“.. Con la fama y grandeza de esta victoria rindió todos los demás pueblos, que habían tomado las armas contra él, a unos por medio de ellas y a otros por el de muy ventajosas alianzas… Con tan admirables cualidades y con tan prodigiosa disciplina mantuvo gloriosamente la grandeza y elevación de su fortuna, sin dejarse llevar del orgullo, ni de la libertad a que los más Príncipes se rinden, siendo de ordinario por quienes se gobiernan, y con quienes se aconsejan. No se diferenciaba de los demás hombres en los adornos exteriores, por ser de opinión, que los Príncipes debían exceder mas a los súbditos en la virtud, que no en la gala y pompa de los vestidos. Era airoso y gallardo, cortés y familiar…”

Quinto Curcio Rufo. Escritor e historiador romano que vivió presumiblemente bajo el reinado del emperador romano Claudio, en el siglo I.

Hace hoy 82 años, el generalísimo Franco, proclamaba la victoria de España sobre el Comunismo en un breve texto que dice literalmente lo siguiente: “En el día de hoy, cautivo y desarmado el Ejército Rojo, han alcanzado las tropas nacionales sus últimos objetivos militares. La guerra ha terminado”. El Generalísimo Franco. Burgos 1º abril 1939.

La última frase, daba fin a una devastadora guerra que a día de hoy sigue teniendo consecuencias políticas.

Fue el único parte firmado por Franco, quien, para dar con la redacción final, hubo de revisarla minuciosamente haciendo varias correcciones al texto inicial. El texto definitivo fue llevado por su asistente personal desde Palacio de la Isla, donde había sido escrito y se encontraba la jefatura del gobierno, hasta el Paseo burgalés del Espolón, sede de Radio Nacional de España, en el cercano Paseo del Espolón. El encargado de leer en directo fue Fernando Fernández de Córdoba, actor que hacía de locutor y habitualmente comunicaba a la población el estado de las operaciones militares con un programa radiofónico llamado “Parte de Guerra”, lo que popularmente se llamaba “dar el parte”. El parte fue leído a las 22:30 horas del 1 de abril de 1939.

Desde ese día, el 1 de abril se celebró en España como fiesta oficial.

Era el IV año triunfal de una guerra que parecía interminable, el año de la Victoria.

 

Pero esa guerra que parecía haber tenido su fin ese lejano día del año 1939, en realidad no había terminado y a día de hoy, sigue viva en la cabeza de los derrotados. Después de morir el general victorioso, esa guerra se ha reavivado con una crudeza y un revanchismo ilógico, por parte de la ideología comunista perdedora, que sigue reacia a admitir, que la guerra hace muchos años que ha terminado y que el comunismo internacional la perdió.

Hoy es 1 de abril de 2021 y España, lejos de disfrutar de la paz que trajo esa victoria, se encuentra de nuevo en guerra. Se encuentra en una guerra contra el COVID-19, que al igual que hizo el comunismo desde 1936 a 1939, mata españoles. Nuestra patria, además, está en guerra contra un gobierno que intenta implantar de nuevo el marxismo-leninismo y que ha profanado la tumba de quién les derrotó, con el objetivo de obtener tardíamente, una victoria pírrica, aunque esta sea sobre un cadáver enterrado hace 46 años.

España sigue en guerra contra el stalinismo, pero esta vez mutado como una tantas de esas supuestas cepas del coronavirus, en forma de gobierno de Sánchez e Iglesias (vicepresidente camuflado en candidato a presidente de la Comunidad de Madrid). 

Nuestra nación, ha de iniciar una nueva guerra de liberación contra los intentos de los actuales bolcheviques de colectivizar las empresas, los ahorros, los medios de producción y llevarnos a una ruina social, económica y moral, tan grande como la que dio lugar a que los españoles se alzarán el 18 de julio de 1936, I año triunfal., contra un gobierno ilegítimo nacido de un pucherazo electoral, 

Aquella victoria del 1 de abril de 1939 contra la revolución comunista, ha servido para que los españoles tengan conciencia de que pueden  ganar todas las guerras que posteriormente se inicien contra España por parte de los poderes ocultos. 

Según Pio Moa: “… Después del 1 de  abril, España ganó la guerra del aislamiento internacional, vencido también política y diplomáticamente, y pese al cual el país avanzó, y casi sin ayuda alguna exterior, al revés que la Europa occidental), los persistentes odios y rencores de la república y la guerra (que se fueron disolviendo hasta casi desaparecer), la pobreza heredada y fomentada por el conflicto mundial y el aislamiento (hasta lograr España, en su historia de varios siglos, la mayor prosperidad y más rápido acercamiento a los niveles de renta de la CEE)…”.

La victoria palideció con la muerte de Franco. Las cinco rosas de la primavera victoriosa se marchitaron. El régimen del 18 de julio se suicidó y los funcionarios de ese régimen traicionaron a los combatientes victoriosos y a los camaradas caídos, arriando las banderas de la guerra y de la paz. Los jerarcas del Régimen, olvidaron que los españoles se habían alzado y ganado la guerra, no sólo contra el comunismo, sino contra la partidocracia democrática, contra el separatismo disgregador y contra la ruina moral y económica de la España de 1936. Los tecnócratas del Régimen, depreciando a los españoles caídos en la guerra con ansía de revolución, volvieron a abrazar a los mismos diablos que un día quisieron destruir España.

Nos trajeron un régimen democrático falso y una transición que no buscaba el bien de España, sino homologarse con una Europa antiespañola, y el fruto de esa homologación, ha sido una transición ideológicamente y moralmente nefasta, cuyo único éxito se debe a la riqueza económica y política heredada del régimen de Franco.

Los hijos políticos de Franco, no trajeron una Constitución contradictoria que no sirve   nada más que para que gobiernen bajo sus preceptos, desde los enemigos de España, hasta una monarquía títere del poder político.

Hoy, 1 de abril de 2021, recordaremos que la victoria contra el comunismo, sirvió para  solucionar los problemas que los regímenes liberales trajeron a España durante el siglo XIX y el principio del siglo XX, los cuales han sido reavivados por los más nefastos políticos que ha visto la Historia de España, llamados Zapatero, Rajoy y Sánchez, que han hecho del régimen del 78, un la ilusión política inviable como solución permanente. 

Hoy, 1 de abril de 2021, al igual que nuestros antepasados hicieron el 18 de julio de 1936, nos toca iniciar un nuevo alzamiento contra los enemigos de España y de los españoles, extirpar de las entrañas de la sociedad española y las ideas que el progresismo comunista ha implantado con la complicidad de una derecha cobarde y compadre del comunismo.

Esta derecha infame, capitaneada por el cobarde y traidor Partido Popular, jaleo, alzó, financió y presentó en sociedad al movimiento comunista caribeño-iraní del coletas o moñas, llamado Podemos, con el único objetivo de crear una alternativa de izquierdas al PSOE. Con esa suicida estrategia, ideada por el vago de Rajoy y la niña del bolso, se intentó dividir a los votantes de izquierdas, para conseguir un beneficio electoral. A resultas de esa nefasta maniobra política, se ha entregado a la izquierda, por parte del Partido Popular, el control de los medios de comunicación, ha conseguido propiciar la unión de comunistas y socialistas, los cuales han formado un gobierno repugnante y antiespañol, al igual que lo llevan haciendo desde 1931, fecha del advenimiento de la nefasta II República que ahora quieren reeditar Pedro Sánchez y Pablo Iglesias (el vicepresidente taimado)..

Esperemos que a partir de este 1º de abril de 2021, como decía la canción de amor y de guerra, vuelva a reír la primavera.

 

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