oposición

El primer español que acudió a Bilderberg fue Manuel Fraga Iribarne en 1977. Empujón para una transición democrática, y desencanto futuro de los asistentes porque el socialismo deseado se quedó en la UCD y la socialdemocracia de Felipe González, lo que le costó a Fraga no ser nunca presidente de España.

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Desde entonces, han sido varios los españoles asistentes a esa cita, que no digo que sea mala ni buena, solo que no es la misma persona la que va que la que vuelve. En 2019 fueron invitados Javier Monzón, Inés Arrimadas y Pablo Casado.

Pablo Casado estaba recién elegido presidente del Partido Popular. Joven licenciado universitario, afiliado al partido desde los 23 años, no se le conoce actividad de relevancia en la empresa privada.

Desde que lidera el Partido Popular, se ha dedicado más a resolver asuntos internos que a hacer de verdadera oposición en la política nacional. Ha renovado todos los dirigentes que tenían alguna relación con el pasado, ha descabalgado a todos aquellos que pudieran haber tenido, directa o indirectamente, algún contacto con casos de corrupción y/o enriquecimiento personal o del propio partido y su defensa es que cualquier tema sucio que aparece o pudiera aparecer, es cosa del pasado, no suya y por lo tanto no es admisible por los que ahora componen la cúpula del poder. Y nos queda la duda, que él debiera saber, de por qué Mariano Rajoy prefirió la moción de censura de lo que luego sería el gobierno frankenstein en vez de dimitir y entregar la presidencia de la nación a su sucesor en el Partido Popular.

Desde entonces, como todos los políticos, se ha dedicado a colocar a los más adictos y fieles a sus ideas y, sobre todo, a su persona, tanto en los órganos centrales como en las autonomías en las que gobiernan.

Y se ha olvidado de hacer una oposición firme al marxismo, comunismo e independentismo que gobierna España. Nunca va a tener más fácil en su vida, poner en evidencia las muchas y grandes mentiras que se han dicho en el Parlamento y en los medios de comunicación por parte de nuestros actuales gobernantes, ni hacer un inventario de las burradas que constan en las hemerotecas en los últimos tiempos, políticas, económicas, sociales, sexuales y de todo tipo, ni tiene una estructura de gobierno en la sombra que, además de quejarse, proponga soluciones alternativas a las del gobierno actual, ni habla de qué modificaría si llega al poder, pues no se puede uno quejar solo cuando está en la oposición y el viento no le sopla favorable. En la empresa privada se cambian a los dirigentes para que consigan los objetivos de quienes les precedieron y no los consiguieron; en la pública, en la política, los votos no caen del cielo, los votantes tienen el derecho a saber qué votan, que van a hacer y qué van a cambiar aquellas personas a los que van a votar, pues a nadie se le va a botar si quien pretende que se le vote no es claro en sus planteamientos. Y Casado nada entre aguas, haciendo faenas de aliño, pero sin dar un solo pase de pecho.

En ese contexto, hubo un diestro de sexo femenino que se presentó desmonterada en la mayor y mejor plaza del mundo, de nombre Isabel Díaz Ayuso, sobre la que la misma noche que ganaba las elecciones autonómicas, escribía yo: “La verdadera ganadora de estas elecciones ha sido Isabel Díaz Ayuso, a título personal, que ha obtenido votos prestados de otros partidos por su actuación durante la pandemia del coronavirus, en la que ha sabido conjugar la salud de los ciudadanos y el mantenimiento de la actividad comercial. Estoy seguro: si en estos momentos se hicieran unas “primarias” en el Partido Popular, desbancaría al indeciso Pablo Casado, que quiere estar en misa y repicando. Ha nacido una lideresa nacional que lo primero que tiene que hacer es cuidarse del fuego amigo”.

El fuego amigo no ha tardado en llegar. En vez de unir a las dos personas que, probablemente, sean las que mejor lo están haciendo en el Partido Popular, la citada y el Alcalde de Madrid, José Luis Martínez Almeida, lo que se está incentivando es un enfrentamiento entre ambos para presidir su partido en la CCAA de Madrid: Pablo Casado no quiere que Isabel Díaz Ayuso controle el partido en esa comunidad autónoma, porque ve peligrar su liderazgo si no consigue llegar a la presidencia del Gobierno en las próximas elecciones generales.

Isabel Díaz Ayuso ha eclipsado al resto de líderes regionales, empezando por el independentista de derechas Núñez Feijoo, que rotula en gallego y en inglés los museos y monumentos, y con el que me río mucho cuando habla en gallego porque me hace sentir que sé un idioma más, cuando la realidad es que no entiendo nada cuando voy a una aldea de aquella querida tierra, ¿no sabes?; y el resto, no dejan de ser personajes regionales desconocidos en el resto de España.

La fortaleza ante sus opositores, a quienes no les tiene miedo y rebate con contundencia y argumentos, sus propuestas liberales para la economía y la sociedad civil, sus ideas claras, sencillas, bien expuestas, su convicción en lo que dice, su dedicación y trabajo, no miente, cumple lo que dice, su cercanía al ciudadano medio, su actuación ante el coronavirus, sus ventajas fiscales de menos impuestos a más personas, la hacen tan peligrosa para su partido como para quienes ahora están en el Gobierno.

En el ejército se decía que la artillería es el arma que dispara sobre la infantería, a ser posible, la enemiga. Pues en eso está el Partido Popular hoy en día.

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Antonio Campos
Antonio Campos nació en Ciudad Real, en la España del queso amarillo y la leche en polvo de los americanos. Licenciado en Económicas, Diplomado en Humanidades, PDG por el IESE. Ha trabajado durante muchos años en un importante grupo multinacional del sector financiero, al que reconoce estar agradecido por haberle dado la oportunidad de desarrollarse profesional, académica, personal y humanamente. Conseguida cierta estabilidad profesional y dineraria, volvió a su verdadera pasión de juventud, escribir; desde entonces, han sido cuatro libros y unos dos mil artículos de opinión, económica y política, publicados en diferentes medios de comunicación, pretendiendo conjugar la libertad individual o personal (el progresismo) con la libertad económica (el conservadurismo), elogiando las ideas y no las ideologías. Y lo hace, dice, pretendidamente independiente, ideológica y socialmente, con la libertad de quien tiene libre el tiempo, el pensamiento y la palabra.

8 Comentarios

  1. Isabel Diaz Ayuso es otro fraude más, ya se mostró abiertamente partidaria de esos pasaportes dictatoriales para poder hacer vida normal, no tiene nada de liberal.
    Dejen de pensar como inocentes borreguitos de….

  2. Quien crea todavia que el PP es un partido de derechas, vive en los mundos de narnia, antes de yupi.
    Y quien crea que los otros son unos tiburones, se equivoca, no llegan siquiera a delfines del PP aunque son el mismo perro con collar diferente. Y al final unos y otros son el mismo partido, o cuando menos los objetivos son los mismos.
    Ingenuo de mi que soñaba vivir en un pais democratico y libre y un dia al despertar descubri que vivia en la republica de los idiotas.

  3. Pues no, no sabía que don Manuel asistiera a la invitación de los Bilderberg… Ahora, entonces, entiendo todo. Sí, señor. ¡Pero todo! ¡Qué asco, Dios mío! ¡Qué asco me da todo!

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