Bilbao

En una reciente entrevista concedida a un periódico “afín a cualquiera que ostente el poder en Euskadi” el Sr. Aburto ha recibido el “esperado masaje” que “sufren” los políticos cuando son entrevistados por “profesionales” de los medios oficialistas que reciben cuantiosas cantidades de dinero de la publicidad institucional. El problema no es que el primer edil no haga ningún tipo de autocritica a su gestión, pecado del que adolecen la mayoría de los mandatarios a lo largo del globo, el problema es que el periodista que le entrevista no hace el menos intento por salvar la faena, por tratar de llevar a los centros al morlaco y darle al menos un par de capotazos para que la corrida periodística quede algo decente.

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Confía el señor alcalde en la recuperación de la villa “el próximo año”, reconociendo su ausencia deliberada durante estos dos últimos ejercicios y asomando la cabeza por el burladero, permítaseme seguir con el símil taurino, ahora que a la pandemia le queda el estoque final y la salida de la plaza arrastrada por las mulillas. Hay que reconocer que el Sr. Aburto para algunas cuestiones está muy bien asesorado, “tu escóndete hasta que la tormenta pase, entonces, renaces de tus cenizas y, si puedes, te apuntas el tanto de la recuperación” cualquier Iván Redondo recién licenciado podría haberle dado este consejo. De todas formas, el “populus bilbainus” ya le está poniendo de “chupa domine” en los comentarios anexos a la entrevista (es posible que el medio los borre en breve) y las redes sociales arden pidiendo la devolución del toro a chiqueros y que el valiente periodista que le ha dado el masaje no vuelva a torear en plazas de primera. Tanta culpa tiene el entrevistador como el entrevistado, tanto monta, monta tanto.

La realidad de Bilbao es otra bien diferente a la que nos quieren mostrar nuestros políticos y gran parte de esta situación es por su culpa. Una situación de inseguridad estructural, tapada y silenciada por los medios de comunicación, especialmente en las noches de fin de semana donde la presencia de gente es testimonial y los “amigos de lo ajeno” campan a sus anchas. Un declive acelerado del comercio con cientos de locales vacíos, la definitiva conversión de San Francisco en una zona de “no paso” para los bilbaínos y la extensivos del problema al Casco Viejo y Zabalburu. Un derrumbe absoluto del ocio nocturno, continuando con la política municipal de destrucción de “Bilbao la Nuit” anterior a la pandemia, que nos coloca, en el ámbito festivo, por debajo de ciudades cono Santander o Vitoria. Un sistema de bicicletas municipales que hace aguas por todos lados, el “efecto Guggenheim” como un chicle seco y estirado hasta la saciedad, la isla de Zorrozaurre hecha un erial y los nuevos pisos del otro lado de la ría a unos precios difíciles de asumir por el ciudadano medio.

Esta es la verdadera radiografía de nuestra querida Villa que usted no ve y el profesional que le ha entrevistado tampoco ha sido capaz de enseñarle, problemas de la endogamia político-periodística difíciles de enmendar… menuda faena.

*Un artículo de David Pasarin-Gegunde

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5 Comentarios

  1. Bilbao por detrás de Santander?
    Con todos los respetos, Santander es un cementerio. Una ciudad para viejos.
    Soy de y vivo en Santander, pero estudié el Bilbao. ¿Que Bilbao está llena de independentistas y rojos? Eso es verdad. Pero vamos, Santander es una ciudad decadente y moribunda. Imposible comprar vivienda en una ciudad que no ofrece nada a nivel municipal. Edificios en mal estado en el centro, barrios desatendidos, ratas… Ojalá se les acabe el chollo a los juden que manipulan el precio de la vivienda en esta ciudad…

  2. Último párrafo ….”a sido”…..la verdad es que la ESO y la universidad están a la altura de los gobernantes

  3. Los tontos dañinos con ínfulas a mirar el dedo y no a lo que les señala…, con faltas en sus propios comentarios, y vienen a dar lecciones jajaj

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