Sigamos con ejemplos que demuestran la efectividad de ese medicamento experimental que pretenden que nos inoculemos todos y cuyo resultado es, como mínimo, sufrir precisamente aquello contra lo que te lo habían puesto.

Eso es precisamente lo que le ha sucedido al boxeador estadounidense, de origen mejicano, Oscar de la Hoya. De la Hoya, que tenía una pelea el próximo 11 de septiembre contra Vitor Belfort, ha tenido que renunciar a ella por su ingreso, aunque será sustituido por Evander Holyfield.

“Quería que escucharas directamente de mí que, a pesar de estar completamente vacunado, he contraído el Covid y no voy a poder pelear el próximo fin de semana. Prepararme para este regreso ha sido todo para mí durante los últimos meses y quiero agradecer a todos por su tremendo apoyo “, afirma de la Hoya en el vídeo.

“¿Cuáles eran las posibilidades de que me contagiara de Covid? Me he estado cuidando y esto realmente me ha pateado el trasero”, añade.

La verdad es que no deja de sorprendernos que, ante ya tantísimas evidencias, la gente vaya alegremente a poner el brazo para inocularse algo que, como mínimo, le va a hacer pasar por una situación como la que está pasando este boxeador. Cerrar los ojos ante tantas evidencias nos parece de locos, directamente.

 

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8 Comentarios

  1. Las cosas raras de eso que en los medios llaman “inmunizacion” y estoy empezando a pensar que esa inmunizacion si que esta ocurriendo, pero no contra el falso virus sino que todos estos imbeciles que se estan dejando inocular ese veneno se estan inmunizando si, pero contra la vida.
    En el mejor de los casos los idiotas inoculados no podran reproducirse, con lo que ese gen de la idiotez que les caracteriza finalmente y por suerte se perdera.

    • Los borregos que se han dejado inocular son los culpables de que la pandemia no haya acabado ya. Eso lo han dicho los mejores virólogos del mundo, como Montagnier o Van den Bossche. Si todos nos hubiéramos enfrentado al gobierno y hubiéramos dicho que se vacunaran sus abuelas, esto se habría acabado.

  2. La enfermedad y la amenaza de la muerte nos iguala a todos: tipos duros, tipos blandiblús y otros varios en distintas escalas de entereza.

    Yo particularmente agradezco su exposición de vulnerabilidad. Para mí lleva mensaje oculto que no puede – o no se atreve – el hombre a manifestar a las claras: “yo no digo nada incorrecto por si acaso, pero comprueba por ti mismo cómo me han engañado y cómo me han pagado mi docilidad y obediencia”.

  3. ¿Cómo es posible que no hallen la relación (o no la quieran ver) entre ponerse esa basura y tener problemas de salud poco después?
    Es increíble, me cuesta creer que sean incapaces de darse cuenta del pufo.

  4. Es posible que algunas personas no estén familiarizadas con el verbo “disimular”, pero todos debemos familiarizarnos con él, porque hay mucho disimulo en marcha.
    Básicamente significa ocultar deliberadamente algo u ofuscarlo, de modo que la atención de uno se desvíe o desvíe de lo que se desee oscurecer.
    Como la verdad. Y en este caso, la verdad sobre el Código de Nuremberg y la protección que nos brinda de aceptar cualquier procedimiento o terapia médica forzada.
    Junto con arrojar dudas y calumnias, disimular es una de las principales herramientas en la caja de herramientas propagandistas.

  5. Raramente se verá esto en las TV del “régimen”.
    No hacen más que machacar con “confesiones” de no inoculados al borde de la muerte😡

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