movimiento identitario

La respuesta es compleja y los motivos numerosos. Siendo todos y cada uno importantes, creo que estas cinco pistas podrían iluminar las razones de la inexistencia de un movimiento identitario potente en España, al estilo de los que triunfan en toda Europa.

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1.- 40 AÑOS DE FRANQUISMO

Algunos motivos hay que buscarlos en el siglo pasado. España no perdió la guerra. Franco gobernó una España que crecía y generaba riqueza económica mientras en Europa se comenzaban a sentir las consecuencias de las políticas aplicadas por los aliados tras la II Guerra Mundial. Mucho antes de que la España franquista siquiera sospechase que pudiera suceder, Europa comenzaba a experimentar tasas de paro importantes y una llegada lenta pero inexorable de inmigrantes. Los herederos de aquellos, los de segunda y tercera generación, son los que hoy conforman importantes guetos en Francia o Alemania y han implantado la ideología islámica más radical en zonas de Holanda o Austria. Nuestro desconocimiento es la salsa de este guiso. Todavía, pese a tener ejemplos de islamización claros y evidentes, no hemos “disfrutado” la experiencia completa de los países vecinos: barrios en los que no entra la policía, imposición de zonas de sharia, tribunales de la sharia en pleno y “legal” funcionamiento, violaciones en masa generalizadas y ataques a ciudadanos europeos y sus propiedades de manera continua entre otras muchas cosas. En esto también vamos unos 40 años por detrás.

2.- UN PAÍS CATÓLICO

El nuevo catolicismo militante actúa como una especie de “herramienta perversa” al servicio del “suicidio” de los católicos, pues impone un muro de contención a la crítica justificada de la inmigración masiva y la entrada de refugiados en su inmensa mayoría musulmanes. Los españoles no somos racistas, jamás lo hemos sido, y en eso tiene mucho que ver que el catolicismo que hemos vivido hasta hace pocos años, a pesar de muchos, ha calado para bien en la mayoría de ciudadanos españoles. El problema reside en ese catolicismo mal entendido, el del actual Santo Padre por ejemplo, que prioriza cualquier persona o situación frente a la defensa de nuestro hogar, familia y estilo de vida. Europa puede asimilar ciudadanos, pero no pueblos enteros. Es en esta cuestión donde el catolicismo mediatizado por la teoría de la liberación hace aguas, al asumir que Europa puede y debe asimilar a todo aquel que llegue a nuestra casa en base a que es un ser humano y como tal tiene exactamente nuestros mismos derechos. Esta cuestión choca con los principios de identidad de los pueblos, y allana el camino de la sustitución étnica. Sería algo así como morir de buenismo o regresar al circo para que nos devoren los leones. Es lo que está sucediendo en España ahora mismo. Y en Europa.

3.- EL SEPARATISMO PERIFÉRICO

España hoy no es algo vertebrado y uniforme, no es un territorio sujeto a una unidad de destino real. Que España sea un país ciertamente decadente en sus formas y costumbres no ayuda precisamente a que el sentimiento de pertenencia a una nación grande y fuerte impregne a la ciudadanía. Solo si los españoles entendieran que España es la casa común de todos y una unidad de destino real para todos nuestros territorios, podríamos hacer del espíritu de pertenencia a esta tierra un motivo verdaderamente importante para construir un muro inviolable que pusiera a salvo nuestro pasado, presente y futuro.

Por desgracia eso no existe, y en ciertas regiones españolas ha desaparecido casi por completo. Esa situación hace inviable un movimiento identitario español en esas zonas y refuerza sentimientos que hacen de España una patria más pobre e indefensa. El daño del separatismo no solo tiene que ver con lo administrativo o la perdida de una porción de territorio que siempre se podría recuperar; la verdadera consecuencia es la ruptura de la identidad nacional, es el desmantelamiento de 500 años de historia y todo lo que conlleva, dejando nuestra patria culturalmente desasistida, y huérfanos a nuestros descendientes que vivirán, sin duda, en la indigencia cultural, siempre a merced de aquellos que tengan capacidad para elaborar e incluso reinventar la historia. Sin historia, no hay identidad, ni cultura, ni pueblo. Y eso si que es irrecuperable.

4.- LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN

No existen medios de comunicación independientes. La independencia de los medios se nos ha vendido como la panacea de la libertad. Bien, es bueno que existan medios que soporten diferentes líneas de pensamiento o editoriales; lo perjudicial es que sólo exista una línea editorial -un monopolio del pensamiento- y que se criminalice a todo aquel que quiera contar cosas desde otro punto de vista. Los medios mainstream, del Sistema, generan opinión y moldean la imagen que el ciudadano tiene de la realidad. Tanto es así, que los ciudadanos rara vez se percatan de estar metiendo la cabeza en la boca del león.

En España no hemos tenido un medio de comunicación lo suficientemente potente como para generar opinión positiva sobre el movimiento identitario, y solo los medios digitales han podido abrir brecha. Este en el que ahora escribo me permite hacerlo con libertad.

Así pues, la imposibilidad de llegar a la ciudadanía en igualdad de condiciones con las que otras ideas o movimientos lo hacen nos ha impedido echar raíces entre los ciudadanos que sufren el problema pero no entienden como poder solucionarlo. Algo así como si condujeran un automóvil sin frenos y nadie pudiese contarles que existe también el freno de mano. Un suicidio “asistido” en toda regla.

5.- EL 15M Y PODEMOS

Es cierto que en España existía y existe un malestar generalizado con el stablishment, con las élites. Sólo era cuestión de tiempo que ese malestar se canalizase de alguna manera. Los reflejos y las estrategias fallaron otra vez en un sector político inmerso en la incapacidad. Los identitarios y los pequeños grupos nacionales existentes se rascaban la barriga mientras la izquierda se lanzaba a la calle para acaparar el protagonismo, diseñar la estrategia y dirigir la táctica. Otra vez se quedaban fuera aquellos que dicen representar los valores de esos grupos políticos que triunfan en toda Europa.

Así, con la izquierda más radical capitalizando las movilizaciones ciudadanas, el camino se allanaba para fortalecer a la derecha liberal representada por el PP ante el miedo al desembarco de una izquierda ultra radical disfrazada de movimiento social.

El 15M pudo ser el inicio, o al menos en parte, de la aparición y crecimiento de un identitarismo potente en España, y PODEMOS podría haber sido menos PODEMOS si a su costado hubiera existido un movimiento identitario organizado y estructurado que entrase de lleno en el debate social, se hubiera dejado de aventuras pasajeras y de agarrársela con papel de fumar en lo ideológico.

“Mientras yo defiendo la identidad de todos los pueblos. También me rebelo contra el delito de reemplazar nuestro pueblo”.

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6 Comentarios

  1. Asistía a las manifestaciones convocadas por al AVT en Madrid. , veías una exhibición multitudinaria de banderas españolas de todos los tamaños. Personas que además de condenar los atentados mostraban su patriotismo y amor a su país. De regreso a casa ya fuera, caminando, en metro o autobús las banderas desaparecían, es como si solo en el lugar de la convocatoria, generalmente en la Plaza de Colón y junto a los demás manifestantes, te sintieras seguro y a salvo de cualquier insulto por mostrar tus sentimientos. De camino a casa y fuera de la protección de los asistentes el complejo y miedo a mostrar tu bandera se apodera de ti. Algo insólito, pero así es, porque lo he visto…

  2. Pues porque para empezar, hay demasiadas banderas del 78 en la foto. El Aspa me parece más adecuado para ese movimiento…
    No solo Alemania perdió la 2GM, España también perdió…

  3. Todo cuanto dice en el artículo tiene muchísima razón, qué duda cabe, pero lo de “movimiento identitario” me suena más a “palabro” de nuevo cuño perteneciente, precisamente, a toda esa caterva de satanistas de siempre, a esa gente que ha variado los rumbos del mundo normal y de la vida más que normal, para separar, dividir y acumular cualquier idea que se oponga más a la izquierda. Ya sabemos que es inventarse la realidad, para adaptarla a sus propósitos perversos. Por eso voté a Vox, y ahora los mando a la puñetera mierda.

  4. No hay que desdeñar que una parte importante de la juventud española se pasa en pijama 2, 3, 4, 5 ó más años memorizando palabras de memoria para ser por ejemplo registrador de la propiedad, letrado de algo, administrativo, maestro… entre otras muchas ofertas excitantes de la función pública.
    No les pidamos por tanto demasiados actos de heroísmo.
    Ni a ellos.
    Ni a sus madres.
    Como a Rajoy.
    Y tantos otros.

    El día que ví en un pueblo a un chaval dando alaridos y beodo como una cuba mientras gritaba: “Me ha tocado el sueldo Nescafé, me ha tocado el sueldo Nescafé…”, porque había aprobado una oposición a la función pública,maestro creo, entendí que España no tenía remedio.
    Su madre mentras se vanagloriaba en la cola del centro de salud.
    La paguica…

  5. Se piense lo que se quiera, Vox es un movimiento identitario potente impensable en España
    hace solo 3 años. Con millones de votantes ha logrado objetivos incontestables: derrocar al PSOE de Andalucía, llevar a prisión a los golpistas catalanes y movilizar junto con
    otros grupos patriotas como Democracia Nacional manifestaciones de más de 1 millón de personas tanto en Barcelona como Madrid. Ha logrado también salvar Madrid y Murcia de la izquierda y poner sobre la mesa el problema migratorio, la libertad educativa y tantos otros temas. Tendrá buenas relaciones con los sionistas no lo dudo. Pero ha conseguido éxitos electorales que ni Falange ni Fuerza Nueva lograron. Con todas sus pegas es un avance.

  6. Porque el catalanismo nazionata y Calviño padre entraron con su veneno en RTVE muy a principios de los 80, y se dedicaron a barrenar la moral y la dignidad de los españoles con el proverbial odio patológico de sus ideologías. Y ya nunca salieron, al margen de la anécdota pasajera del payaso Urdaci, que además fue magnificada y utilizada para la okupación definitiva como hacen con todo. Poco más tarde infiltraron las editoriales de los libros de texto, la Educación, etc. En fin, las clásicas estrategias de subversión sibilina y lavado de cerebros de nacionalistas y sociocomunistas.

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