ciencia infusa

Tengo un buen amigo, compañero de trabajo durante muchos años, que me decía: Te das cuenta que cuando alguien asciende, al día siguiente aparece con la verdad infusa y pontifica de todo y sobre todo como si fuera catedrático emérito de Harvard. Piénselo querido lector y verá que mi amigo llevaba razón, y es que no hay nada más peligroso que un tonto pensando.

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A la comunista Yolanda Díaz, amiga íntima de Irene Montero, que junto a Ione Belarra forman el trío del coitus interruptus de la democracia, y que no han trabajado nunca en la empresa privada, abogada laboralista y activista feminista, a la sazón vicepresidenta segunda del Gobierno de España, se le ha ocurrido la tontería de cambiar PATRIA por matria, intención que va más allá del establecimiento de un matriarcado prevalente sobre el hombre, sino como forma de acabar con el concepto ligado a nación, a indisolubles vínculos afectivos, culturales o históricos de “patria común e indivisible de todos los españoles” como se define España en el título preliminar de la Constitución.

Estamos en un momento en el que se quiere imponer la muerte de cualquier valor relacionado con una nación unida, una patria común, una bandera nacional, el honor personal y colectivo, la honra y el orgullo de la primera nación que venció al comunismo en Europa, organizado entre comunistas, socialistas marxistas e independentistas igual que en los años previos a la cruenta Guerra Civil de 1936, para negar la legitimidad democrática de la Transición, el perdón universal que llevó aparejado y por lo tanto, la institución monárquica bajo el fundamento de haber sido elegida por Franco en su momento, la religión católica abrumadoramente mayoritaria y un hembrismo vestido de feminismo que invierte la carga de la prueba en beneficio del sexo y no de los hechos, y que calla ante abusos sexuales a unos menores determinados o ante el “Burdel Móvil” que recorrerá España con doce hetairas a 50 euros la tirada, copia textual de “Pantaleón y las visitadoras” del año 1973 del Nobel Vargas Llosa.

A partir de ahí, lo bueno únicamente es una España dividida, ser comunista y querer implantar el comunismo como si fuera la panacea a todos los males del mundo, cuando lo que realmente ha sido es una corriente de pensamiento responsable de la muerte de más de cien millones de personas en el pasado siglo XX, checas, hambre, miseria, falta de libertad y dictadura a ultranza, repeliendo traumáticamente la más mínima disidencia.

Una vez más tenemos que hablar del Decálogo de Lenin que, en una España subvencionada que vota con los ojos cerrados, avanza sin prisa, pero sin pausa, estableciéndose en todos los resortes de la sociedad y que, en mi opinión, salvo el 7, 8 y 10, que se llevarán a efecto cuando gobiernen las derechas por parte de los sindicatos marxistas, “ejércitos” podemitas y “reservas” republicanas independentistas, están todos implantados, o a punto de implantarse, en nuestro país:

  1. Corrompa a la juventud y dele libertad sexual.
  2. Infiltre y después controle todos los medios de comunicación de masas
  3. Divida a la población en grupos antagónicos, incitando las discusiones sobre asuntos sociales.
  4. Destruya la confianza del pueblo en sus líderes.
  5. Hable siempre sobre Democracia y Estado de Derecho, pero, en cuanto se presente la oportunidad, asuma el Poder sin ningún escrúpulo.
  6. Colabore con el vaciamiento de los dineros públicos; desacredite la imagen del País, especialmente en el exterior y provoque el pánico y el desasosiego en la población por medio de la inflación.
  7. Promueva huelgas, aunque sean ilegales, en las industrias vitales del País.
  8. Promueva disturbios y contribuya para que las autoridades constituidas no las repriman.
  9. Contribuya a destruir los valores morales, la honestidad y la creencia en las promesas de los gobernantes. Nuestros parlamentarios infiltrados en los partidos democráticos deben acusar a los no comunistas, obligándolos, so pena de exponerlos al ridículo, a votar solamente lo que sea de interés de la causa socialista.
  10. Registre a todos aquellos que posean armas de fuego, para que sean confiscadas en el momento oportuno, haciendo imposible cualquier resistencia a la causa.

Nuestra sociedad ha sido tomada al asalto por radicales “Loewe”, que viven en grandes chalets, viviendas de 300 m/2, sueldos superiores a los 100.000 euros anuales, que defienden a ultranza la enseñanza y la sanidad pública, pero que ellos mismo estudiaron en colegios católicos privados o subvencionados, llevan a sus hijos a colegios y universidades privadas, que dan a luz en una de las mejores clínicas de Nueva York o que mueren en una de las clínicas privadas más caras de España.

Los medios de comunicación callan las cifras del paro y sus estadísticas: quién, qué antigüedad, qué procedencia, qué preparación, qué circunstancias, la inflación que se está produciendo en los componentes básicos de la cesta de la compra, el nombre y la nacionalidad de los inmigrantes detenidos, la subida de la luz, los desahucios, los sobornos de personajes de la izquierda, los precios fuera de mercado de los productos sanitarios para el coronavirus, las canonjías creadas para los cesados políticos, las relaciones sentimentales entre los que ostentan el poder políticos, y nos cierran la boca tipo dictadura soviética de sus peores años con la Ley de Memoria Histórica (ya en vigor) y la Ley de Seguridad Nacional (en preparación), leyes cocinadas en calderas masónicas y por lo tanto maestras en camuflar las verdaderas intenciones y las acciones que posibilitará para la mayor desgracia de todos los habitantes de España, que algunos autores han calificado ya como “paso previo a una nueva guerra civil”. No creo que a corto plazo lleguemos hasta ahí, pero lo que sí es verdad es que ningún país importante del mundo se fía de una España filocomunista.

Y en esta política de locos, aislados de la amistad y colaboración de naciones como Estados Unidos, “el presidente Joe Biden no tiene ni ha tenido ningún interés en reunirse con Pedro Sánchez”, este se monta un viaje a aquel país para visitar empresas bajo la influencia de Soros, en una de las cuales inició su carrera política en España, sin que le acompañe ningún empresario español, vendiendo la seguridad de las inversiones en España, mientras en ese mismo momento la vicepresidenta Yolanda Díaz dice que no le preocupa la rentabilidad de los Fondos de Inversión, que lo que hay que hacer es pagar más impuestos. De verdad, ¡de locos!

Establecidos como socios preferentes de las dictaduras latinoamericanas de Cuba, Venezuela, Nicaragua, Perú, Bolivia y similares, derribando cruces cristianas, pero sin valor para pasar ni por la puerta de una mezquita, el PSOE estudia una ley para “prohibir la detención de niñas, niños y adolescentes inmigrantes menores de 18 años”. Sí señor, aunque roben, maten y se apoderen de nuestras haciendas y nuestras vidas; y Podemos difunde un bulo, a ver cómo reacciona la ciudadanía, sobre “el nombramiento de un imán” como nuevo jefe de los Servicios de Asistencia Religiosa de las Fuerzas Armadas (SARFAS), para “retirar de todas las unidades militares cualquier vestigio y patronazgo vinculado al catolicismo”.

Me acuerdo perfectamente cuando al ayatola Jomeini salía en televisión allá por los últimos años setenta del siglo pasado, en París, muy compungido y recatado, cómo vivían, cómo vestían y cómo era la vida en Persia, mujeres en minifalda dentro de una dictadura política, y las palabras que el director de cine Wayne Blair transmite en su película Septembres of Shiraz del año 2015: “Mire, ustedes no pueden comprenderlo. Alá está al lado de los fieles; y aprovechando la religión, hacen una limpieza étnica y social, quedándose con los bienes de los ricos y no repartiéndolos con los pobres”.

El escritor Luis Molinos escribió en 2018 un poema titulado “Uno de octubre”, parodia del célebre “Oda al Dos de Mayo” de Bernardo López García del siglo XIX. Dice así:

Oigo, patria, tu aflicción, / y no entiendo por qué callas, / viendo a traidores canallas / despedazar la nación.

Dando a un ingrato felón / estúpidas concesiones, / están haciendo jirones / esta tierra milenaria, / de gente, ayer solidaria, / y hoy podrida de ambiciones.

Lloras, porque te engañaron / los que lealtad prometieron, / los mismos que te aplaudieron, / y la Ley corroboraron. (…..)

¡Qué bien vivíamos cuando solo había un tonto por pueblo!

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Antonio Campos
Antonio Campos nació en Ciudad Real, en la España del queso amarillo y la leche en polvo de los americanos. Licenciado en Económicas, Diplomado en Humanidades, PDG por el IESE. Ha trabajado durante muchos años en un importante grupo multinacional del sector financiero, al que reconoce estar agradecido por haberle dado la oportunidad de desarrollarse profesional, académica, personal y humanamente. Conseguida cierta estabilidad profesional y dineraria, volvió a su verdadera pasión de juventud, escribir; desde entonces, han sido cuatro libros y unos dos mil artículos de opinión, económica y política, publicados en diferentes medios de comunicación, pretendiendo conjugar la libertad individual o personal (el progresismo) con la libertad económica (el conservadurismo), elogiando las ideas y no las ideologías. Y lo hace, dice, pretendidamente independiente, ideológica y socialmente, con la libertad de quien tiene libre el tiempo, el pensamiento y la palabra.

2 Comentarios

  1. Estoy de acuerdo totalmente con lo que dice al principio. Mi padre decía “no hay peor cosa que haya tontos, y que manden”…

  2. Todo esto está muy bien, pero estas tías, al más puro estilo castrocubano, se han hecho millonarias y viven de superlujo, mientras el pueblo es cada día más pobre.
    Esto hay que denunciarlo a diario.

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