futuro de los toros

Antes de empezar este artículo tengo que identificarme como aficionado a los toros desde que tenía doce años, defensor de la teoría de que el toro de lidia no existiría si no hubiera corridas de toros, antiguo socio y presidente de dos peñas taurinas en la ciudad en la que resido en ya pasadas y diferentes etapas y, como la mayoría de los buenos aficionados, proclamo que no sé nada de toros como decía D. Fernando Sancho, que él sí que sabía algo de esto.

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Dejo aparte el tema político y de identidad nacional, que viví en primera persona en la última corrida lidiada en la Monumental de Barcelona. Y el más actual del coso gijonés, en donde la alcaldesa ha dejado muy claro que prefiere degustar la carne de vaca, el zumo de sus ubres, su morcillo, su cadera, su lomo, su solomillo, antes que los toros Feminista y Nigeriano, que no ha permitido se corran -acepción taurina- en la plaza de esa ciudad, dados sus nombres, por si las feministas, esas que no se manifiestan cuando el violador es un extranjero, y los nigerianos, doscientos millones de personas de los que una parte acata la Ley Sharía como justicia civil, se sienten atacados en sus idearios.

Las corridas de toros, además de fiesta nacional, es un espectáculo en donde conviven, y por favor que nadie se sienta aludido, mucho dinero, blanco, gris y negro, sexo, drogas, trampas, presiones, corruptelas y un sin fin más de situaciones ajenas a las únicas personas que verdaderamente se juegan la vida, los toreros, de oro y plata.

Del mundo del toro vive mucha gente, desde el vendedor de pienso al veedor, desde el monosabio a la primera figura de luces, desde el taquillero al empresario, etc…

Y la organización de los festejos taurinos, en general y salvo excepciones de todos conocidas en las que se llenan algunas plazas en días de exhibición personal de políticos, cantantes, actores y actrices, tenistas, periodistas, fiscales, notarios, pintores, empresarios, hoteleros, toreros, ganaderos… Y maduros trajeados con explosivas segundas y terceras oportunidades con la mitad de años que ellos, total, lo habitual en las corridas de tronío de las plazas de categoría primera y especial de España, es deficitaria para el empresario.

¿Cómo se solventa económicamente esta situación? Pues con uno de los males incardinados hasta el fondo en la idiosincrasia española, las subvenciones. En España, todo el mundo quiere, y muchos viven, de las subvenciones. Desde películas bodrio que solo son vistas por la familia y unos cuantos amigos ¿por qué la subvención no es un porcentaje sobre lo declarado (y por tanto pagado a Hacienda) por ingresos en la taquilla, de cada una de las películas?, hasta las 4.500 organizaciones existentes en España que viven del tema del feminismo, pasando por los toros, «panem et circenses» romanos. No es de recibo que en estos momentos un crack de fútbol o un torero de primera fila, ganen lo que se les está pagando y a la vez la empresa tenga que pactar demoras fiscales, que afectan al bolsillo de todos los españoles; no es de recibo sus emolumentos contando con que parte de ellos se paguen con subvenciones y/o impuestos de todos los ciudadanos.

¿Cuántos aficionados, verdaderos aficionados, que pagan su entrada a la plaza y que además ven algún otro festejo en otras ciudades, hay en cada sitio? Hagamos abstracción de Madrid, Sevilla y Bilbao, y ninguna otra plaza cuelga el cartel de “No hay billetes”.

Volviendo a proclamar mi afición taurina, ¿es justo que se subvencione un acto catalogado de arte, identificado con el gran pecado actual de ser y sentirse español, para satisfacción de unas cuantas personas, entre las que me encuentro? Creo, sinceramente, que no. Que los toros y los toreros, y el beneficio industrial de los empresarios, deben ajustarse a los ingresos que proporcione el libre mercado en una economía real claramente preocupante, para lo que deben bajar de forma importante el precio de las entradas y los toreros someterse a una deflación de sus salarios, que parten de unos ingresos desproporcionados a la situación del momento.

Desde el año 2004 vengo manteniendo que el mundo del toro tiene que cambiar su concepción. Y me afirmo ahora que, entre los precios de las entradas, los toreros de salón y las trampas no visibles a simple vista para el profano, o se reconvierte la fiesta o irá consumiéndose por inanición a medio plazo.

Una alternativa que considero viable: Hay que reconvertir las plazas de toros en locales multifuncionales, para invierno y para verano, en donde se puedan llevar a cabo diferentes actividades todos los fines de semana. ¿Qué habrá que gastarse dinero en adecuarlas? Correcto, pero si no se hace así, manteniéndolas solamente con la explotación de media docena de festejos taurinos al año, su destino final será el Concurso de la empresa adjudicataria y la ruina física del inmueble. Y de ello seremos responsables todos, los antitaurinos y los taurinos.

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Antonio Campos
Antonio Campos nació en Ciudad Real, en la España del queso amarillo y la leche en polvo de los americanos. Licenciado en Económicas, Diplomado en Humanidades, PDG por el IESE. Ha trabajado durante muchos años en un importante grupo multinacional del sector financiero, al que reconoce estar agradecido por haberle dado la oportunidad de desarrollarse profesional, académica, personal y humanamente. Conseguida cierta estabilidad profesional y dineraria, volvió a su verdadera pasión de juventud, escribir; desde entonces, han sido cuatro libros y unos dos mil artículos de opinión, económica y política, publicados en diferentes medios de comunicación, pretendiendo conjugar la libertad individual o personal (el progresismo) con la libertad económica (el conservadurismo), elogiando las ideas y no las ideologías. Y lo hace, dice, pretendidamente independiente, ideológica y socialmente, con la libertad de quien tiene libre el tiempo, el pensamiento y la palabra.

1 Comentario

  1. Taurinos; enteraros de una vez que esta gente odiadora radical de izquierdas quieren hundir España, quieren que vd y yo seamos unos peleles y unos muertos de hambre, como en Venezuela, Cuba o Nicaragua, mientras ellos nos observan y vigilan desde sus palacios.
    Lo siguiente es declarar vioacion el ordeño, y si no al tiempo.Van poco a poco y llegaran a ello.
    Como la PP continua las politicas de la izquierda, ya saben los que lean esto, lo que nos queda, Vox.
    Y habra que ver si cumplen lo que dicen que haran, que no es otra cosa que volver al sentido comun y arrebatar de las garras de los odiadores el pais.

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