganistán,según B.Fullford:No se trata solo de la renuncia de la canciller alemana Angela Hitler (Merkel) y el primer ministro japonés Yoshihide Suga. Se trata de que estos países reafirmen su independencia por primera vez desde 1945 . Sin Alemania y Japón, el G7 se convertirá en el G5 y, finalmente, en el G0.

    Debemos recuperar nuestra soberanía y el patriotismo o siempre seres esclavos del sistema bancario del Estado Profundo.

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