vivo

Repasando nuevamente estos días algunos libros, en uno de ellos concretamente -Torero de leyenda, cuyo autor es Antonio Ortiz Villatoro-, se refleja el dolor y la opinión erudita y torera sobre el genial torero cordobés, maestro de maestros: Manolete. Refleja con palabras trágicas sobre este torero Cordobés que “Fue un torero trágico e inmenso; todo en él, era tragedia y grandeza”. Cuatro caballos negros, empenachados, arrastraban el coche del torero cumbre. Bien es vedad que, viendo aquellos coches fúnebres adornados y engalanados, muy vistosos para el trance final de aquellos fallecidos, se constata que el tiempo cambia hasta los enterramientos.

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Llevamos mucho tiempo con el tema que comentaré, pero ayer fue la culminación de ceder las prisiones vascas a esa comunidad, o el día de haber llegado el día de entregar la consumación del chantaje prestado por los votos, ya que viéndole las orejas al gato con la pérdida de Madrid en las últimas elecciones de hace unos días ganadas al vivo que vive en el último coche fúnebre, uno que ha visto demasiadas cosas y las que quedan por ver, no tiene más remedio que pensar que el ajuste de los presos etarras será culminado antes de que se celebren las nuevas elecciones, porque “haberlas aylas” donde ha llegado las noche de los muertos, por la banda criminal de ETA.

A este vivo, el presidente del gobierno comunista social, no le importa para nada los asesinados por esta cruel banda de asesinos etarras. Solamente le interesa seguir en la Moncloa y ver pasar los coches fúnebres, no aquellos empenachados y acicalados por cuatro caballos, de aquellos coches fúnebres de antaño. Verá pesar los entierros de los fallecidos por esta pandemia inhumana, que como si fuesen sacos han sido amontonados para darles sepultura.

Mientras tanto el Gobierno de Pedro Sánchez, como muy bien dice ABC, homenajea a etarras excarcelados, que siguen siendo un escarnio para las víctimas con un Gobierno y una Fiscalía que hacen la vista gorda. Por eso la democracia sigue teniendo una cuenta pendiente con ellas, diga Pedro Sánchez lo que diga. Las víctimas del terrorismo estarán, una vez más, tirándose de los pelos, como diría mi abuela Rafaela, pegándose achuchones para ver desde los cielos la cara de este vivo que vive en un coche fúnebre.

Todos conocemos las chifladuras y crueldades que está haciendo y seguirá creando este presidente del gobierno metido a chofer de una carroza fúnebre. De un coche muy grande parecido a un tren de muchos y grandes vagones. Ayer vimos en televisión a un Iceta, haciendo en sumisa reverencia a un mandamás vasco, cosa que apagué la televisión por la vergüenza ajena que estaba presenciando. De ver la calaña y servidumbre que tiene que pagar este gobierno y su PSE, (Partido Socialista Español).

Posiblemente queden algunos favores más para pagar la desvergüenza canalla de un gobierno, por ahora, concediendo excarcelaciones. Podría ser tolerante que aparentes presos etarras sean enfermos o como he leído enfermos terminales. Este pago, para mí, no es de recibo, e incluso no es de misericordioso. En el último editorial de el Imparcial dice: “Pedro Sánchez no quiere reconocer que en las elecciones madrileñas muchos ciudadanos han votado a favor de Isabel Díaz Ayuso porque querían manifestar su rechazo a los pactos del PSOE sanchista con los partidos secesionistas vascos y catalanes, con el proetarra Bildu y con el Partido Comunista. “La cesión de prisiones -ha dicho Jaime Mayor Oreja- es un avance más del Frente Popular”.

Mientras todo esto está pasando, vemos al vivo que vive en un coche fúnebre. Hacía su izquierda está mirando camino del cementerio, donde llevamos más de un año, enterrando a fallecidos por esta pandemia del Covid-19, y de vez en cuando mira hacía su derecha que, observando, sin quitar ojo de encima a sus amigos proetarras, riñéndose del dolor y sufrimiento de los familiares y allegados de 860 asesinados, 215 guardias civiles entre los cuales había desde los 18 a 70 años, donde también se encontraban 17 familiares de la benemérita. En un número de atentados de 3.500, entre ellos 477 a la guardia civil  contra sus instalaciones, 160 atentados entre ametrallamientos y explosivos. Estas son las barbaries, salvajadas y asesinatos, muchas de ellas a sangre fría, a bocajarro y muertes por la nuca. Podría haber definido el título: dos vivos que viven en un coche fúnebre. Uno se cayó del coche fúnebre y, el otro sigue manejándolo a su libre albedrío, sin importarle nada. Como si no fuese con él. A veces Dios le da lagañas a quien no tiene ojos.

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3 Comentarios

  1. PLANDEMIA PLANDEMIA PLANDEMIA PLANDEMIA PLANDEMIA PLANDEMIA PLANDEMIA PLANDEMIA PLANDEMIA PLANDEMIA PLANDEMIA PLANDEMIA PLANDEMIA PLANDEMIA PLANDEMIA PLANDEMIA PLANDEMIA PLANDEMIA, CON TODOS LOS PARTIDOS CONSCIENTE, O INCONSCIENTEMENTE METIDOS EN EL AJO, COMO HEMOS VISTO!

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