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En un artículo anterior hablamos de la reacción de nuestro cerebro ante los mensajes subliminales diseñados con la intención de manipular, modificar o alterar la conducta del sapiens. Sobre esta teoría, que habla nada menos que de la invasión de nuestra mente por estímulos foráneos intencionados para conseguir un fin, se ha debatido ampliamente durante décadas sin que la balanza se inclinase hacia uno de los bandos. Ha tenido que avanzar la tecnología, y con ella el descubrimiento de la resonancia magnética y otras técnicas, para dar la razón a los intrépidos creadores de teorías que no se habían podido demostrar. ¡La ciencia es innovación y cambio, no inmovilismo dogmático que lleva al estancamiento!

Como hemos expresado, solo tenemos conciencia de algunos estímulos que llegan al cerebro con la suficiente energía para instalarse en la corteza cerebral. A esto se denomina proceso de concienciación. Son estímulos de gran intensidad o supraliminales. Cuando la información es recibida, el cerebro elabora conscientemente una respuesta que será ejecutada por el organismo. Este proceso se denomina procesamiento perceptual consciente. El resto de los estímulos que no llegan a la corteza cerebral permanecen en nuestro inconsciente, aunque no tengamos conciencia de ello. A estos estímulos, que no sabemos que existen, se les denomina estímulos de baja intensidad o subliminales, y también son procesados en el cerebro, en otras estructuras, como los sistemas lemniscal y extralemniscal. El procesamiento perceptual inconsciente también tiene una respuesta emitida por el organismo. Los estímulos subliminales actúan, según Poetzle y sus seguidores, con un efecto de acción retardada sobre el comportamiento, una especie de bomba de relojería o bomba de tiempo.

Dijimos en el artículo anterior que si bien desde el hombre de Cromañón hasta hoy, las estructuras del ser humano donde se produce la concienciación han ido evolucionando, estas otras estructuras reticulares encargadas del procesamiento inconsciente no han sufrido alteración. El inconsciente se expresa en sueños, visiones o mitos que sirven de base para interpretar conscientemente el mundo real, a través de símbolos, arquetipos y todo un imaginario colectivo atemporal y universal que se ha ido nutriendo con el tiempo.

Hay tantos tipos de mensajes subliminales como sentidos. En el redactado anterior hablamos sobre los visuales, es decir, los que se canalizan a través de los ojos, bien de forma verbal, escrita o pictórica. Vamos a ocuparnos ahora de los mensajes olfativos, esto es, los que percibimos a través del olor.

La investigación sobre este tipo de estímulos está aún en mantillas, pero las empresas del olor invierten cantidades considerables de dinero en la investigación de los olores corporales, sobre todo, los relacionados con el sexo y los contactos sexuales. Las feromonas se perciben de modo inconsciente. En lugares donde residen muchas mujeres, como cárceles, residencias femeninas o campamentos, muchas de ellas acaban teniendo la menstruación sincronizada. La explicación es que perciben inconscientemente el olor de las feromonas [1], tal como indican en su artículo Definitive evidence of human pheromones, Martha K. McClintock y Kathleen Stern [2].

Muchos mamíferos marcan sus territorios con feromonas escretadas por glándulas especializadas. Hace tiempo que se empezó a sospechar que los humanos también segregan feromonas, y aunque se han hecho muchos estudios, los científicos no se ponen de acuerdo a este respecto.

Entre sus características se encuentran las de producir bienestar y deseo sexual. Se perciben a nivel inconsciente, pues carecen de olor. Una vez despiertas en la pubertad, las feromonas son segregadas por unas glándulas situadas en las axilas y alrededor de los órganos genitales. Al pasar a través del órgano vomeronasal, situado en la nariz, se crean mensajes que llegan al cerebro y es allí donde se forman las sensaciones. En el reino animal, machos y hembras se buscan para perpetuar la especie. Entre los humanos se ha superado el instinto ciego de la procreación. Sin embargo, cuando las mujeres están en periodo de ovulación, los hombres lo perciben inconscientemente. (Esta podría ser la explicación de determinadas atracciones e impulsos inexplicables, y la razón de muchas infidelidades por parte de personas serias que racionalmente nunca engañarían a sus cónyuges).

El uso de preparados para aumentar la atracción sexual viene de muy antiguo. En Egipto ya se empleaban. En la actualidad, existen feromonas sintéticas que se añaden a los perfumes, tanto para hombres como para mujeres.

La industria del perfume tiene muy en cuenta las feromonas sexuales. De hecho, la International Flavors & Fragrances estuvo durante años intentando crear artificialmente el aroma subliminal que segregan las mujeres durante la ovulación, para aplicarlo a los perfumes y colonias, una de las industrias que más utiliza esta técnica. Esto nos ayudará a entender por qué en los anuncios de colonias, aparecen chicas desesperadas e irracionales “buscando a Jack”, como si les fuera la vida en ello [3].

Los mensajes subliminales auditivos se canalizan mediante el oído. Como no se perciben en la esfera consciente son muy difíciles de detectar al ser emitidos en otra frecuencia, y cuando eso ocurre suelen ser ininteligibles. En este tipo de mensajes, los estímulos subliminales suelen ser frases al revés o zumbidos de abejas, que causan en el sujeto miedo, angustia o ansiedad, dependiendo de la sensación que se quiera causar en la persona que los recibe. Se suelen utilizar en las bandas sonoras de ciertas películas para potenciar el efecto de algunas escenas. En los centros comerciales se emiten para provocar miedo y evitar los robos, y para inducir a la compra de determinados productos. Hay incluso mensajes para hombres y para mujeres. A ellos se los suele dirigir hacia la sección de vinos.

Estas pinceladas sobre el lenguaje subliminal son claves para entender muchos comportamientos de la sociedad, y cómo se la dirige para que piense y actúe de una determinada manera. Existen símbolos cuyo fin no es vender un producto, sino una ideología. Son los denominados “símbolos iluministas” y muy a menudo forman parte de los emblemas de industrias poderosas y de imperios económicos.

NOTAS:

[1] Las feromonas son compuestos químicos que segregan los seres vivos, vertebrados o invertebrados y causan respuestas en los individuos de la misma especie. Las hormigas, por ejemplo, segregan estas sustancias para encontrar el rastro hacia la comida, para alertar de un peligro ante un posible enemigo o para encontrar a sus larvas en la oscuridad.

[2] Martha K. McClintock y Kathleen Stern, Definitive evidence of human pheromones, Nature, 12 de marzo de 1998.

[3] La International Flavors & Fragrances, Inc., con sede en Nueva York y sucursales en el mundo entero, colaboró con la Fundación Masters and Johnson’s Reproductive Biology Research en las investigaciones sobre la relación entre el olor y el sexo. La fragancia más usada en los perfumes es el almizcle, relacionada con la atracción sexual.

NOTA. Si algún youtuber desea reproducir este texto o parte de él para la locución de su vídeo, debe pedir autorización y citar la fuente al principio de la narración.

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2 Comentarios

  1. El ser humano no es un animal irracional. Tiene la voluntad que es una facultad espiritual al igual que la inteligencia y la idea según la cual las infidelidades provienen de olores es una tontería. El que es infiel es una persona irrepsonsable no por olores sino porque es un sinverguenza que le importa un bledo los compromisos sagrados que ha hecho. Así como el ser humano puede hacer una huelga de hambre, cosa que ningún animal puede hacer, también puede evitar dejarse llevar por tales estímulos si lo quiere. Los psicólogos dicen muichas tonterías.

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