Desde los primeros capítulos he estado hablando y nombrando al Servidor y la Fuente. A uno como programador y manipulador, y al otro como desprogramador y liberador. Si bien el servidor actual no es el mismo que el inicial, hoy veremos en profundidad cual fue el primer servidor, cómo fue utilizado y para qué propósito primordial fue creado. En informática se entiende como servidor al “equipo” utilizado para programar, controlar, dirigir y supervisar a otros equipos o terminales satélites, solo que en este caso en lugar de terminales hablamos de unidades de carbono. Este trabajo realizado por el servidor, se hacía en un principio por medio de una conexión Wi-Fi donde el servidor era el transmisor, y la unidad de carbono el receptor, era una conexión de solo un canal, sintonizado y abierto, donde todas las unidades recibían la misma programación a la vez, y cuyo método de transmisión era por medio de una frecuencia lumínica, llamada por los griegos Selas (luz), cuyo rango de longitud de onda se encontraba fuera del espectro visible, más precisamente en la gama del ultra violeta y que contenía la información que luego era decodificada por el centro instintivo de la unidad de carbono. Veamos pues cual fue el primer servidor, que hoy, millones de años después, se encuentra inactivo hasta cierto punto, pues sigue rigiendo los ciclos fundamentales de la vida de las unidades de carbono y del planeta.

Primero, antes de seguir adelante, como este tema tiene algo que ver con el anterior, y no quiero malos entendidos, quiero aclarar la diferencia entre el «plan» “Nueva Era” y los «contenidos» “Nueva Era”. No tienen que confundir entre manipulación de contenidos y exposición de contenidos. Mucho de lo expuesto en el movimiento “Nueva Era” tiene una base real y hasta filosófica y ancestral, pero manipulada para lograr una inclinación hacia una determinada forma de pensar, que cree una dependencia e inclusive cierta adoración a seres, cuyo fin, no es precisamente el ser adorados por nadie. Daré un ejemplo de ello: Ashtar Sherán es un anagrama de “Herr Sathanás”, (señor satanás en alemán), el demonio Astaroth de la biblia judía, la diosa Astharthé en la Biblia Vulgata en latín, la diosa fenicia Astarte (Asthar), Ishtar en babilonio, Itziar en vascuence, Ester y Astaroth en hebreo, Stára en persa, Astar en abisinio y Athar en árabe. Sherán es supuestamente un nombre o título en idioma pleyadiano, una jerarquía, un nivel de reconocimiento de elevado prestigio, similar al título de Amesterdamo de Baphomet. Los primeros que mencionaron a Asthar Sherán fueron George Van Tassel y Eugenio Siragusa, luego Giorgio Bongiovanni le dio el tinte religioso, diciendo que sería el creador del Universo (o sea el dios judeocristiano Yahvé). Muchos de los contenidos de los mensajes de Asthar son valederos, las historias e intenciones no. Igual pasa con otros llamados “maestros ascendidos”, el contenido muchas veces es correcto, las historias, los nombres y las intenciones no. La pregunta es: ¿Quién transmite los mensajes firmados como Asthar Sherán o cualquier otro? El plan “Nueva Era” consiste en tomar todo el contenido de los mensajes recibidos legítimamente, por la forma que sea y de quienes sean, manipularlos mediante tecnología RMI y utilizarlos para sus propósitos, lo mismo que hicieron con Jesús y las enseñanzas y mensajes de Cristo, usándolos para lograr sus macabros propósitos. Por eso es necesario saber tamizar y no meter todos los gatos en el mismo saco, no existe manipulación sin una verdad como base, pues no sería creíble ni aceptada por nadie. La “Nueva Era” es una mentira desde el punto de vista de movimiento cultural, pero una verdad desde la información del contenido, si se lo sabe destilar. Aclarado esto prosigamos con lo que nos compete.

Cuando la tierra fue elegida como planeta simiente hace miles de millones de años, los formatierras (logos), trajeron ―para utilizar como base de operaciones y hasta que el proceso se completara― un satélite artificial, la luna. Esta nave-astro de 3.746 Km de diámetro y una masa de 7,349 × 1022 kg, con una densidad de 3,34 g/cm3, que de paso no concuerda con su relación masa/peso debido a su naturaleza hueca, tenía el propósito inicial de regir los ciclos naturales del planeta y sus formas de vida, además de servir de base de operaciones de los formatierras hasta terminar su trabajo. Luego de finalizar su tarea, la luna fue dejada en modo de “piloto automático” para que el planeta y todas sus formas de vida estuvieran sincronizadas con el tiempo de frecuencia 13:20 que es el que rige y le corresponde a este sistema en concreto. Mucho tiempo después, cuando ya existía una forma de vida en proceso evolutivo en el planeta, es decir los primeros Manus, habitantes originales de la tierra y de evolución reptiliana, llegan al planeta nuestros creadores, los demiurgos y toman posesión del satélite artificial adaptándolo para sus propósitos. Desde su interior, era transmitida la frecuencia lumínica transportadora de la programación de los Lhulus, el rayo Selas, de ahí el nombre griego de la luna, Selene. Luego de la creación del Lhumanu, la luna fue desactivada como servidor, pasando a cumplir nuevamente la función de estabilizador de frecuencia espacio-temporal 13:20. El 20 de julio de 1969 a las 20:17:40 UTC se transmitía al mundo el alunizaje virtual del Apolo 11 y la llegada del hombre a la luna, desde un estudio cinematográfico de la Metro-Goldwyn-Mayer. Mientras tanto, en el mismo momento que esto sucedía, en el satélite terrestre, el gobierno secreto ya hacía tiempo que estaba instalado, investigando su procedencia artificial y su tecnología.

Tomando la tecnología descubierta en la luna, que era utilizada originalmente para la conexión Wi-Fi y la programación de los Lhulus (rayo Selas), y los conocimientos transmitidos por los grises, después de la ratificación del Pacto en el gobierno de Eisenhower, fue desarrollada la RMI, usada inicialmente de forma experimental en las décadas del 50 y 60, y puesta en funcionamiento de forma masiva a partir de la década del 70 con los contactados y canalizadores de mensajes extraterrestres y finalmente llevada a su apogeo en la década del 90, siendo utilizada para inducir comportamientos sociales en masas, tales como el fenómeno de las redes sociales, la tendencia sexual, el alcohol, las drogas, la violencia, la degradación de valores, costumbres e idiosincrasias, etc. En este momento se usan para su transmisión las antenas de telefonía celular y determinada música. Últimamente se está experimentando con lámparas de bajo consumo y chemtrails, para llegar a los lugares que no llegan los anteriores. Anteriormente a esta tecnología se usaba una técnica de telepatía a distancia, estudiada ampliamente en su momento por la KGB y la CIA, llamada psicotrónica. 

La luna, el primer servidor de las unidades de carbono. La luna, astronave estabilizadora de frecuencias planetarias necesarias para la vida y utilizada por los oscuros para sus detestables propósitos. La luna, fuente de vida generadora de ciclos, ritmos y sincronicidades, enlace artificial con la Fuente y el único satélite conocido con la capacidad de someter y manipular a la unidad de carbono, o liberarla y sincronizarla con los ciclos cósmicos del “Do”. La luna, el primer servidor y también el primer liberador si sabe como utilizarla a su favor, mediante la frecuencia 13:20 y los ciclos lunares. La luna, el satélite artificial de la tierra, su guardián y protector hasta que los formatierras regresen a ver su obra terminada y su creación al fin liberada.

 

COLABORA CON NOSOTROS CON PAYPAL