Parece que son ya muchos los históricos dirigentes del PSOE que se están desmarcando de su propio partido y de la deriva que ha tomado desde que Pedro Sánchez es secretario general y presimiente del Gobierno. A los habituales ataques de Corcuera, se han sumado los respaldos evidentes a Isabel Díaz Ayuso de históricos como Nicolás Redondo o Joaquín Leguina.

En una reciente entrevista publicada por ‘La Razón‘, Leguina era bastante claro y tajante cuando se le preguntaba sobre las elecciones de Madrid, sobre Díaz Ayuso, sobre el PSOE y su posicionamiento con respecto a las elecciones de Madrid: “El PSOE es mi partido, pero no lo es. Es el partido cuyo dueño es Pedro Sánchez. Yo a Gabilondo le tengo respeto porque fue ministro de Educación en mi época, pero ya ve, dijo que jamás pactaría con Iglesias y en el debate electoral se desdijo. Ahora está en manos de Iván Redondo y compañía y yo de ellos no quiero saber nada”.

Lo que está claro es que, siendo históricamente malo, el PSOE actual es algo que parecía imposible: peor todavía. En esa agencia de colocación, sus actuales dirigentes, los pocos que hay decentes, demuestran su cobardía ya que no se atreven ni a rechistar a Sánchez, con tal de conservar sus puestos.

Gente como Fernández Vara, muy crítico con Sánchez cuando fue expulsado del partido, ahora ni siquiera abre la boca y demuestra su cobardía, plegándose a todo lo que se le ordene desde Ferraz. Hay que tener en cuenta que, siendo terriblemente malos los de antes, los actuales responsables del PSOE, los Simancas, Lastra y compañía, son de lo peor que hay en la actual clase política ya que son simples marionetas sin cerebro a las órdenes de Sánchez.

 

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1 Comentario

  1. Esto nos deja cada vez más claro,que ya no hay diferencias entre partidos políticos,y que los dirigentes van por libre.Puede que Díaz Ayuso haya hecho un buen hospital y útil,pero presupuestado en 50,ha costado 100,y eso es lo que de verdad une a estos políticos que tradicionalmente cobran carísima su gestión,relativamente buena,donde Dios les cría y ellos se juntan en este caso para convertir unas elecciones autonómicas en una nacionales,o en intentar normalizar el hecho de la corrupción política,sin que los españoles les penalizan,incluso con la esperanza de que los españoles les voten.

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