Con lo que nos está pasando desde hace ya un año y medio, cada vez que echamos la vista atrás nos encontramos con películas, series o revelaciones que ahora nos aparecen como un mensaje casi futurista de lo que nos íbamos a encontrar años más tarde.

En algunos casos se trata de un primado negativo para que cuando esa ficción se convierta en realidad no nos la creamos y sigamos pensando que tan solo es eso, ficción. En otros casos parecen querer advertirnos de lo que ya había hace tiempo y que podría saltar a nuestras vidas en cualquier momento. En otros casos puede ser mera casualidad.

Pero hoy, tras sernos advertido por un seguidor de Facebook nos hemos ido al año 1995 para analizar una canción de Marta Sánchez y nos hemos quedado tremendamente sorprendidos por la letra de esa canción y concretamente con alguna de las frases de la misma. Se trata de la canción “Dime la Verdad” y nos ha llamado mucho la atención sobre todo una frase y más si tenemos en cuenta que se trata de un tema del año 1995, año en el que internet y la inteligencia artificial se encontraban prácticamente en pañales, por lo menos en lo que a los ciudadanos de a pie respecta.

De la letra nos ha llamado la atención, sobre todo, la parte en la que dice: “Qué poderes en la sombra juegan con mi voluntad, una máquina los nombra para podernos controlar”. ¿Qué les parece? ¿A qué ahora les resulta tremendamente familiar?

Me pregunto mil veces
quién gobierna mi vida,
quién dirige mi mente
junto a la de los demás.

Qué poderes en la sombra
juegan con mi voluntad,
una máquina los nombra
para podernos controlar.

Dime la verdad,
dime su secreto.
Toda la verdad,
no le tengas miedo.

Somos unas marionetas,
otros mueven los hilos.
No se quitan la careta,
no sabemos cómo son.

Utilizan las palabras
sólo para confundir.
Yo no sé si la esperanza
conseguirá sobrevivir.

(estribillo)

Qué poderes en la sombra
juegan con mi voluntad,
una máquina los nombra
para podernos controlar.

 

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3 Comentarios

  1. Recuerdo hace unos años atrás, en una entrevista hablando sobre el cáncer dijo claramente que no se fiaba de las farmacéuticas, que sabía de fuentes muy fiables que lo único que les interesa es tener a la gente enferma, que si quisieran de verdad, con todo el dinero que se invierte en ellas, habrían curado a estas alturas toda enfermedad. Desde ese día, rara vez ha vuelto a aparecer en algún medio o en la caja tonta. Y ha hecho bien, sino, la hubieran consumido y convertido en lo que convierten a todos los “artistas”, propaganda ambulante.

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