Poco a poco, como con cuentagotas, vamos conociendo alguna noticia relacionada con fallecimientos inmediatamente posteriores a la vacunación. Es lo que tiene ser ya, de hecho, un país soviético.

Acabamos de conocer que a finales del pasado mes de febrero fallecía una mujer de 40 años en Asturias, una semana más tarde de vacunarse con AstraZeneca. La Televisión del Principado de Asturias (TPA), ha apuntado que la mujer murió de un paro cardiaco sin contar con patologías previas y sin que la autopsia detectara trombos.

La investigación se produce ahora puesto que el médico se negó a firmar el parte de defunción ya que no conocía la causa del fallecimiento. En declaraciones a la TPA, la directora del Instituto de Medicina Legal de Asturias, María Antonia Martínez, ha explicado que el médico no firmó el certificado de la defunción porque “consideró que posiblemente” la muerte era “consecuencia de que esta persona había sido vacunada”.

Por ese motivo se solicitó la investigación y se realizó una autopsia que ahora está en investigación, a la espera de conocer los resultados del Instituto Nacional de Toxicología para confirmar o descartar una reacción adversa.

Ahora habrá que esperar si nos encontramos con la habitual explicación oficial de muerte “casual” o que nada ha tenido que ver con la vacuna, a pesar de que, “casualmente”, casos como este se producen inmediatamente después de vacunarse con más frecuencia de la que debería ser normal.

 

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