ninguna parte

Escucho testimonios de habitantes de Ceuta que contaban lo vivido tras la avalancha de personas sin rumbo, sin cara, sin futuro, sin conciencia…, y se me encoge el alma; hablan desde el miedo y la desesperación. La situación sobrevenida les coarta su libertad como ciudadanos españoles de pleno derecho en una ciudad tan española como cualquier otra, salvo por estar en un territorio cuestionado desde la barbarie, la incultura y el odio generado por la radicalidad de cierta cultura musulmana. Esas almas sin destino corrían hacia ninguna parte excitados por el miedo y la frenética situación de la que eran protagonistas. Esto ha provocado tal cantidad de exabruptos, que siento una tremenda vergüenza ajena por tanta gente, que sería complicado enumerarlas. Porque si algo han demostrado con sus pensamientos simples es el de pertenecer al inframundo; ese que está formado por personas indeseables expertas en promocionar el dolor ajeno culpabilizando siempre al más débil…, al que sufre.

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Acomplejados… ¿Será que el miedo a lo que realmente desconocen los atenaza tanto que solo con el insulto o el desprecio consiguen sentirse mejor? Acaso les merecen diferente compasión que la gente que están en la colas del hambre, los parados, los que mueren por covid o sobreviven con secuelas, o peor aún: los que pierden la vida en cualquier carretera por la inconsciencia de un tarado que conduce en dirección contraria, quien pierde su vida trabajando sin tener culpa, el que es atropellado en un semáforo en rojo, o quien es asesinado vilmente por un ser despreciable que por cualquier razón, ni siente ni padece al arrebatar una vida.

Para no sentir dolor lo mejor es el desconocimiento y esto mismo debería servir para ahorrarse comentarios indeseables cuestionando si lo sucedido es una crisis migratoria de carácter humanitario, o una invasión pacifica encabezada por menores de edad, secundada por adultos que por el motivo que sea se han visto abocados a saltar una valla, bordear un dique, o nadar 300 metros.  Minimizar el problema pensando si la distancia es suficiente o no para perder la vida en el intento, es tan ruin que dudo mucho que a los policías, militares y voluntarios de la Cruz Roja les quepa en la cabeza tal reacción. Quizás los indeseables se sintieron mejor cuando vieron a un militar soltar varios porrazos – seguramente necesarios en ese instante – a un inmigrante que volvía por sus propios pasos a su lugar de residencia, y que por eso mismo y la impotencia, pretendió abandonar la fila o el pasillo creado de vuelta.

Si el Rey de Marruecos ha decidido que España y la UE ya no le interesan como socios principales porque los norteamericanos desde tiempos de Trump, y ahora con Biden los ayudan más que nunca, vendiéndolos armamento de última generación para que con el puedan finiquitar el asunto históricamente pendiente del Sáhara, debemos aprender de ese movimiento estratégico, porque vender armamento para que un socio solucione sus problemas, honra a quien lo hace. A los españoles, me temo que se nos da mejor regalar medios técnicos y dinero a discreción para que lo gestionen como quieran a cambio de que dejen de llegar pateras a un ritmo desorganizado. Pretender hacer allí lo mismo que aquí, es decir, fomentar la cultura del subsidio vital a cambio de nada, a medio y largo plazo es tan vacío de contenido que hasta un sátrapa como Mohamed se atreve a  crearnos una crisis de Gobierno, aprovechando la torpeza de la diplomacia española. Tener a Podemos en el Gobierno es lo que tiene. Les encanta y defienden al Frente Polisario. Pablo Iglesias no hace mucho antes de salirse, ya defendió y saco de nuevo la necesidad de que desde el Gobierno de España se fomentara el derecho de autodeterminación del Sáhara Occidental – bajo supervisión y control marroquí desde la famosa Marcha Verde -, sencillamente por responsabilidad hacía ese pueblo sometido – según ellos -, y abandonado por España en los últimos momentos del franquismo. Que tienen derecho a un referéndum: decía el marqués…, como en Cataluña.

Ósea, que el Gobierno de la España social comunista – a la que la administración de USA ni dirige la palabra -, no solo apoya con sus declaraciones a los enemigos de Marruecos sino que además, da asilo al mandamás del Frente Polisario… ¿y alguien se escandaliza por lo que nos están enviando? Planteo tres opciones: 1º- Podemos culpabilizar a las personas que saltan las vallas y entran ilegalmente, demostrando muy poca sensibilidad por el prójimo. 2º- Podemos culpabilizar al Rey Mohamed VI por no tener escrúpulos y utilizar como escudo humano a su propia población, mientras invierte millones de euros en comprar armamento, de ese que España ni soñaría tener. O…, 3º- Podemos culpar al Gobierno de España por incompetente.

Personalmente prefiero identificar como culpables a Mohamed VI y a Pedro Sánchez Castejón y dejar para otro día comentarios sobre si los inmigrantes fingen los espasmos por el frio o el miedo aunque haga calor. Si las lágrimas del muchacho de color que se abraza a la voluntaria de la Cruz Roja tras darle de beber, son de verdad. Si la madre que fue recogida sin sentido al que se aferraba su hijo pequeño tiritando, mientras permanecía a su lado era también mentira. O si el padre que fue rescatado con un bebe de dos meses en la espalda está loco por ser musulmán. O si el que ha fallecido ahogado por intentar nadar 300 metros  – de nada, como algunos dicen -, lo ha hecho adrede para dejar de sufrir en este mundo cruel.

Será la UE la que deberá poner firme a Marruecos amenazando con cortar el equilibrio de la balanza comercial entre ambos. Será la UE la que deberá aclarar con USA porque y para que ayudan a Marruecos (seguramente sean cuestiones de inteligencia para prevenir el terrorismo yihadista desde África) más de la cuenta desestabilizando con ello la zona sur de la UE. Y por último, serán los españoles quienes primero deberemos cambiar de Gobierno para que una vez hecho, el nuevo presione negociando mejor con la UE la responsabilidad compartida del problema de la inmigración ilegal. Y por supuesto por la parte que nos toca, deberíamos ir pesando en reforzar nuestras fronteras e invertir de verdad en el ejército de una santa vez, invirtiendo en medios humanos y técnicos sin ningún tipo de rubor.

“El que se humilla para evitar la guerra, tendrá la humillación y tendrá también la guerra” Winston Churchill – 1938.

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