es diferente

Me voy a aventurar que los españoles somos diferentes al resto anglosajón. Me voy a arriesgar en decir que Andalucía ha ido dando cabezazos al resto de España, así podremos llegar a la conclusión de que España es diferente, ¡faltaría más!, a galanura que se suponía que tenía Andalucía, pasó a la historia por aquello del globalismo ha ido diseminando esa gracia, donosura llena de salero al resto de nuestra piel de toro.

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El Libro de Vincent R. Werner ‘It is not what it is. The real (S)pain of Europe’ (en la que resume sus tesis) ha generado posturas contrapuestas. En ella describe vicios españoles como la falta de ética o de cultura financiera, la no asunción de responsabilidades o la actitud nada emprendedora, entre otras, y lo hace a la manera de un troll. Yo le llamaría donde fueres has lo que vieres.

Sin embargo, lo que Werner afirma no es subjetivo, sino que forma parte de una visión sobre España que está mucho más arraigada de lo que parece. Voy a referirme a febrero del 2018, ‘The Times’ publicó sobre nuestro país que reflejaba una serie de tópicos instalados en Gran Bretaña, ese territorio cuyos nacionales se empeñan en venir al nuestro a practicar el ‘balconing’. Este ensayista también, y especialmente durante la época de la crisis se nos señaló en Europa como vagos y manirrotos.

He estado fuera un mes, y me hice la promesa de no leer nada, ni escrito ni por tele. Y…sin temor a equivocarme he estado un poco alelado de no conocer las noticias que antes engullía en cualquier hora del día, eso sí, dentro de unos cánones, dejando cerrada las ventanas de la cuatro, la uno, la cinco y la sexta. Y de seguir así…

En estos comentarios que he leído cuando he venido de vacaciones, los hay variopintos y con un ahorro segregacionista de la verdad sobre esta pandemia y, sobre todo con los no creyentes de la vacuna, si no parió la madre, parió la abuela. He leído que, en un pueblo de Alicante -no se dice el nombre- se han puesto suero sin la vacuna pertinente y si a esto se le añade otras variopintas circunstancias, como la ocurrida en Alemania que solo se puso suero en algunas de las vacunas. Sería indiscutible que todas estas inflamadas, al parecer de las declaraciones sin la claridad adecuada sería mejor cerrar el chiringuito.

Bien es verdad que la libertad es la esencia de la persona. Siempre habrá individuos, no creyentes para vacunarse. Es la ley de la libertad. También hay personas que se tragan lo primero que les llega de esos timadores que saben a quién se les envían estos libelos enmascarados, disfrazados de pomposas palabras, pero que, al fin y al cabo, siempre llegan a este tipo de sujetos

Resulta que, ahora tenemos un nuevo coronavirus (2019-n CoV), la OMS le llaman ahora a esta nomenclatura. Ante las barbaridades y burradas que se han dicho y se seguirán diciendo sobre el SARS-CoV-2 y, todos los que quieran estos entrometidos, a mi parecer, me refiero a los nuevos sabidillos del mundo boticario, por decir algo. Hay estas personas que se creen que viven solas, aisladas y que a su alrededor no vive nadie. Son los aguafiestas para mentes vacías de racionalidad, de cordura y que por lógica vivimos en un mundo globalizado.  A estos van dirigidos tantas noticias que solo buscan estos timadores de noticias confusas y poco tranquilizadoras.

Con todo este maremágnum de noticias extravagantes y muy extrañas, no concibo a donde desean llegar.

He leído hoy en el Mundo lo siguiente: “Eritema multiforme, glomerulonefritis y síndrome son los tres efectos secundarios de las vacunas contra el coronavirus de Pfizer y Moderna que la Agencia Europea del Medicamento está investigando. Se han solicitado más datos y análisis al titular de la autorización de comercialización para apoyar la evaluación en curso del Comité de Seguridad (PRAC)”, explica el organismo regulador europeo.

Estoy de acuerdo con estas valoraciones, pero hay que poner encima otras que se han obviado y son las siguientes preguntas: cuando se ensaya una vacuna, lo mismo que cualquier especialidad nueva, se hace un riguroso examen a las personas que se hacen estos es estudios. Y… esta otra pregunta:  si las vacunas tenían la orden de salida, porque ahora “hay médicos e investigadores creen que la inmunidad de grupo contra el coronavirus se logrará con el 85% de la población vacunada, y no con el 70% estimado hasta ahora” (El Mundo). Estoy de acuerdo que hay que decir la verdad cuando se tiene, y porque antes de este tanto por ciento aumentado no se cifró a su tiempo. ¡Faltaría más! ¡España es diferente!

No deseo olvidar otra pregunta: Si en España se han puesto “vacunas “solamente con suero, lo mismo que en Alemania, como sabremos ¿que no haya personas por las calles que se crean vacunadas? El maestro armero supongo que tendrá la respuesta. Quién huye de la verdad, tropezando con ella. No es fácil mantenerse callado cuando el silencio es una mentira. Dos frases para navegantes.

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