sueño de verano

Por muchas cábalas que le doy a mi cabeza, no creo ni atisbo a verlo con claridad. Ayer estuve viendo una peli, de esas llamadas de miedo. En donde unos vampiros se bebían después de haber matado, la sangre succionada a las personas. En estos filmes siempre presentan a un jefe de cara de pocos amigos de aquellos que, cuando lo miras, te dan un escalofrío descomunal, mejor dicho, monstruoso.

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Este cabecilla tenía amedrantados a cuantos vasallos y esclavos tenía en aquel reino. Mira si era listo-me refiero al jefe- que tenía clasificada la sangre para darlas de beber a estos lóbregos personajillos el suculento mangar de la sangre que, como he dicho antes conocía el tipo de RH de cada uno de aquellos míseros y calamitosos plebeyos. Su voz era quebradiza, o, mejor dicho, enfermiza, no era un jefe a la usanza, parecía un Frankenstein, este, estaba hecho de indigentes, pordioseros y lúmpenes de la más baja estopa. Su caminar era lento, echaba las manos hacía adelante, haciendo equilibrio, para no caer, parecía un zombi, al menos eso me pareció. Aquellos vasallos parecían seres de ultratumbas. Aquellos hombrecillos no miraban a su maquiavélico jefe el rostro, los escuchaban espantados, cabizbajos. Con la mirada en otro sitio.

En este sueño de verano, estos, personajillos no reclamaban nada, como están comiendo, mejor dicho, saboreando el líquido elemento en silencio, sumisos, mansos, estaban asustados y por lo que yo veía en la película, atemorizados, no fuera ser que el aquel demonio de jefe les dijera: ¡A la calle y a buscarse el sustento con el sudor, ¡nunca mejor dicho de la sangre! Cuando terminó la cinta de esa fantasía del sueño, por muchas cábalas que le doy a mi cabeza, no creo ni atisbaba a ver con claridad lo que me decía aquella película de miedo. La película no era real de la televisión, fue el sueño que tuve esa noche de principios de este verano.

En esa cinta de miedo y de ultratumba, este jefe hecho a la medida de aquellos seres asustados, tenía también asesores, como los tiene nuestro presidente del gobierno comunista social. Dicen que la imaginación no tiene límites, es verdad. Como esto de chupar sangre ya está pasado de moda, estos, los de ahora lamen los euros, como si fuesen de cabello de ángel.

Asesores con sus ministros saben dónde chupar de estos euros con sabor dulce. Esto es como si fuese una cadena de montaje, en cuanto se rompa un remache se puede ir al traste, pero, en esta España nuestra, mejor dicho, la de estos seres de ultratumba tiene derechos de pernadas, les gustaría que estuviese en vigor, a estos, les gustaría que les pasara lo que le pasó, a aquella tullida que fue a Fátima, para pedirle a la Virgen para que obrara el milagro de su cojera, ceguera e incluso de su fealdad; después de estar varias horas  en la cola y de pie  en espera para entrar en el templo, viendo que todos salían lo mismo que entraron en la Basílica, aquella tullida y ciega cuando estaba delante de la Virgen, le dijo: Virgencita ya que estoy aquí, déjame al menos como estoy. Poca fe la de aquella mujer. La misma que yo tengo con estos seres de ultratumbas Y ahora me pregunto: ¿Qué hemos hecho para merecer esto los españoles?  Pues, es verdad que los sueños a veces se hacen realidad.

Tengo en mi memoria desde hace mucho tiempo una conversación que tuve con mi padre cuando ya estaba cumpliendo años, eran los años de los inquilinos de Chávez y Griñán en la Junta de Andalucía, mi querido progenitor me soltó una frase directa: ¡Pepe!  ¿Qué quieres ser cuando seas mayor: sin pensarlo le contesté: ¿Quiero tener un chiringuito? Un chiringuito como tenía aquel juez, cobijado bajo un techo de ramas escondido en la espesura cuando iba a cazar y de paso preparar con mis amigotes en el chiringuito en una gasolinera para hacer negocios que pudiera tener entre manos, con especies gananciales. Este chiringuito me gustaría tenerlo en una gasolinera o un bar, así de vez en cuando me pudiera dar un lengüetazo sin que nadie se entere e incluso te puedes poner hasta las trancas de yerba-buena. Aquí en mi tierra, en Andalucía, los políticos son más ricos porque pueden, hasta el extremo, como hemos visto muchos ERE falsos, corruptelas, malversaciones de fondos públicos y miles de euros desaparecidos para otros para los fueron concedidos.

Los andaluces nos tragamos todo esto con facilidad y un descaro enorme, donde se tragan todo cuanto les cabe por el gañote. En esta tierra de Mario Santísima, llevamos muchos, muchísimos años viviendo como si fuese Semana Santa. En silencio: un silencio sepulcral, Aquí nadie canta saetas. Los tambores y trompetas están callados.

Comprendo muchas veces a los periodistas o informadores afanándose en su compromiso de hacer los artículos con palabras sencillas para que los leyentes los entiendan bien. ¿No es más natural que se diga que en España hay un total de 4.800.000 millones de parados que decir? La tasa de desocupados se situó en 21´52 la prima de riesgo. Qué demonios le interesa a mi vecino lo que le pasa a esta prima o el déficit del estado se reduce un 2% de su tasa anual. O, la frase repetitiva que la crisis deudora occidental y la quita griega aumentan a pasos agigantados.

Yo seguía soñando mi sueño de verano. Divagaba sobre la desaparición de la joven sevillana Marta del Castillo, donde algunos dicen que, está desaparecida, fallecida. En este sueño de verano, no veía a esta joven, asesinada, ni desaparecida, a decir verdad, ¿por qué no podría haber otros escenarios que hayan pasado de largo sin haberlo examinado minuciosamente? Y, si los sueños de ayer son a menudo las verdades del mañana. En mi mente se pasea, por más vueltas y viajes que le doy a mi cabeza, estas deliberaciones conmigo mismo, solo me resta decir que me voy y apago. A veces hay que creer en el futuro de la belleza de los sueños. En este mío, parafraseo una sentencia que dice: Los sueños, sueños son, ¿o no?

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