En el examen final de “Química II” en tercer año de ingeniería, una de las preguntas, ―y sin lugar a dudas la más importante― era acerca del origen del petróleo, pues la materia se centraba en los hidrocarburos y sus derivados, su origen, composición y producción. Mi respuesta siguiendo mis convicciones fue (sin titubear y sabiendo que me jugaba la materia) que el petróleo era de origen mineral. Desde ya que, aunque tenía todo el resto bien, reprobé el examen. 

Así como se destruyen mentiras, se construyen verdades, y es el momento para empezar a hacerlo. Comenzaremos pues a construir la nueva ciencia, aunque les pese a los que quieren mantener el secreto o la mentira, o a los aferrados a viejas ideas y conceptos, aunque la lógica les diga lo contrario. Esto que voy a revelar no es nuevo para los que conocen y manejan el verdadero conocimiento, pero para el común de la gente, es presentado y promovido como imaginación, fantasía y locura por aquellos que no quieren o no les conviene que la verdad se sepa. No voy a prestarme a ningún tipo de debate personal ni defenderé lo aquí expuesto. Solo voy a exponer una serie de postulados que solo el tiempo dirá si son o no reales. Usted no tiene por qué “recoger el guante”, si no está de acuerdo, solo ignore mis palabras, a no ser que trabaje para el oscurantismo mundial, en ese caso ahórrese la confrontación porque no será respondida.

Comencemos con el petróleo. Siempre me llamó la atención la cantidad de petróleo que existía, si es que acaso este era ―como nos enseñaron― de origen biológico animal y vegetal. No había relación entre lo procesado y lo obtenido. ¿Cuántos dinosaurios hacen falta para producir los millones de millones de barriles de petróleo extraídos hasta la fecha? No alcanzaría todo el período jurásico para lograrlo, y sin embargo nadie en la comunidad científica se preguntaba cómo era esto posible. Mi afirmación ante esta incomprensible contradicción, era que el petróleo era de origen mineral, más precisamente, era como el agua, un compuesto natural del que no se sabe a ciencia cierta cómo se formó. Mi atrevimiento, junto con muchos otros que iré relatando a su debido tiempo, me costó no solo la materia sino la carrera. Mucho tiempo después, cuando tuve acceso al verdadero conocimiento, comprobé que todo lo que defendía era verdad. Así como el cuerpo humano produce sangre, el planeta produce petróleo, porque este es su sangre y el lubricante donde se asientan las placas tectónicas. En determinados lugares, la corteza terrestre tiene “burbujas” en donde el petróleo se filtra y es ahí de donde se extrae. Cuando esta extracción es excesiva produce una falta de lubricante entre placas tectónicas que favorece su fricción, produciendo movimientos sísmicos. Conociendo la mecánica del planeta, los oscuros utilizan la tecnología de HAARP y otras no tan conocidas, para excitar los puntos de fricción y producir terremotos centralizados en un sector o región específica. Esto viene ligado a la formación natural de los astros: todos ellos nacen en estado líquido-plasmático, luego los gases y las fuerzas vacuas hacen que estos se expandan, como una burbuja de jabón, a la vez que se van enfriando. Lo primero que se solidifica es la corteza del astro, la parte más externa de la burbuja, y luego el resto. Esto produce que su interior sea hueco, como un balón de futbol. En el caso de la tierra, la composición y capas principales (puede haber capas intermedias) de su estructura interna, de fuera hacia dentro, son las siguientes: atmósfera → corteza externa → placas tectónicas externas → petróleo → magma → petróleo → placas tectónicas internas → corteza interna → atmósfera interna → núcleo de punto cero. Este núcleo es el encargado de producir el campo magnético de la tierra y de mantener la estabilidad y la vida en su interior. Otra cosa de la que ya hablé en su momento es la distribución cónica o espiralada de las órbitas de los planetas, o por lo menos de la tierra en el sistema solar. En el capítulo LOS PROGRAMADORES dije:

“…cuando estaba en la universidad, le pregunté a mi profesor de física, por qué causa si la órbita de la tierra se encontraba en el mismo plano que el sol, siempre veíamos el mismo cielo todo el año, con las diferencias entre hemisferio norte y sur y solo con alguna variación de ubicación de las constelaciones, era lógico suponer que el cielo que el sol impedía ver en una época del año, se tendría que ver perfectamente 6 meses después, cuando la tierra se encontrase en el extremo opuesto de su órbita —y por consiguiente también del sol— dejando ver el cielo estrellado que este ocultaba 6 meses antes. La única forma de que viésemos el mismo cielo todo el año, sería que las órbitas de los planetas no estuvieran en el mismo plano que el sol, sino formando un cono cuyo vértice fuera el propio astro rey. Mi profesor me miro asombrado y no tuvo respuesta, quedó en preguntarle a un astrónomo amigo. Tiempo después me contó que la respuesta que le había dado su amigo fue, “Buena pregunta, voy a investigar…”

La tierra no gira alrededor del sol (traslación) en un mismo plano, sino en un plano distinto al sol, como si el sol fuera su puño y usted hiciera rotar una pelotita sujeta a un hilo, como un péndulo colgando, alrededor de su mano. Esto hace que desde la tierra siempre veamos el mismo cielo durante todo el año, variando únicamente desde el hemisferio que se observe (norte o sur) y de la época del año, que aporta un arco de desplazamiento a los astros sobre el firmamento. ¿Que quiero decir con esto? que usted nunca verá el cielo que se encuentra tras el sol, porque este está siempre delante suyo. 

Fig.11 – El verdadero movimiento del sistema solar es heliocéntrico

Hablando de cielo… usted no ve realmente el cielo, usted ve lo reflejado en una pantalla virtual llamada atmósfera, Nadie puede comprobar que lo que ve existe realmente a no ser que salga de la tierra y se ubique en el espacio fuera de la atmósfera. Podría ser que nada existiera más allá y todo fuera una película proyectada sobre un enorme telón que cubre la tierra, haciéndonos creer que existe el universo. No estoy diciendo que esto sea así, estoy diciendo que no hay que dar por sentado nada, porque los que nos enseñan y nos dicen cómo son las cosas, son los mismos que nos manipulan y someten desde hace miles de años.

Una de las cosas que mayor controversia y ataques produjo en el blog, fue la resonancia Schumann. La resonancia Schumann (rS) no es lo mismo que el efecto Tesla (eT), la resonancia puede estar en el rango de lo esperado y el efecto Tesla ser diferente, el efecto Tesla es cómo influye la resonancia Schumann en la materia, sea orgánica o inorgánica, y tiene su propia resonancia. Los datos aportados por los organismos correspondientes sobre la resonancia Schumann son manipulados y por tanto no son reales. Los únicos datos correctos se encuentran en manos de DARPA y son usados por HAARP para calibrar los equipos transmisores de ultra baja frecuencia. El efecto Tesla actual está cerca de los 12 hercios (Hz), y la resonancia varía entre 7.82 y 45 hercios (Hz), según dónde y cómo sea medida, y el rango (r) de potencia espectral de ruido. Podríamos definir a la resonancia Schumann en lo general y el efecto Tesla en lo particular, y lo importante es el (eT) que se incrementa al incrementarse el promedio de la resonancia Schumann. Si se considera a la tierra y a la ionósfera como dos esferas concéntricas que se comportan como una cavidad resonante, la frecuencia de los modos de resonancia será del orden del radio de la tierra, lo que significa que serán de una frecuencia extremadamente baja. A estas frecuencias la tierra y la ionósfera se comportan aproximadamente como materiales conductores. Esto se comprueba efectuando la relación entre la conductividad, y el producto entre la permitividad y la pulsación angular. Dicho valor es mucho mayor que la unidad para los materiales conductores (Trainotti y Fano, 2003). Tomando la ecuación de la potencia espectral de ruido y la resonancia Schumann fr =c/2πar(r + 1) Si se remplazan los valores de (c) = 3x108 m/seg (velocidad de la luz) y (a) = 6400 km (radio medio de la tierra), resulta: fr = 7,46 √ r(r + 1) donde r = 1; 2; 3;…n. Las primeras mediciones experimentales de la potencia espectral de ruido detectado en frecuencias extremadamente bajas, donde se pueden observar las resonancias de Schumann, fueron obtenidas por Balser y Wagner en 1960. Estas mediciones imponen un ajuste en la constante que multiplica la raíz cuadrada de la expresión teórica de la resonancia de Schumann r(r + 1), resultando finalmente: fr = 5,8 √ r(r + 1). Para el efecto Tesla la expresión teórica sería (+ 1) siendo (r) un valor entre 1 e infinito (∞) quedando entonces fr = 5,8 √(r + 1) donde a mayor (r) mayor (eT). Por ejemplo, tomando (r = 1) la resonancia de Schumann estaría en el rango de los 8.20 hercios (Hz) igual que el (eT), pero a partir de r=2 las cosas cambian significativamente. Con todo esto quiero decir que el valor promedio de la resonancia Schumann tomando el (eT) en el valor actual de (r = 3), está en el rango de los 20.09 hercios (Hz). y el (eT), en 11.6 acelerando a 12.96. Cuando el valor (r) sea igual a 4 estaremos pisando los 13 hercios (Hz). Desarrollar completamente la justificación y comprobación matemática de este enunciado sería largo y tedioso, además de innecesario porque pocos lo comprenderían. Si lo desean, pueden encontrar ―con un poco de paciencia― trabajos muy serios en la red. Basta con decir que el efecto Tesla actual está en el orden de los 11.6 hercios (Hz) de promedio e incrementando a 13 hercios (Hz) por más que les pese a muchos.

Como última construcción les dejo un adelanto de lo que desarrollaré más profundamente en su momento: el sol es el “óvulo” de nuestro sistema solar, no es caliente, su aparente temperatura la da la atmósfera terrestre al ser atravesada por sus radiaciones. El sol no ilumina, lo que ilumina es la refracción de sus radiaciones en la ionosfera, tampoco es un horno de fusión nuclear como nos dijeron, no se está transformando ningún Hidrogeno (H2) en Helio (He), y en su interior puede albergar la vida de forma segura. Construir las verdades cuesta más que destruir las mentiras, así que no espero nada, y solo el tiempo atestiguará su veracidad. Mientras tanto, queda en nosotros creer o no creer en lo que nos dicen que creamos, destruir las mentiras y construir las verdades que más resuenen en nuestro interior para que nuestra realidad sea diferente, mas acorde a lo que esperamos que sea cuando el gran velo de Isis por fin se caiga y nos deje ver la luz del “Do” que ahora nos oculta. 

 

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1 Comentario

  1. Reconozco que me he perdido con tus datos matemáticos (por desgracia las matemáticas nunca fueron lo mío) pero la idea de que el petróleo sea la sangre de la tierra me cuadra mucho más que la teoría de los dinosaurios aplastados….en cuanto a que hay vida en el sol, lo he oído en otro sitio pero no tan bien explicado.

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