La polémica renace en mí, tan sólo unos días después de publicado el proyecto de ley en cuestión. Visito Menorca, para mi un segundo hogar, para los turistas de toda que la visitan un paraíso, pero hace ochenta y cinco años el escenario de horrendos crímenes propiciados por “violentos incontrolados” que vestían uniformes o eran funcionarios fieles del llamado: “Gobierno legal de España”.

El 18 de julio de 1936 los habitantes de aquella Isla, se despertaron con una noticia alarmante que por las escasas emisoras de onda larga y ocasionalmente por una de onda media catalana llegaban desde África: “ el Ejército se había pronunciado contra el Gobierno de la República.

Inmediatamente surgen los dimes y diretes, pero apenas por la lejanía hay constancia oficial, pero la población desconoce, que el Capitán General de Baleares ha mandado a la Isla a un emisario, el Comandante Auditor, Mateo Zafortea Musoles, que trae órdenes expresas para los dos jefes militares de Menorca: El General de Brigada del Arma de Ingenieros Don José Bosch Atienza, Gobernador Militar de la Isla, y para el jefe de la Base Aeronaval, el Capitán de Navío Pascual de Pobil. En síntesis que declaren “el Estado de Guerra” y asuman el control de la Isla y a continuación que Bosch Atienza vaya a Mallorca para hacerse cargo de la misma, pues el General Goded va a marchar a Barcelona para dirigir allí el pronunciamiento.

Pero todo sale mal, Bosh Atienza es incapaz de imponer su autoridad a las tropas y un comité de sargentos, dirigidos por el Brigada Pedro Marques, todos de filiación comunista se hacen con el control de los cuarteles, deponen y detienen a todos los oficiales, que están indecisos desde el primer momento en su acción y algo similar sucede en la Base Naval, donde tan solo un oficial auxiliar que acabará ostentando el mando de la misma se salva de ser arrestado.

Tras el fracaso de la acción de los mandos militares, el brigada Pedro Marque, hombre de rudo proceder y dominado según sus propios subalternos por el alcohol, se hace con el poder en la Isla, ordenando detener a todo personaje que no sea de filiación izquierdista, en algunos casos son asesinados en el momento de su detención y ataca a la Iglesia y sus componentes, violando monjas y seglares y llevando presos al cuartel de La Mola prisioneros a todos los miembros del Clero que encuentra, mientras las hordas marxistas atacan edificios y los destruyen, incendiándolos, como la Catedral de Ciudadela o saqueandolos.

Barracón para presos 1936

Todos los detenidos en la Isla, aquellos que dudaron y no fueron capaz de sublevarse contra la República, y que han sido conducidos a La Mola, son concentrados la tarde del 2 de Agosto en el patio del penal militar allí existente y con ametralladoras situadas en los tejados y con los fusiles de sus guardianes son ametrallados, muriendo la mayoría de ellos en el acto, logrando escapar catorce que esa misma noche “son cazados” y asesinados por diferentes lugares del cuartel. Tan solo tres de los varios cientos de detenidos se salvaron huyendo con una barca desde el cuartel hacia el sur de la Isla.

La “justicia” del Gobierno Republicano, instruirá un expediente y en él se declara culpable a Pedro Marques de actos incontrolados con resultado de algunas muertes y diversos destrozos y se le impondrá como castigo ir a luchar al frente de la Guerra, pues para eso era militar profesional. Y allí se acaba todo, se harán más prisioneros civiles y militares en la Isla, que sufrirán diversa suerte, hasta que en febrero de 1939, acabe la Guerra Civil y a cambio de una rendición pacífica, el Gobierno de Franco permitirá a los que participaron en la represión social-comunista y permanecen en la Isla su expatriación a Argelia.

Vista aérea barcos prisión

Durante varios años, se irán remitiendo a la Isla de Menorca a Pedro Marques y los secuaces, que se encuentran en la Península y, que van siendo detenidos, posteriormente juzgados y a los que se les aplican diversas penas.

En los siguientes años hasta 1976 existirán placas de homenaje a los asesinados, cruces, monumentos, etc…, pero irán desapareciendo, hasta tal punto que en una visita girada por mi al macabro lugar de las ejecuciones, ya casi no queda rastro de su memoria, porque hay que olvidar. Se impuso pues el olvido de la Transición y borrón y cuenta nueva. Ahora, el actual Gobierno social-comunista pretende borrar definitivamente la Historia Real y colocar en su lugar una nueva e inventada en la que los cientos de victimas asesinados, son los culpables de que fueran vilmente ametrallados cuando indefensos paseaban por un patio o se escondían de quienes les perseguían, o las monjas violadas, lo fueron por que les gustaba tener sexo con sudorosos milicianos en estado de embriaguez, algo que seguramente aplaudirá la ministra correspondiente.

Varios años después y justo antes de la Plandemia realice una ruta turística, una ruta por la fortaleza de “La Mola”, impresionante castillo ordenado edificar por la reina Isabel II. Desde el comienzo de la ruta muchos recuerdos en el camino, nada más cruzar el puentecillo que le da acceso a un pequeño monolito con una cruz sobre éste. Una pregunta al guía, ¿qué recuerda aquel pequeño monumento?, su respuesta es una evasiva. Otro visitante, natural de la Isla, me comenta: en ese lugar fueron fusilados once militares y un número desconocido de religiosos.

Continuamos nuestra visita, una vez recibidas algunas instrucciones de nuestro guía en la que es la puerta principal de la fortaleza interior, comenzamos nuestro paseo por ella. Justo tras franquear la puerta principal una pequeña placa recuerda, sin más, a los asesinados en Agosto de 1936, ninguna explicación, ningún interés de nuestro guía por el tema. Visitamos la impresionante fortaleza, un catálogo al aire libre de la mejor arquitectura militar del siglo XIX.

Una vez terminada la visita del castillo nos dirigimos, dentro de la propia “Mola”, a visitar las piezas de artillería del 38,1 cm, las más grandes con las que nunca ha contado el Ejército para la defensa de costa y que mantuvieron fuera de la Guerra Civil a esta Isla. Estos cañones, con un alcance de más de 40 kilómetros, son capaces de colocar un proyectil de cerca de 1.000 kilogramos de peso en un barco o navío en movimiento, enviándolo al fondo del mar tan sólo por la violencia del impacto, sin necesidad de la posterior deflagración que sigue al impacto, y que aumenta la potencia del mismo.

Nos salimos del camino oficial y bordeamos a nuestra derecha un conjunto de edificios de planta baja rodeados de una pared de su misma altura, me comenta nuestro viejo y lugareño acompañante, que se trata de “la penita” que en su momento hizo de penal y reclusión por escasos días para los detenidos el dieciocho de julio de 1936, y que fue en su patio donde se acribilló a balazos con ametralladoras y fuego de fusilería a los cerca de 148 oficiales de la guarnición allí detenidos. Regresamos con nuestro guía, que continúa inmerso en las loas a la conservación ecológica que “la Mola” tiene, por estar preservada del mundanal ruido y la contaminación que va a destruir el planeta.

Recordamos de una visita anterior que era “La Penita”, nombre diminutivo respecto al principal edificio que teóricamente era el más riguroso penal militar de España, aunque curiosamente ese edificio no éste ni siquiera rodeado de un muro, pues como luego me explicaran, el muro del penal es la Isla, su absoluta soledad e incomunicabilidad hasta la llegada del turismo de masas. “La Penita” son tres edificios bajos, similares a almacenes y compartimentados por dentro con habitaciones, aseos y cocinas, que actualmente están en estado ruinoso, igual que los dos patios, que se encuentran cubiertos de maleza y basura. En un rincón, rota y boca abajo se encuentra una placa que recuerda a los asesinados en agosto de 1936.

La ayuda de nuestro compañero de visita es fundamental, pues mientras el guía nos lleva a visitar los famosos cañones de costa y luego a la cafetería del lugar, nosotros nos desplazamos por la zona que, aunque carece de vallas o carteles que prohíban el paso, no es enseñada habitualmente al público. Llegamos frente a “Punta Espero”, el trozo de tierra más oriental de España y allí en lo alto del acantilado una pequeña cruz remata el pequeño mausoleo que recuerda a la esposa del Segundo Jefe de la Base Naval, que primero violada, luego fusilada y rematada lanzándola desde lo alto del farallón sobre las rocas que bordean el mar, en aquel mes de Agosto.

La ciudad de Mahón es famosa por su arraigada cultura, la proporción de librerías y del número de habitantes es de las más positivas, culturalmente hablando, de España y en ellas se cuida en especial la propia cultura e historia menorquina. Sin embargo, al visitarlas y pedir en ellas libros de la todavía reciente, desde el punto de vista histórico, Guerra Civil, nos encontramos con un profundo silencio y vacío literario en determinados temas, por ejemplo el de “La Mola” del tres de Agosto de 1936 y curiosamente sólo con referencias exculpatorias y pasando de puntillas sobre ellas. Aunque tiempo ha, sí las hubiese de otro cariz, pero pertenecen a obras que ya no están a la venta.

Dos obras relativamente nuevas y de autores que reconocen haber militado en el frente popular, nos vemos forzados a escoger para conocer la historia de esos días de 1936. En primer lugar y de hace unos años, queda algún ejemplar del libro de Deseado Mercadal que cuenta lo sucedido en su “Relato histórico de un testigo”, que es su propia vivencia como máximo dirigente de la UGT de la Isla. La obra se centra en dividir a los fieles a la República, entre aquellos que como él mismo trataban de ser “garantes de la ley y el orden” y otros elementos como el brigada de filiación comunista Pedro Marques, responsable de parar en seco la actuación de los oficiales del Ejército y la Marina el 18 de Julio, que ocupo el cargo de comandante militar de la Isla durante los primeros meses de la Guerra Civil.

Mercadal utiliza lo que él describe como: …“la excesiva afición a la bebida y el carácter impetuoso”… del militar comunista como atenuantes de…“su nefasto mando”… en el tiempo que ejerció la máxima autoridad militar de la Isla, y que llevaron a situaciones …“injustificables y denigrantes”… como la de la “violación”, según el Sr. Mercadal nunca probada, y que tan solo fueron …“insinuaciones o propuestas”… de actos sexuales a las monjas de clausura de Ciudadela, o el …“accidental”… incendio que redujo a escombros la obra de la catedral de la misma ciudad, y que indudablemente tenían que ver con la atenuante de embriaguez del principal dirigente militar de la República en Menorca.

El mismo autor nos retrata los hechos de “La Mola”, dándonos la exhaustiva relación de …”los fallecidos”… …”por la acción de algunos cabos y soldados de infantería y artillería., que simplemente quisieron cobrar el injusto trato que con anterioridad los oficiales habían tenido con ellos”…, …”Los horripilantes asesinatos de “La Mola” de los días 2 y 3 de Agosto”… comenzaron la noche del dos de Agosto cuando once generales, jefes y oficiales fueron llevados a los “Freus”, en la zona de entrada de la península donde se asienta el castillo, allí vimos al principio la pequeña cruz recordatoria, y en aquel lugar fueron fusilados militares y religiosos, para repetir la acción, casi veinticuatro horas después, en el propio establecimiento de reclusión. …”Cuando los detenidos paseaban sobre las 20 horas por el patio, irrumpieron en él mismo varios sargentos, cabos y soldados que con fusiles, ametralladoras y finalmente pistolas, y con intensidad salvaje ametrallaron a mansalva”…

Continúa el Sr. Mercadal relató que los pocos supervivientes se refugiaron en el interior de los pabellones para ser perseguidos y rematados. Algunos de los militares ametrallados quedaron protegidos por los cuerpos de los que más cerca estaban de los atacantes y salvaron la vida en primera instancia, para después ser perseguidos, dice el, estupendamente informado, Sr. Mercadal …”hubo tiroteo casi incesante hasta aproximadamente las tres de la madrugada”… Finalmente, y a las seis de la mañana en que capturaron a los catorce que habían logrado escapar de la primera masacre, y cuando iban a ser fusilados, llegaron un grupo de guardias de asalto que se hicieron cargo de los supervivientes, impidiendo su fusilamiento.

Como se verá por el interesante libro del Sr. Mercadal, los “incontrolados” estuvieron controlados y dirigidos por suboficiales, también “incontrolados” durante más de 36 horas en un establecimiento oficial, que dista, tan sólo, cuatro kilómetros del gobierno civil o del militar. Ciertamente, un auténtico caso de imposibilidad para contener a los “incontrolados”. Que además duró algunos meses más, hasta que desde Madrid, hartos de conocer …”hechos de incontrolados”… finiquitaron la actuación de los aficionados al alcohol.

En segundo lugar, conseguimos un interesante volumen del último autor sobre estos asuntos de la memoria histórica, Antoni Pons, que escribió un interesante libro, “Victimes del Silenci”, teóricamente en lengua autónoma (¡Menorquín ó Catalán?) financiado por el Consell Insular de la Isla y otras Instituciones, va ya más cerca de la recuperación de la memoria histórica. El Sr. Pons realiza un libro en dos partes, una primera donde relata la situación en la Isla, antes, durante y después de la Guerra, siempre desde la …“indudable imparcialidad”… de un militante comunista y dedica la segunda parte a realizar un fichero de biografías de los fieles republicanos represaliados por los fascistas.

Uno a uno desfilan los fieles a la República por sus páginas, 385 nombres y vidas reducidas a quince o veinte líneas y en algunos casos con alguna fotografía. En todas las biografías, muy importante, la filiación familiar, cuántos huérfanos, cuántas viudas y cuántos hogares destruidos por la represalia franquista. Respecto a por qué fueron fusilados, desterrados y encarcelados; nada o escasamente un par de líneas.

Un ejemplo es Pedro Marqués, el brigada “impetuoso y aficionado a la bebida y algo incontrolado”, que nos describe el Sr. Mercadal, y probó Gobernador Militar de la Isla durante …“el cobro por parte de los agraviados ciudadanos a los fascistoides militarede sus anteriores injusticias”…, y que se resume en 16 líneas por el Sr. Pons; si quitamos lo que no tiene nada que ver con sus andanzas en los otros 37 años de su vida nos quedaría en: Que estaba casado, tenía cuatro hijos, y que dirigió a los suboficiales y soldados que tomaron los cuarteles, la Comandancia de Mahón y rindió a los oficiales presentes. Que luego fue Comandante Militar de la Isla y que durante su mando, textual … “Despré de diversos fets luctuosos, realizats per ell o pels seus ajudants més pròxims”… Fue juzgado, y enviado al frente en la Península. Al finalizar la Guerra fue capturado en Albacete, siendo juzgado y fusilado el seis de noviembre de 1939 por un pelotón de guardias civiles voluntarios y fascistas.

¡Caramba con los diversos hechos luctuosos, una catedral quemada, unos cientos de muertos, y alguna menudencia más. Realmente es muy interesante el recobrar la memoria histórica o democrática.

 

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2 Comentarios

  1. Una y otra vez, los niños son maltratados en hogares de guarda cuatro veces más que en sus propios hogares. Esto fue reportado por la Universidad Johns Hopkins en un estudio llamado “Maltrato infantil en el cuidado de crianza familiar”, en 1993, pero aún así, los niños son regularmente cultivados a estos arreglos de vida, donde su abuso es ignorado, no denunciado u oculto.

  2. Franco sin duda hubiera denunciado esta ley la hubiera llevado a los Tribunales a la espera que un prevaricador le diera la razon como estais haciendo todos. Que no que hay que levantarse ya como un solo hombre levantate noble pueblo Ibero contra tus enemigos. Esto es Iberia y jamás nos destruiran.
    No somos Españoles somos Iberos.

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