El otro día nos hicimos eco de una entrevista que concedía la doctora Nadia Popel en los canales de Twitch de Rafa Navarro (Cop225) y La Quinta Columna. Ambas entrevistan nos gustaron muchísimo puesto que descubrimos en la doctora Popel a una persona realmente preocupada por sus semejantes y que había dado el paso de denunciar públicamente lo que estaba sucediendo con las vacunas debido al sufrimiento con el que muchos vacunados acudían a su hospital.

Reconocía que lo que mas impactada le dejó fue el caso de una persona mayor con terribles dolores de cabeza que no consiguieron calmar a pesar de todos los tratamientos que le dieron. Reconocía que aquella experiencia le había impactado y por eso al día siguiente decidió hacer pública su denuncia en un diario de Menorca.

Magníficas entrevistas en Cop225 y La Quinta Columna a Nadia Popel, la doctora expedientada en Baleares por denunciar las vacunas, escuchen sus palabras con atención

Pero uno de los momentos que más nos impactaron a nosotros de aquella entrevista fue cuando hablaba de sus compañeros de trabajo y el cambio de comportamiento y de actitud que ella notó que habían sufrido tras vacunarse: “como si todo les diera igual”. Esas palabras, como decíamos, nos dejaron muy impactados y preocupados.

Porque es cierto que no es la primera vez que escuchamos algo así. Cuando se conoce a alguien muy bien y esta persona cambia, en muchas ocasiones no sabríamos explicar bien ese cambio en qué consiste, pero se nota. Esas palabras nos impactaron mucho porque no era la primera vez que escuchábamos algo parecido.

Por eso este tuit nos ha llamado mucho la atención, porque va en la misma línea. ¿Ustedes que opinan? ¿Han notado ese cambio en alguien cercano vacunado?

 

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2 Comentarios

  1. Igual que en la invasión de los ultra cuerpos, mi marido no es mi marido le decía una mujer a Nicole Kidman

  2. Buenos días. Si nos hemos fijado, en estos meses postexcarcelarios, ya se han notado cambios sustanciales en los comportamientos de la población en general. No ya es el trato, que también, sino esa destacable conducta de hacer colas, hasta para comprar un botón del color que buscan, en una mercería. En algunos establecimientos la colas van en línea con la puerta del local, pues hasta el último de la fila parece querer controlar lo que dentro sucede. Pueden pasar media hora en esa situación, como si no hubiera un mañana, como si el tiempo no existiera. Ahora y sobre el comportamiento de los vacunados, a lo que habría que añadir lo anterior, más una falta de respeto y educación y un salvase el que pueda, cierto es que a poco que te fijes cuando hablas a los que conoces ya vacunados, con una o dos dosis, es igual, parece que se les pierde la vista cuando te miran. El que se vacuna, siempre pregunta si tu lo has hecho y cuando tu dices que no, la actitud cambia. Debe ser que les inunda esa sensación de héroes anónimos y tu no lo eres, pero lo cierto es que a muchos les falta tiempo para proclamar su espíritu cívico, tras lo cual si no estás en la línea, desapareces de sus oraciones, tras ponerte cara de , contigo no me junto, que no eres un tonto útil como yo. En definitiva , bien por la vacuna , bien por la situación inestable, ya no me hablo con gente que antes si lo hacía y que conste que preferiría ser yo el raro( que es probable) y que el resto siguieran normales.

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