Pedro Sánchez, Iván Redondo y demás miembros del gobierno deben sentirse muy felices consigo mismos, pero cada vez que se miran al espejo en la soledad del cuarto de baño pero cuando se les ocurre bajarse del avión y del helicóptero, cuando pisan tierra firme y se cruzan con ese pueblo al que dicen servir, se encuentran con la cruda realidad: no seles quiere, no se les aguanta.

Ayer mismo presentaba Sánchez un plan, suponemos ideado por Iván Redondo -ese otro enfermo mental de la Moncloa-, en el que se nos hablaba de un plan para España de aquí al año 2050, es decir, a 29 años vista. Y no crean que hablan a tanto tiempo vista porque son unos majaderos, esta gente está convencida que no habrá nadie capaz de echarlos del gobierno de aquí a entonces.

¿Y creen ustedes que eso es porque crean que cuentan con la simpatía del público y con el favor de los votantes? No, eso es porque tienen previsto hacer lo que haga falta para no perder nunca elecciones, tengan muy presente lo que ha sucedido en Estados Unidos.

Sánchez ha estado planificando todo desde el primer día que se sentó en la Moncloa para poner a medios de comunicación y periodistas a su servicio, más que apara alabarle, para endiosarle. Es un dictador que no tiene apego alguno a la democracia. Eso es algo que muchos hemos comprobado desde el primer día y nos estamos dando cuenta que la cosa va a peor. Y cuanto más tiempo pase, peor todavía.

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3 Comentarios

  1. Este, veneno de tío, acaba con el pueblo o el pueblo acaba con él.
    Hay que echarlo con carácter de urgencia.

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