El 7 de marzo de 2003 fallecía el policía nacional DOMINGO DURÁN DÍEZ, tras permanecer ocho largos años de agonía postrado en una cama. Había quedado tetrapléjico como consecuencia del atentado del que fue víctima el 13 de enero de 1995 en Bilbao en el que falleció en el acto su compañero Rafael Leiva Loro. Ambos custodiaban unas oficinas de expedición del DNI y Pasaportes en Bilbao.

A Domingo un proyectil le afectó la médula. Los médicos le salvaron la vida, pero no pudieron evitar que quedase tetrapléjico. Así pasó los ocho últimos años de su vida.

Tras mes y medio en la UVI del Hospital de Basurto, estuvo un año en el Hospital de Parapléjicos de Toledo. Después su esposa, Manoli Barrena, compró una casa cerca de Santoña, en la que se dedicó a cuidarlo hasta su fallecimiento el 7 de marzo de 2003 en el Hospital Marqués de Valdecilla de Santander. Poco después de morir declaró que Domingo nunca tuvo odio hacia los que lo dejaron tetrapléjico, aunque sí sentía impotencia por no poder valerse por sí mismo. Y que lo que él quería “es sentirse recordado”.

Domingo Durán Díez era de Villar de Rey (Badajoz), estaba casado y tenía una hija de nueve años. Ingresó en el Cuerpo Nacional de Policía en 1978. En el momento del atentado vivía en el municipio vizcaíno de Basauri. El Ayuntamiento de Villar del Rey le puso su nombre a una calle semanas después de su muerte.

 

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