oficio

Dicen que en la vida hay que tener un oficio o beneficio con el que poder subsistir dignamente, mantener a la familia, etc. Muchos han entendido que la política es un oficio, pero no es cierto, salvo que ser una sanguijuela del dinero público se entienda como un oficio.

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Yo entiendo la política como un servicio público, a la sociedad, pero mucho me temo que debo de ser el único…

La gran mayoría de los políticos se suben al carro de la política, clavando sus garras sobre el sufrido burro, es decir el pueblo español, ¡y hasta la jubilación!

Hay tantos miles de casos, que tendría que escribir un libro para enumerarlos, y seguramente me faltarían páginas.

Pero lo peor de todo son los jueces que se cansan de su oficio, y se pasan al beneficio, es decir a la política.

Y luego, cuándo les vienen mal dadas, vuelven a cruzar el Rubicón, y retornan a sus despachos judiciales, que en este caso mucho me temo que son más bien despechos…

Con la tranquilidad, además, de que todo el tiempo dedicado a la política les cuenta como de servicio activo, al ser una situación de “servicios especiales”, y tan “especiales”, en muchos casos.

Ahora mismo tenemos a tres jueces, creo recordar, en un gobierno de 23 ministros (había mucha gente que colocar), es decir casi un quince por ciento de los ministros pertenecen a la carrera judicial.

¿Dónde está la separación de poderes…? Ni está, ni se la espera.

Pero lo peor del caso es cuándo vemos a gente como Margarita Robles (¿pero esta señora o señorita es capaz de distinguir entre un cabo primero y un comandante?) intentando descalificar al máximo órgano de nuestro sistema legal, el Tribunal Constitucional, diciendo que la Sentencia del citado Tribunal sobre el confinamiento a que fueron sometidos los 47 millones de españoles durante más de tres meses, de marzo a junio de 2020, son “elucubraciones doctrinales”. ¡Y se queda tan pancha!

O a Pilar Llop, la recién estrenada ministra de justicia diciendo que “Moncloa respeta el criterio de los seis magistrados que han apoyado este fallo, si bien considera que la actuación del ejecutivo fue conforme a los parámetros constitucionales, tal y como han defendido otros cinco magistrados del mismo órgano”. ¡Hay que hacer méritos ante el Faraón de la Moncloa!

Ya vemos que podemos esperar de estas “no jueces”, y solo podemos y debemos rezar para que no vuelvan nunca más a un estrado, en calidad de magistradas, y con la toga llena no de polvo, sino de la mierda del “camino político”…

Don Federico Carlos Sainz de Robles y Rodríguez, qepd, ex presidente del CGPJ y del Tribunal Supremo, se embarcó en la carrera política, como aspirante a diputado, por el partido reformista, de Roca, creo recordar.

No obtuvo el escaño, pero ya no quiso volver a la judicatura, pues decía que había cruzado el Rubicón, y que un magistrado que “desciende” a la política, no puede ni debe volver nunca a la judicatura. Y tenía razón.

Era un hombre honrado, y actuaba como tal.

Lástima que nadie siga su ejemplo, ni se imponga por las leyes, como sería lo justo, lógico y razonable, prohibiendo esos salen el vacío de la judicatura a la política, y de la política a la judicatura…

Un juez no solo tiene que ser honrado, sino también parecerlo.

En España hay muchas personas que son de oficio jueces, pero que en realidad aspiran al beneficio, es decir a la política.

Y actúan como tales, dentro y fuera de la judicatura, sin solución de continuidad.

Esta situación no sirve más que para desprestigiar al poder judicial, impedir la separación de poderes, y producir el sonrojo, sintiendo vergüenza ajena, de sus antiguos compañeros, que no amigos, en la mayoría de los casos, pues los políticos sólo son trepas, que persiguen, única y exclusivamente, su propio beneficio…

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7 Comentarios

  1. Pero lo peor de todo son los jueces que se cansan de su oficio, y se pasan al beneficio, es decir a la política y, ya puestos, al gremio de los de la cuenta corriente en el extranjero. ¡EXPEDIENTE ROYUELA ya!
    Ahora hay una nueva modalidad que es: guerra a los negacionistas.

  2. Totalmente de acuerdo con usted.
    Las profesiones de JUEZ y POLÍTICO son TOTALMENTE INCOMPATIBLES, por lo menos enlos verdaderos ESTADOS DE DERECHO.
    (Que no es el caso de España, obviamente…).

  3. Urge acabar con ese mal llamado poder judicial y procesarles imputandoles como organización criminal. Lo siento pero ya estais todos dentro del saco ya cada uno que salve el culo haciendo tratos a nivel individual a veces consentir es peor que obrar. Va a caer todo os guste o no.

  4. ¿Porque esta señora sigue siendo juez?
    ¿Porque esta señora es poitico y ministro?
    Igual nuestro sistema judicial no es tan perfecto como creemos que es.
    Esta señora esta implicada presuntamente en el secuestro de niños.
    Lo que ya no es presunto es que secuestro a dos personas (las condeno a carcel) por violación sin pruebas una de ellas murio. ¿Que legitimidad tiene un poder usurpado al pueblo, el judicial que no ha procesado a esta señora? ¿Que legitimidad tiene cualquier togado (culto satanico a saturno) para condenar absolutamente a nadie? Que no que ya no pintais nada, largaros ordenadamente antes de que el pueblo os eche desordenadamente.

  5. Como en España no hay separación de poderes (ni está ni se la espera), y muchos jueces y fiscales van saltando alegremente de la carrera a la política, y a la inversa, pues claro, luego pasa lo que pasa…
    No hay Justicia por lo menos humana, ni nada que se le parezca.
    Y aunque soy católico, visto el derrumbe de la Iglesia, de los Sacerdotes, de los Santos Sacramentos, etc., cada día empiezo a dudar más de la “Justicia Divina”, y qu eDios me perdone, si me equivoco, pues no era esa mi intención.

  6. D. Federico Carlos, tenia categoría y dignidad. Estas dos, deconocen el significado de esas palabras.
    Es como camparar a D. Blas de Lezo con monedero.

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