gozosamente

La LOE, Ley Orgánica de Educación, aprobada por el PSOE en el año 2006, expresaba en su artículo 37 que “los alumnos que cursen satisfactoriamente el Bachillerato en cualquiera de sus modalidades recibirán el título de Bachiller, que tendrá efectos laborales y académicos. Para obtener el título será necesaria la evaluación positiva en todas las materias de los dos cursos de Bachillerato”.

[QUÉ Va A Pasar Con La Ley De Eutanasia Y Los Recursos Ante El Constitucional]

España tiene el Bachillerato más corto y fácil de Europa. En unas oposiciones a Profesores, antiguos Maestros Nacionales, celebradas en 2018, quedaron vacantes dos mil plazas, debido a las faltas de ortografía de los aspirantes.

Pero hay una parte de los nacidos en democracia que han aprovechado al máximo las oportunidades que han tenido. Los han educado en su casa, porque sus padres no han hecho dejación de sus responsabilidades derivando esa función a maestros y profesores; han estudiado, no paseado los libros durante el duplo de años establecidos para obtener una licenciatura; han aprendido a tomar decisiones, a decir no, que es básico para conseguir objetivos personales y generales, sabiendo que nunca se puede contentar a todos en todas sus peticiones y deseos. Para que llore yo mañana, mejor que llores tú hoy, que dejó escrito Baltasar Gracián.

Son personas que asumen su formación continua, que quieren perfeccionar su carrera profesional, que aceptan se les corrija, porque son conscientes que ignoran más que saben, que aprenden constantemente, que analizan y asimilan hasta de sus errores.

Son los que ocupan los puestos de mando y relevancia en las empresas de todo tipo y condiciones. Son el futuro, hijos de los que solamente tenemos presente, ilusión de permanencia de genes en el tiempo.

Curioso, salvo unas cuantas excepciones, no han llegado a la política, en la que se refugia gente mediocre que nunca ganaría en la empresa privada lo que les reporta esa dedicación a la pública que, en realidad, promete utopías y esconde engañar a los más para que se aprovechen los menos. Esto no quiere decir que no haya algunos políticos que ganarían en la empresa privada muchísimo más dinero que lo que ganan en política, esa inequidad de origen comunista que consiste en tratar igual a desiguales.

Cuando se acaba un trabajo, el que sea, nadie pregunta el tiempo que se ha tardado ni el esfuerzo que ha supuesto, solo si está bien o mal hecho.

La enseñanza y el esfuerzo de nuestros jóvenes se ha venido relajando hasta llegar el momento actual en el que se ha implantado un sistema de educación marxista encubierto, basado en lo que en economía se llama «la ley del más lento», por el que se regula la evaluación y las condiciones de promoción de la Educación Primaria, la Educación Secundaria Obligatoria (ESO) y el Bachillerato, en el que los alumnos podrán pasar de curso de los 6 a los 18 años, aunque suspendan todas las asignaturas, eso sí, siempre que «hayan alcanzado el desarrollo correspondiente de las competencias básicas y el adecuado grado de madurez».

Se hace bueno aquello de «El problema es que España es un país inculto, es un país gozosamente inculto, es un país deliberadamente inculto, que disfruta siendo inculto, que hace ya mucho tiempo que alardea de ser inculto». Arturo Pérez-Reverte. «La tiranía no puede reinar sino sobre la ignorancia de los pueblos». Francisco de Miranda.

La ignorancia e incultura, la falta de lectura comprensiva, no hablar idiomas, no tener un pensamiento crítico, seguirá con el fracaso universitario y posterior optante a las subvenciones perpetuas del Estado, voto cautivo de quien no logra trabajar-triunfar por méritos propios y queda encuadrado como «pobre» para el resto de sus días.

Es famosa, y real, la declaración que hizo en su día Fidel Castro en términos similares a los del cuento: «¿A los pobres? No, mi querido súbdito. A esos ¿de dónde les podemos sacar impuestos? Apenas tienen para comer. Además, muchos de ellos son POBRES por flojos, por vagos, por ignorantes, por viciosos, … y nunca saldrán de su pobreza. No, con ellos no te metas. Déjalos como están. Así viven contentos y tranquilos, sin ambiciones. No hay que alborotarlos. Además…, son los que votan».

Tengo un compañero de profesión, y amigo desde hace muchos años, que vive en Japón; se casó con una japonesa y tiene un programa de televisión en el que enseña español a los nipones. Me ha hablado de cómo es la educación en aquel país que, no olvidemos, perdió la Segunda Guerra Mundial y se ha rehecho como uno de los más avanzados del mundo.

El primero de abril de cada año los niños japoneses que han cumplido seis años entran en la escuela primaria, el primer escalón del sistema educativo. La escuela primaria dura seis años, y tras ella, entre los 13 y los 15 años, los alumnos estudian en la escuela intermedia. Esos nueve años totales representan la educación obligatoria del sistema educativo japonés. En las escuelas públicas no hay exámenes de entrada para ninguno de los dos niveles, y las clases y los materiales son gratuitos. Por parte de la familia del alumno se debe pagar el uniforme establecido por la institución y los materiales adicionales, así como el coste de las comidas escolares, viajes educativos, excursiones y otros gastos similares. Siguen tres de bachillerato y entre dos y cinco años de educación superior; solo llegan a la universidad un tercio de los estudiantes, dedicándose el resto a formación profesional.

El gobierno hace todo el papeleo para que los alumnos puedan inscribirse a tiempo para asistir a clase; cada estudiante recibe en su hogar un calendario escolar con todas las actividades que va a cursar; las clases nunca se suspenden, en el supuesto que falte algún profesor, un alumno está capacitado para darla, gracias a que todos tienen en sus manos el programa escolar.

Los padres no llevan a sus hijos a clase, en Japón se acostumbra a que todos los alumnos caminen hasta sus colegios, esto lo hacen desde los seis años, acompañados por los de grados superiores, de esta manera aprenden todos acerca de la responsabilidad.

No existe personal de limpieza en las escuelas, desde muy pequeños se les enseña a trabajar en equipo y ayudarse mutuamente, por lo que tanto maestros como alumnos limpian toda la escuela.

La educación comienza en casa, los padres les enseñan a sus hijos y empatizan en el respeto a las personas de la tercera edad, lo hacen principalmente para honrar su experiencia y sabiduría.

Antes de la escuela, los niños entran en el jardín de infancia a la edad de 3 años. Dado que este no forma parte del sistema educativo, la participación en las clases es optativa, y de pago. Desde preescolar, les enseñan que las expectativas, metas y objetivos de la sociedad están por encima de los individuos, enfatizando en la diligencia, la autocrítica y la buena organización en los hábitos de estudio de los estudiantes.

Han revolucionado la enseñanza con un sistema educativo que dura 12 años y que se basa en cero patria-nacionalismo, cero materias de relleno y cero tareas. Solo tienen cinco materias:

  1. Aritmética de negocios. Las operaciones básicas y uso de calculadoras de negocio.
  2. Lectura. Empiezan leyendo una hoja diaria del libro que cada niño escoja y terminan leyendo un libro por semana.
  3. Civismo. Pero entendiendo el civismo como el respeto total a las leyes, el valor civil, la ética, el respeto a las normas de convivencia, la tolerancia, el altruismo y el respeto a la ecología.
  4. Computación. Office, Internet, redes sociales y negocios on-line.
  5. 4 idiomas, 4 alfabetos, 4 culturas y 4 religiones. Japonesa, americana, china y árabe, con visitas de intercambio a familias de cada país durante el verano.

El resultado de todo ello son jóvenes que a los 18 años hablan 4 idiomas, conocen 4 culturas, 4 alfabetos y 4 religiones; son expertos en uso de sus computadoras; leen 52 libros cada año; respetan la ley, la ecología y la convivencia; y manejan la aritmética de negocios con absoluta soltura.

La incultura es pobreza. Nuestros jóvenes no van a tener fácil su futuro, únicamente los mejores podrán competir en ese Nuevo Orden Mundial al que parece ser nos están forzando, con un mercado global en el que solo sobrevivirán los más y mejor preparados.

COLABORA CON NOSOTROS CON PAYPAL

También te puede interesar...


Artículo anteriorNoticias para olvidar
Artículo siguienteHistoria de la plaza de toros de Algemesí
Antonio Campos
Antonio Campos nació en Ciudad Real, en la España del queso amarillo y la leche en polvo de los americanos. Licenciado en Económicas, Diplomado en Humanidades, PDG por el IESE. Ha trabajado durante muchos años en un importante grupo multinacional del sector financiero, al que reconoce estar agradecido por haberle dado la oportunidad de desarrollarse profesional, académica, personal y humanamente. Conseguida cierta estabilidad profesional y dineraria, volvió a su verdadera pasión de juventud, escribir; desde entonces, han sido cuatro libros y unos dos mil artículos de opinión, económica y política, publicados en diferentes medios de comunicación, pretendiendo conjugar la libertad individual o personal (el progresismo) con la libertad económica (el conservadurismo), elogiando las ideas y no las ideologías. Y lo hace, dice, pretendidamente independiente, ideológica y socialmente, con la libertad de quien tiene libre el tiempo, el pensamiento y la palabra.

3 Comentarios

  1. La izquierda quiere pobres, muchos pobres todo lleno de pobres, incultos y aborregados, ese es su objetivo, ya que en sociedades avanzadas con personas cultas con ganas de progresar y que se esfuerzan, conseguirian 0 votos. Es mejor tener una sociedad inculta y pobre para poder manejarla.

  2. Eso quieren los gobiernos,cuanto más incultos más manipulables,y así es más fácil robar y vivir bien,peor todavía es esta situación en los ámbitos rurales.
    Hace tiempo que nadie gana de manera limpia todos hacen trampas,si puedes llevar a estudiar a tu hijo a un buen colegio,o al extrangero pues lo llevas y si no…a galeras a remar.
    Por eso el refrán valenciano ‘furta y mata’ y los demás que se fastidien.Y cuántos adultos comprenden sus lagunas formativas?,nadie va a cambiar esto,y así nos va y nos irá siempre en España.

Comments are closed.