“De la piel para dentro empieza mi exclusiva jurisdicción. Elijo yo aquello que puede o no cruzar esa frontera. Soy un estado soberano, y las lindes de mi piel me resultan mucho más sagradas que los confines políticos de cualquier país.” Algún anónimo pronunció esta sentencia; aunque en un país como este y una lengua como la nuestra, los anónimos nos conocemos todos, y me hago una idea de quién la dijo y en qué situación.

La actual es que estamos bajo ataque, en guerra total, encarnizada, sucísima; y cuando casi todo ya ha caído, sólo resta defender la última plaza, la más pequeñita pero la más valiosa, el bastión donde resiste la guarnición mejor entrenada, el búnker de la belleza que resta, el baluarte de la humanidad: tú. 

Llevo años, camarada, estudiando al enemigo: más numeroso, más poderoso, más inteligente. Él urdía su plan cuando tú y yo éramos sólo niños. Él, viejo como el mundo, nos observaba mientras pensábamos que no existía. Él, mariscal de la mentira, nos debilitó durante décadas a través del maldito dinero, la televisión, la política, su veneno en nuestra comida. Él, malvado hasta lo impensable, tentó con la traición a los maestros en el desierto, sobornó a tus profesores, chantajeó a nuestros médicos, corrompió a todos aquellos que juraron servirte. Y aunque hoy parezca que su victoria sea inexorable y nuestra capitulación cuestión de días, he descubierto su flanco débil, tú me demostrarás si a tiempo. 

Su debilidad reside precisamente en carecer de aquello que ansía de ti. Nosotros, humanos, somos depositarios de una esencia que él no tiene ni puede tener: la excepcionalidad del arte, la imperfección de la poética, la imprevisibilidad del alma. El espíritu sopla donde quiere, y en él no quiere. Por eso, aunque el ataque de nuestro enemigo parezca perfecto, invencible, inexpugnable, en esta apariencia, se delata como endeble, impotente, previsible. Está haciendo lo único que sabe y puede hacer. Lleva a cabo su envestida, repetitiva, automática, predicha, imitación de todas las veces que ya nos vimos en esta: Termópilas, Kurukshetra, Alesia, Lepanto, Cannas, Stalingrado, Gaugamela, Madrid… La invasión de la humanidad (o, mejor dicho, para evitar abstracciones; en concreto, la invasión de ti, de tu esencia y sustancia) sigue las tres fases típicas de la guerra, aplicadas durante el siglo XX en todas las ocupaciones militares del terreno, y proyectadas en este siglo XXI, en el campo espiritual, en lo que resulta ser la batalla final, la definitiva, la de tu cuerpo, palacio del alma humana.   

FASE 1: SITIO DE LA PLAZA Y BOMBARDEO

En primer lugar, las fuerzas de ocupación sitian la ciudad y fuerzan el confinamiento de la población. La gente se encierra en sus casas, aterrorizada. Empieza una operación de desgaste psicológico basada en la propaganda de la radio enemiga y las octavillas lanzadas desde los aviones. El enemigo intenta convencer a la gente de las bondades del régimen que va a imponer y del peligro de oponerse. Se contratan colaboracionistas infiltrados en sectores gubernamentales estratégicos, policía, intelectuales, médicos. Tras un tiempo de tensión y amenazas, empiezan los bombardeos en diferentes puntos y se producen las primeras bajas. 

Esto es lo que ocurrió durante todo el año 2020. A raíz de la amenaza pandémica en enero de 2020, empezó la campaña de guerra psicológica en los medios de información, adoctrinando a la población en el régimen de terror que llegaba. Propaganda. Desinformación. Desmoralización. Y confinamiento. Empezaron a caer las bombas, a silbar los obuses: primero en Wuhan, luego en Italia, en Guayaquil, en España, en las residencias, en los asilos, en los hospitales… en cualquier lugar amenazaba el ataque. La población se dividió rápidamente: los más débiles pactaron su rendición a condición de que el infierno cesase, ingenuos en la idea de que el invasor iba a ofrecer la solución al problema que él había traído; los más fuertes, empezaron a fraguar la Resistencia, conscientes de que todo aquello se trataba tan sólo de los preliminares iniciales de un ataque feroz, prolongado in crescendo en el desgaste. Los más experimentados nos preparamos para una larga contienda: lo peor aún estaba por llegar. Este estadio se extendió hasta enero de 2021, y en un clima de extraña calma y cierta tregua, se inició la segunda fase. 

FASE 2: ENTRADA DE LOS TANQUES A LA CIUDAD Y OCUPACIÓN ESTRATÉGICA

Los tanques entran en la ciudad sin aparente resistencia, en eufemística misión pacificadora. Los invadidos les reciben con aplausos, besos y rosas. Al posicionarse, apenas necesitan dar un disparo, y con excepción de alguna que otra escaramuza, la ocupación por parte de las fuerzas acorazadas, se realiza de forma pacífica y triunfal. Se trata de la segunda fase, mucho más prolongada en el tiempo que la primera, y con una complejidad logística que requiere del colaboracionismo de los ciudadanos, la mayoría de ellos, inconscientes de la espuria intención de su enemigo. De forma paralela a la ocupación, continúa el goteo de bombardeos, que mantiene a la población en el confinamiento y el terror. Las fuerzas propagandísticas empiezan a atribuir la autoría de esos bombardeos a la Resistencia, con el fin de desmoralizar a las personas, que imploran por seguridad y protección. De hecho, si en la primera fase, los bombardeos eran estratégicos y localizados, en esta segunda fase se comienza a ver la satánica brutalidad del enemigo. Se empiezan a bombardear escuelas, guarderías, los niños empiezan a morir. Aunque la segunda fase se inicia de forma relativamente pacífica, su larguísimo desarrollo de apariencia inacabable en el tiempo, hace que el invadido se acostumbre al infierno. Nadie sabe cuándo esta etapa va a acabar. 

Se trata de la fase en la que estamos, iniciada en enero de 2021: las fuerzas acorazadas son las campañas de vacunación. En efecto, las vacunas contra la covid-19 son a esta guerra espiritual definitiva, lo que la División Panzer fue a la Segunda Guerra Mundial: la vanguardista innovación tecnológica que inicia un nuevo paradigma de sometimiento y destrucción de la humanidad. Son mucho más que un Caballo de Troya high-tech, pues esta nueva arma hace de la misma población, una caballada global de aqueos durmientes, un campo de minas electromagnético, una bomba de relojería nanotecnológica. ¿Cuándo se darán cuenta los troyanos de que nos la han metido doblada? Pues en esas estamos. No antes de que el 70% de ellos estén vacunados, y si es el 80 o 90 %, mejor. Mientras tanto, las bajas se diluyen entre la manipulación mediática: algunas trombosis raras por aquí, infartos inexplicables por allí, muertes súbitas que se apresuran a desvincular de la vacuna, miocarditis, ictus, encefalitis, parálisis facial, abortos, disfunciones eréctiles, desórdenes hormonales… Se culpa a los negacionistas de la enésima ola y de las tropecientas variantes, antes de llegar lo inevitable: la decepción de asumir que las vacunas no inmunizan de nada, y que ojalá fueran tan sólo ineficaces para lo que, pensamos, fueron concebidas. En ese momento, empezará la tercera fase.  

FASE 3: INVASIÓN DE INFANTERÍA, ASALTO CASA POR CASA    

Con los tanques ya establecidos en las calles, los soldados invasores entran en la ciudad y hacen el trabajo sucio. Saqueos. Segregación. Torturas. Fusilamientos. Violaciones. Desabastecimientos. Apagones. Destrucción. Bajo pretexto de sometimiento de la Resistencia, realizan todo tipo de abusos y tropelías en los civiles. Se abole el marco jurídico natural de los que han sido invadidos, y se impone una ley marcial a capricho de los invasores. La infantería campa a sus anchas, entran en los hogares echando abajo las puertas, buscando células de la Resistencia. Aplastan todo tipo de disidencia, casa por casa. Ejecutan a los colaboracionistas que ahora se muestran inútiles. En un clima de constante terror, se suceden conflictos civiles espoleados por la fuerza invasora. La cultura autóctona resulta arrasada, la población diezmada. Sobre las ruinas de la ciudad, se funda un nuevo orden, y los jerarcas invasores firman una paz que echa a andar una nueva era, un año cero. 

¿Cuándo entraremos en esta tercera fase? Cuando las sociedades occidentales despierten del sueño en el que están y abran los ojos al hecho de que su civilización se encuentra absolutamente parasitada. Europa seguirá en letargo, Estados Unidos en decadencia, Hispanoamérica desvencijada, mientras las fuerzas de disolución vayan infiltrándose tras la coartada de la sostenibilidad medioambiental y demográfica de la Agenda 2030. La actividad económica, la libre circulación, el libre comercio, las relaciones sociales, la vida pública, seguirán siendo rehenes de una tiranía invasora bajo pretexto sanitario. Mientras la población permanezca dormida en los laureles, creyendo en una recuperación económica fantasma, en un sistema democrático fraudulento, en una campaña de vacunación que no acaba con ninguna pandemia… más traumática y dolorosa será la insoportable decepción de saberse engañado hasta tal extremo. Sólo entonces, ante la brutal evidencia del mayor golpe criminal de la historia de la humanidad, entraremos en la tercera fase del desmantelamiento de la Civilización Occidental: devastación de la cultura cristiana europea, genocidio secuenciado a lo largo de la década, colapso demográfico y sustitución con población extranjera, implosión del sistema financiero, proliferación de enfermedades neurodegenerativas y autoinmunes, explosión de los casos de cáncer y diversos síndromes, desastres medioambientales inducidos por armas climáticas, guerras civiles incomprensibles, control social y mental de los supervivientes a través de neuromodulación remota con ondas electromagnéticas, implantación de un sistema nervioso social gestionado por Inteligencia Artificial, transhumanismo como sucedáneo religioso, Europa sometida esperando el tiro de gracia, degeneración absoluta de la humanidad que aún somos.

En ese instante, te tocará defender la plaza, la ciudadela de la humanidad, tu cuerpo. Será el momento de mostrar de qué verdad estás hecho. Será la hora de seguir el destino que has construido y eres. Será el fin para el que cualquier guerrero kshatriya vino a este mundo. Nos mantendremos en el escenario mientras entonamos la última rapsodia, sincopamos la danza final, vivimos el clímax de esta tragedia, hasta que caiga el telón. Recibiremos la muerte cuando corresponda recibirla, y lo haremos a su tiempo, y sonriendo. Moriremos como hombres comunes; alcanzaremos la gloria como los grandes héroes.

“De la piel para dentro empieza mi Ciencia. Elijo yo aquello que puede o no entrar en ella. Soy una academia, una universidad, soy mi propia cátedra; y lo que me dice ese conocimiento interior resulta mucho más veraz que todos vuestros informes, papers, estudios de comités de expertos que no existen, doctores de la nada.”    

 

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7 Comentarios

  1. Mi enhorabuena por el artículo . Paso a compartirlo por si algún alma sumida en la duda , fuera capaz de despertar .

  2. Gracias. Con el permiso del autor y de este medio, comparto.

    En mi opinión, ya estamos en la tercera fase. ¿Acaso no vivimos ya esta distopía?: “….. devastación de la cultura cristiana europea, genocidio secuenciado …., colapso demográfico y sustitución con población extranjera, implosión del sistema financiero, proliferación de enfermedades neurodegenerativas y autoinmunes, explosión de los casos de cáncer y diversos síndromes, desastres medioambientales inducidos por armas climáticas, guerras civiles incomprensibles, control social y mental de los supervivientes a través de neuromodulación remota con ondas electromagnéticas, implantación de un sistema nervioso social gestionado por Inteligencia Artificial, transhumanismo como sucedáneo religioso, Europa sometida esperando el tiro de gracia, degeneración absoluta de la humanidad que aún somos”.

  3. Uno de los mejores análisis del drama que estamos viviendo. Mi admiración a su autor y también al Dr. Sevillano, un referente de ciencia, de honorabilidad y de claridad. Él también habla de los cátaros y yo pienso mucho en ellos. Fueron declarados herejes y perseguidos hasta la muerte por la Inquisición de la Iglesia católica, por el hecho de querer vivir un cristianismo auténtico y denunciar la opulencia del clero. Pero los cátaros no renunciaron a su fe y a su modo de vida manteniéndose firmes incluso hasta su muerte, provocada por la locura desatada contra ellos. Eso pasó muchas veces en la Historia. ¿Por qué no pasará en estos tiempos?

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