Juan, un lector de ‘El Diestro’, nos ha enviado un correo electrónico denunciando lo que le ha sucedido a su padre estando de vacaciones en Chipiona (Cádiz). Según nos relata Juan en su correo, su padre está exento de llevar mascarilla al padecer problemas respiratorios ya que tiene problemas nasales.

Un día acudió a un bar de la localidad, “La Cantina”,  y al no llevar mascarilla, el dueño del local le pidió explicaciones. A pesar de informarle de sus problemas de salud y acreditarle que estaba exento de llevar mascarilla, el dueño del local se abalanzó sobre el padre de Juan agrediéndole con varios puñetazos en el oído y en el cuello.

Ante estos hechos, tuvieron que intervenir tanto la Policía Local como la Guardia Civil, tomando declaración del agredido, así como del dueño del local y de un empleado que jaleaba para que este golpeara más fuerte a la víctima.

Una vez denunciados los hechos ante la Policía, el Ayuntamiento de la localidad, puesto que el dueño del citado bar tiene un acuerdo con el consistorio por el uso de suelo público, y el juzgado de Sanlúcar de Barrameda, el propietario del bar ha sido condenado al pago de 160 euros al agredido y se está a la espera de que la juez encargada del caso dicte sentencia sobre el mismo.

No sabemos qué le pasa exactamente a la gente para creerse policías de los demás y con derecho a recibir unas explicaciones que no hay por qué dar. Hechos como el denunciado por Juan en su correo electrónico nos parecen ya absolutamente surrealistas.

 

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7 Comentarios

  1. El problema no es que sea tonto. El problema es que es agresivo. Este debería irse a vivir a Australia y ceder la concesión a alguien más sociable.

  2. Lo que ocurre es que los fascisto-comunistas que hay en nuestra sociedad se han hecho fuertes con toda esta farsa y se erigen como pequeños “sheriff” en cualquier situación. A esto hay que sumarle que la “vacuna” genera daños neurológicos serios en algunos casos y a la vista está que esto es el resultado de la inoculación de esa mierda. Casos como esta violencia extrema e injustificada, los cada vez más numerosos casos de “kamikazes” arrollando a todos los que se cruzan en su camino, etc., no son casualidad : son fruto de ponerse esa jodida mierda, que causa estragos de diverso tipo, a unos les afecta de una manera, a otros de otra y al final, casi todos estériles. Ésa es la triste realidad.

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