A veces el destino es demasiado caprichoso y depara un futuro trágico para aquellos que se toman las cosas con no demasiada seriedad siendo estas sumamente seria e importantes. El caso de Ronald Babb podría ser considerado uno de esos casos. Este hombre de Syracuse (Nueva York) se vacunó el pasado 12 de abril en un Walmart.

Tras vacunarse junto a su mujer, Babb publicó una fotografía de las tarjetas de vacunación en sus redes sociales con un mensaje que decía: “Rosie y yo nos hemos vacunado contra el COVID. Ahora estamos convertirnos en robots, Lol (risas)”. Pues bien, para su desgracia y suponemos que también la de su mujer, Babb fallecería el pasado 19 de abril de forma inesperada.

Como decíamos este es uno de esos caprichos del destino que dejan a cualquier persona completamente sobrecogida. Lo que también es cierto es que el desafortunado Babb parecía ser una persona que jugaba bastante con eso a lo que se llama karma y que, para su desgracia, suponemos que esta fue una de las últimas veces que lo pudo hacer en su vida.

Seguimos diciendo lo que decimos siempre, la vacunación tiene que ser voluntaria pero también hemos de decir que está en la responsabilidad de cada uno informase muy bien con un asunto tan delicado. Como podrán ver no todos son risas.

 

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3 Comentarios

  1. Es triste que fallezca alguien, pero cuando pertenecen a las filas del enemigo es una buena noticia, porque así tienen un soldado menos.

  2. Esta “exitosa” metodología, prosigue con el “juego” de las nuevas olas, rebrotes, vacunación, etc. La población esencialmente infradotada y que jamás debió permitir ni someterse a esta genocida situación, es la misma donde el repaso de la historia nos indica y explica que la masa humana es idiota. Estamos agonizando en este programa de eliminación, independientemente de las variadas estúpidas “ilusiones y esperanzas” que se puedan concebir.

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