El sometimiento de los Colegios de Médicos al poder político era algo que suponíamos existía desde siempre, pero lo que estamos viendo en este último año y medio y su colaboración y silencio con el discurso oficial, salvo honrosas excepciones, no solo nos llama la atención, también nos indigna.

Y mientras ahora permanecen callados convirtiéndose en simples voceros del gobierno, en 2020 hacían lo mismo y emitían comunicados dando normas en función a intereses políticos, en lugar de a intereses sanitarios. ¿Recuerdan cómo se decía en febrero y marzo del año pasado la poca utilidad que tenía la mascarillas? Por si no lo recuerdan lo recordamos nosotros con el PDF emitido por la propia Organización Médica Colegial el 26 de febrero de 2020.

Las mascarillas no sirven de nada al aire libre ni tampoco en lugares del mundo donde no hay transmisión local, como por ejemplo España, en este momento. No acapare mascarillas ni haga compras compulsivas, que solo contribuyen a generar alarma y provocar desabastecimientos”.

Y viendo lo que ponían entonces, nos preguntamos, ¿por qué no dicen lo mismo ahora? ¿Puede ser porque se les ha ordenado decir lo contrario en estos momentos? ¿Qué tienen que decir acerca del nuevo informe de los CDC de Estados Unidos que indica que la posibilidad de contagiarse al aire libre es de menos del 0,1%?

Lo más gracioso de todo esto es que al final de ese comunicado decían “su médico es su mejor aliado y consejero”, ¿no lo dirán por sujetos como César Carballo, verdad? Qué pena, cuántas decepciones en un solo año porque la profesión médica, en general, no ha sido más que una gran decepción. Suerte que todavía quedan médicos valientes, a pesar de las represalias que sufren de sus propios ¿compañeros?

 

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3 Comentarios

  1. Utilidad de la mascarilla.

    Mermar la salud física y mental de la población, al prologar su uso.

    Descubrir al disidente de forma evidente. Y por tanto obligarle a sentirse incómodo fuera de la aceptación general.

    Anular la identidad, y personalidad, sometiendo a la obediencia, obligando a la aceptación de pérdida de derechos.

    Mantener el escenario de la farsa de grave peligro, mediante el teatro del miedo obligatorio.

    Destruir la amabilidad, y solidaridad, que pudiera suscitarse en las actividades cotidianas, dificultando las relaciones humanas, de empatía y afecto.

    Arruinar los negocios basados en la relación social y de amistad.

    Impedir la comunicación y organización, que pudiera generar disidencia.

    Dificultar las relaciones de parentescos familiares de contacto.
    ….

    ¿ Quién dijo que la mascarilla no servía para nada?
    Serán los negacionistas esos… terraplanistas.

  2. Por lo mismo por lo que están permitiendo que se inyecte la mal llamada vacuna sin dar una receta médica ni tampoco hacer un simple estudio previo, sólo importa el pinchazo. No importa si existen patologías previas ni siquiera preguntan si se toma algún medicamento. Gran decepción del colectivo médico en general.

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