bicicletas

De entre los posibles lectores de estas líneas, más de uno habrá torcido el morro al ver tan sugerente, como irónico título. Créanme que lo lamento, no es mi intención zaherir a nadie. Soy un peatón y ejerzo con frecuencia mis dotes de caminante, lamentablemente, casi siempre urbanita. Nobody is perfect.

[CÓMO optar a un empleo o ser franquiciado de Naturhouse]

Se están ampliando aceras, por aquí y por allá, se está reduciendo al automóvil a la categoría de apestado, se está, en suma, haciendo que las ciudades parezcan lugares habitables a la altura del ser humano. En este punto dejo paso a los filósofos, para que nos aclaren, si efectivamente urbe moderna y humanidad, pueden llegar a ser sinónimos.

Siguiendo con mi salmodia, quiero reivindicar al, cada vez más, humilde peatón, sin siquiera osar defender a los vehículos motorizados. Voy a detenerme en bicicletas, patinetes, monopatines, y en el resto de vehículos de tracción bípeda, que desde hace una década se han enseñoreado de aceras, calzadas, arcenes, veredas y hasta disponen de millones de quilómetros de carriles bici. Los peatones, no tenemos tantas facilidades, acaso seamos fascistas emboscados.

Un ciclista es un ser ubicuo, o al menos, se siente así, ora es peatón, o sea, pedalea por la acera, ora es un turismo, se pavonea desde la calzada, ora es un explorador, o sea, trisca por los riscos vestido de fin de semana. El caso es que siempre juega a caballo ganador: es un ser postmoderno, saludable y –dicen- no contamina, de ahí su altura de miras y su cara de pocos amigos, cuando uno va por una senda cualquiera de un parque cualquiera y, sin querer, osa inmiscuirse en uno de esos carriles pintados en sanguino. Pueden hacer caso omiso de sus carriles ex profeso, ya que eso puede ser demasiado dominguero, e ir por la carretera en enormes grupos, obligando a los coches a seguirlos en procesión, con sumo cuidado, acogotados para no interrumpir su tiranía vial.

Los ciclistas no están solos, siempre tienen su red de acólitos en monopatín, o los viajeros del espacio que montan una rueda de colores (no sé cuál es su nombre técnico), patines, patinetes y un largo etcétera de todo un ejército de postmodernidades, que por supuesto pueden ir en metros, autobuses, trenes, en fin, que tienen licencia para ir por donde se les antoje. Y, mucho ojito con afear su sentido de la ciudadanía: son lo más de lo más. Sólo me falta verlos en algún avión. No pierdo la esperanza.

Lo del Día sin Coches, está muy bien, sobre todo para culpabilizar, que algo siempre queda, pero a mí me está pidiendo el cuerpo un Día sin Velocípedos de todo jaez. Conozco ya unos cuantos casos de atropellos, con su correspondiente cuadrilla de roturas, fracturas y denuncias, no es mi caso, porque tomo precauciones, aunque llevo muchos sustos y muchos piticlines a mis oídos. Son muy suyos, nuestros convecinos. Recuerdo que afeando alguna vez, a estos angelicales seres, por no usar el carril bici (tengo uno delante de mi casa), estuve a punto de verme agredido por una pareja de ciclistas, que entre unas cosas y otras, llevaban encima –calculo-, unos diez mil euros en ropas, gafas, cascos, bicicletas atómicas, relojes conectados con la NASA y en este plan (todo muy bio, claro), pero no consintieron mi sugerencia y, menos mal que pude zafar, aunque los saludos para mis ancestros, todavía resuenas en mis trompas de Eustaquio

-Nosotros no hemos pedido ningún carril bici –me espetaron-.

Los insultos vinieron después.

¿Para cuándo un día sin bicicletas? Aquí dejo mi reivindicación, que seguro estoy, muy pronto la van a hacer suya muchos partidos, agrupaciones y medios de comunicación de todo pelaje. Sobre todo, los más verdes y los más ecologistas.

*Un artículo de Bienvenido Picazo

COLABORA CON NOSOTROS CON PAYPAL

5 Comentarios

  1. Totalmente de acuerdo. Los peatones estamos cada vez más ninguneados y vendidos. Se sabe perfectamente que, si es por hacer ejercicio saludable, andar o correr es, como mínimo, igual de saludable, pero aquí lo importante es ir sentado a todas partes o en vehículos motorizados (no nos vayamos a herniar, ¿verdad?). En la Edad Media, la gente recorría andando unos 24 kilómetros de media cada día , y eso en calles empedradas y con tanta inclinación que hasta el más avezado ciclista echaría el bofe.
    Así que, efectivamente, se han hecho dueños y señores de todo. Por ejemplo, ir por la Casa de Campo los fines de semana (no tanto entre semana, afortunadamente), se ha convertido en un auténtico ejercicio de riesgo y hay que meterse por sitios menos accesibles para ellos para estar un poco tranquilo, porque además no van precisamente despacio, sino a 50 kilómetros por hora o más en muchas ocasiones y como no te apartes, te arrollan, así de claro. Me conformaría que, al estilo de Londres, existieran parques vetados para ciclistas (Regent’s Park, creo recordar) y lugares absolutamente peatonalizados y libres de cualquier tipo de vehículo. Ya basta de demonizar a los peatones, a los que nos condenan a ir por la calle esquivando todo tipo de vehículos de gente comodona.

  2. Muy de acuerdo con esta publicación. En este país, antes Nación, antes España, llevamos años desde que los populistas se hicieron masa y lo que se lleva es lo way, lo que mola, la moda, los inglicismos, que maldita sea la gracia, teniendo cómo tenemos, una lengua tan rica como es la española. Aquí todo se imita, pero mal, para desgracia nuestra. Ahora bien, así como en otros paises, con una extensa tradición en el uso de velocípedos, existen reglas para la circulación, que todos conocen, tanto para el tráfico diario, como el lúdico, aquí nada de nada. Cada uno a su bola y sin ningún rubor ni pudor. La diferencia mayor entre los que imitan el ejemplo de esos avanzados paises y los usuarios de allende nuestra frontera, es algo que difícilmente se va a superar que es, la educación, el civismo y el respeto por sus semejantes y el cumplimiento estricto de las leyes , de las que aquí se carece o no se cumplen. Y pondría un simple ejemplo que afecta a peatones , automóviles y a esos mismos ways y no es otro que, a la hora de cruzar un paso de peatones, con o sin semáforo. Observemos lo que hacen los que circulan tanto por la carretera, cómo los que pasan cruzándolo. Unos no lo respetan y los otros no se bajan de la bicicleta, vayan con niños o sin ellos, cuando si es un paso peatonal, es para ello, para que pasen los peatones . Es sólo un ejemplo de los muchos que a diario podemos observar por las calles y que se ha convertido en un peligro para peatones, automóviles y ellos mismos.

  3. Ayer salía en el Diario de Burgos que han aumentado mucho los accidentes en esta ciudad debidos a las bicicletas y patines.

  4. Genial artículo. Me siento totalmente identificado. Hace unos años, yo salía de mi edificio y tenía el paso de peatones justo enfrente. Sólo tenía que cruzarlo y llegaba al supermercado. Y luego volvía. Simple. Hace un tiempo hicieron esos confusos carriles para velocirráptores. Ahora tengo que bajar un poco por la calle, pasar un paso, girar a la derecha, pasar otro paso, y girar a la izquierda y pasar otro paso…Todo ello siempre teniendo que mirar a los dos lados, pues los patines y las bicicletas pueden sorprendente en cualquier dirección de sus carriles o de la misma calzada. El fenómeno de la okupación está en todas las superficies.

  5. Totalmente de acuerdo.
    Sobre todo hay un creciente problema con los patinetes eléctricos.
    Tan pronto están por la carretera como por la cera. Debería haber un carnet para utilizar los vehículos eléctricos, porque es lo que son realmente, vehículos eléctricos.
    Las bicicletas deberían estar matriculadas como hace 80 años,. Así mejoraría el despelote circulatorio de las ciudades

Comments are closed.