El pasado sábado, el ministro del Interior de Uruguay, Jorge Larrañaga fallecía a los 64 años de edad víctima de un infarto. Hasta este punto podríamos considerar esta noticia como desgraciadamente normal puesto que no tiene nada de anormal ni de sorprendente que pueda morir una persona de 64 años.

Pero estamos en tiempos de coronavirus y en tiempos de coronavirus, las autoridades políticas y los medios de comunicación utilizan cualquier excusa para sumar el número de muertes provocadas por el virus con tal de que la lista engorde y pueden mantener vivo su relato.

Pero no sucede lo mismo si la víctima ha sido vacunada recientemente como lo ha sido en este caso. Jorge Larrañaga fue vacunado hace ahora dos meses con la segunda dosis de Sinovak, tal y como él mismo informaba en sus redes sociales el pasado 18 de marzo.

De esto no dice nada casi ningún medio de comunicación y no lo dicen para que la gente no hile, no asocie la posible causa-efecto. Y es que cuando la vacunación de una persona ha sido tan reciente y pasan estas cosas a los dos meses de que suceda, da qué pensar.

Esto lo decimos, sobre todo, por aquellos que no pueden evitar vacunarse por la presión social pero sin estar seguro de ellos. Lo que hacen, posteriormente, es un pequeño tratamiento a sí mismos para tranquilizarse y pensar que todo está bien como cuando dicen aquello de me he vacunado la semana pasada y no me ha pasado nada.

En primer lugar, esas vacunas están en plena experimentación. En las experimentaciones se usa medicamento real y placebo para ver las reacciones de los vacunados. En segundo lugar, si todo el mundo que se vacunara sufriera alguna consecuencia, la cosa sería tan tremendamente descarada que hasta a los más ciegos les tendría que llamar la atención. Y la tercera, no todo el mundo tiene por qué sufrir las consecuencias de inmediato.

¿Que puede que Larrañaga no haya sufrido el infarto provocado por la vacuna? Puede. Pero también puede que sí, pero lo sospechoso es que la circunstancia de su vacunación no haya sido contada. Eso es tremendamente raro.

 

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3 Comentarios

  1. Dicen las malas lenguas, que lo cierto es que murió de pena al ver que la gente no quiere ponerse ese potingue mágico.

  2. De raro nada, la FDA ya lo avisó el 22/10/2020 en su reunión primera de farmaco-vigilancia (VAERS) que entre otras causas el INFARTO podría ser causa de efecto secundaria después de la vacunación, aquí os lo dejo, pagina 16. https://www.fda.gov/media/143557/download

    https://victimasdelospoliticos.org/330-218-efectos-secundarios-reportados-y-4-860-muertos-en-europa-despues-de-puestas-las-vacunas-contra-la-covid-19-a-dia-17-04-2021/

    Saludos y cuidado con vacunarse que no es nada seguro todo lo contrario a lo que la mayoría de medios de INFOXICACIÓN están diciendo y todos a cargo de los gobiernos que son títeres de los que de verdad gobiernan en el mundo, hay mucho de que hablar pero todas las grandes instituciones, corporaciones, farmaceúticas, etc… son cómplices y callan por dinero y por algo mas.

    Un saludo y a cuidarse.

  3. El mundo se ha vuelto loco,se ha vuelto insensible,ya nadie se conmueve ni siquiera por una muerte,sea cercana o lejana.De este modo,tampoco les importa el motivo,sea de los efectos de la vacunación o de otra cosa.Hace tanto tiempo que perdieron la huella de la verdad,que la bola de nieve se ha hecho inmensa,tan grande como un planeta.A nosotros nos educaron en el respeto hacia la muerte,en los valores de la vida,en los mandamientos divinos,y aunque nadie pueda presumir de no haber pecado alguna vez,nos considerábamos gente natural,gente normal gente de bien.Claro que debe ser por qué somos mallores o de otra generación,por qué es evidente que a los que llegaron después no les educaron del mismo modo,o quizás simplemente no les educaron.Por que jamás pensamos que habría gente tan insensible,mezquina y malvada como la que hay hoy en día,desde los nuevos periodistas,a los nuevos políticos,incluso los nuevos estudiantes,que siendo tan inteligentes,carecen del sentido de la reflexión…o tal vez,somos nosotros los equivocados,por qué en nuestras prioridades no ponemos el beneficio económico en primer lugar,ni somos tan exageradamente artificiales,ni tan obedientes ante sistemas sectarios y manipuladores.Estan muriendo miles de personas tras ser vacunados.

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