Según Wikipedia «Conciencia se refiere al saber de sí mismo, al conocimiento que el espíritu humano tiene de su propia existencia, estados o actos. Conciencia se aplica a lo ético, a los juicios sobre el bien y el mal de nuestras acciones…»

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Esta definición —si bien no es completa— resume la idea que se tiene con respecto a ella; la unidad de carbono humano tiene digamos una cierta conciencia subjetiva; esta se limita al mundo de la ilusión de la realidad, es también relativa y perecedera, limitada a lo conocido, y no transmisible. Pero hay una conciencia que es exactamente lo contrario a lo expuesto, y esta es la conciencia genética. Imaginen un pendrive o una tarjeta de memoria de un teléfono, no importa en qué equipo o aparato la usemos, llevará en ella toda la información que le hayamos cargado. Esta conciencia es patrimonio de los amos, ellos saben exactamente quiénes son, de dónde vienen y cuál es su tarea, saben esto no porque se lo hayan enseñado, sino porque lo recuerdan porque viene grabado en sus genes.

Todo ser vivo tiene memoria genética —que no es lo mismo que conciencia genética— y sin ella no podría existir. La memoria genética es la encargada de transmitir y reproducir las especies, por eso el cuerpo sabe qué célula corresponde que sea parte de una mano y cual de un hígado, la ciencia está ahora entendiendo como funciona todo este proceso a través del estudio y decodificación del genoma humano, lo que no sabe aún es que el gen trae en su interior también una conciencia genética, igual a la de nuestros amos, con la diferencia que no está activada, en realidad si lo está, pero tenemos el acceso denegado, como los archivos protegidos del sistema que solo pueden ser manipulados por el administrador. Esta conciencia genética forma parte también del código fuente del hombre; fuimos creados a “imagen y semejanza”, no porque seamos físicamente iguales a nuestros creadores, sino porque usaron su imagen genética para hacerlo, por consiguiente, también heredamos sus atributos, pero solo somos semejantes, porque limitaron mucho de ellos para que no pudiéramos revelarnos.

Muchos creen que esta conciencia genética tiene que ver con la sangre, por eso las “líneas de sangre” tan nombradas y relacionadas con la mal interpretada élite de poder. Mantener la línea de sangre genéticamente pura para no contaminar el genoma y poder acceder a la conciencia genética, es la intención de los que forman la tercera línea de poder: illuminati, masones, familias reales, etc. y también de algunas etnias y razas, lo que ignoran es que están tan manipulados como nosotros, los mantienen ocupados en esa idea cuando la realidad es completamente diferente, los únicos que tienen que mantener la línea de sangre pura son los amos, nosotros —incluida la élite— solo obtendremos acceso a la conciencia genética, cuando seamos administradores de nosotros mismos.

Cuando pasemos de esclavos a amos, y logremos ser unidades de carbono independientes tendremos el acceso a la conciencia genética, no hay otra forma de lograrlo, porque ese es el premio por haber comido del árbol de la vida, su fruto es la conciencia genética, entonces habremos vencido a la muerte, pues recordaremos toda nuestra historia como seres, y nuestro espíritu obtendrá la continuidad, pero eso es otra historia que en algún momento contaré, por ahora esto es suficiente.

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1 Comentario

  1. Es un poco difícil de comprender para algunos de nosotros,de momento pensamos que es Dios el que obra.En un estudio reciente en Los Ángeles California,se ha demostrado que el ADN tiene propiedades emisoras y receptoras,como una radio o un móvil,y de este modo intentan explicar científicamente la telepatía,recordando que hacer uso de esta es un grave pecado,la muerte fue un invento del diablo,pero para alcanzar ese nivel de conciencia…hay que realizar una evolución espiritual,es la base del gran despertar,a mí me suena un poco a sectas protestantes.

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