Lo acontecimientos se están precipitando de tal manera, que nunca podríamos haber pensado que pudiéramos perder la patria, la hacienda y la libertad en tan pocos meses sin haber luchado por conservarlas. Desde los grandes centros de poder internacionales, se ha señalado a España como la primera pieza del tablero internacional donde comenzar la conquista del mundo y la implantación de un nuevo sistema social y político mundial gobernado desde la ONU, o lo que llaman los iluminados de Davos, el “Gran Reset”.

Hemos de ser conscientes, que unas elecciones, por mucho que pueda ilusionarnos el candidato, no van a traer ni la libertad ni el bienestar a nuestra nación, más aún, de unas urnas vamos a sacar muy poco con las actuales reglas del juego. Un sistema donde los mayores de edad votantes, deciden sobre el bienestar de todos sin importar su conocimiento sobre los asuntos importantes, sin prueba alguna sobre su competencia intelectual o política y donde los intentos para probar su incompetencia para votar serían tachados de racistas o clasistas, es un sistema que, en vez de solucionar un problema, puede empeorarlo.

La decisión de los votantes incompetentes, es mucho peor que jugar los destinos de un pueblo a suertes, al ser incapaces de decidir correctamente sobre la economía, la agricultura o la industria y el comercio, la fiscalidad, la enseñanza, la política exterior e interior o simplemente sobre la vida o la muerte de los débiles, no nacidos o ancianos. 

Necesitamos un nuevo sistema, unas nuevas reglas, unas nuevas ilusiones una nueva España.

 Si dentro de algunos años alguien pudiera leer este texto, puede que le suscite una de las siguientes sensaciones: Sentir la emoción de que cada línea y cada párrafo describen como fue el comienzo de la nueva rebelión del pueblo español que se negó a ser esclavo de una ideología asesina, describiendo inicio del combate de unos pocos adelantados a su tiempo que  crearon las bases para la implantación de una sociedad libre en España; o lo leerá con el desprecio del vencedor y con la tranquilidad de que los valores que en ese pueblo estaban gravados en su espíritu con el fuego de siglos de lealtad y honor, han desaparecido del corazón y del alma de sus hombres, señal de que se habrá implantado en la tierra de nuestros padres, el más terrible de los sistemas sociales, políticos y religiosos.

A su vez eso significará, que los que en nuestra sangre y en lo más profundo del alma llevamos el hermoso nombre de España, habríamos sucumbido en la última batalla.

Hoy escribo en un momento de la Historia en el que una nueva generación de jóvenes, la “Generación Vacía”, vive ignorante y carente de Dios y de Patria, de ideales y de valores sublimes. Son personas que desconocen que la semilla que dio origen a la más hermosa empresa que ha creado la Historia y que germinó en la Fe, la Esperanza y la Caridad, les alimento a sus antepasados y les dio le dio la fuerza para ansiar ser libres frente al enemigo común del islam.

Que el amor a la libertad y a recuperar lo robado por la tiranía venida de fuera, fueron las virtudes que hicieron de sus antepasados, santos y héroes, los  vencedores de la Reconquista, los defensores de la Fe en Europa y los portadores de la Cruz y la espada que iluminaron un Nuevo Mundo, para alejarle para siempre de la tiniebla.

Estos tiempos que ahora vivimos, son el resultado de los últimos doscientos años en los que un proceso de desvertebración ha venido invirtiendo los valores hasta entonces vigentes, y ha facilitado el triunfo del materialismo, el progresismo, el liberalismo, el racionalismo y el relativismo que paralizan la mente y el alma de millones de seres, reticentes a admitir que sobre todo en Occidente, se cierne un “Síndrome de Estocolmo” colectivo y la autolisis de una Civilización y de una raza.

La globalización de la economía, la política, la cultura, ha traído consigo la negación del derecho a existir de las naciones. Si en el siglo XIX se produjo la muerte de Dios, los siglos XX y XXI han traído la muerte de las patrias. La globalización no es un proyecto humano de vida en común, sino un inmenso supermercado de consumo donde crece la diferencia entre pobres y ricos, en torno a la nueva dictadura de los millonarios comunistas, que utiliza a los progres como peones de brega.

Con la caída por saturación del modelo marxista-–leninista en todo Occidente y la constatación de que dicha teoría era hija bastarda de la Revolución Francesa y de la masonería que la alumbró, al igual que el liberalismo o el progresismo actuales, surgió de los laboratorios sociológicos de las empresas de “Silicon Valley” las nuevas formas mutantes de una conspiración del mal, la locura y la explotación, que han dotado a la “Generación Vacía” de una nueva religión llamada Agenda 2030 que tiene como puntas de lanza el Cambio Climático y la Ideología de Género.

La amalgama progresista del ser humano, como amalgama de derechos, pero no de deberes, se impone categóricamente como forma de expoliación legítima: el derecho a poseer erosiona, sin duda, el deber de repartir. Las consecuencias de todo ello se muestran ya evidentes: en un mundo donde los recursos empiezan a escasear por su negligente y usurera gestión, la vida no resulta nada fácil para aquellos que, por su debilidad económica, política y militar, pocos derechos pueden exigir.

Este mundo enfermo, débil y oprimido, necesita de hombres e ideas nuevas que cuiden sus heridas, atiendan sus miserias, le sanen el alma y le ayuden a encontrar la fe perdida. Nuestro nuevo modo de vivir, pensar y actuar va a traer a España la esperanza, para convertirla de nuevo en una nueva Victoria que traiga a Occidente y al mundo, la antorcha que traiga la Luz.

Defender nuestra patria y nuestros principios de los ataques de sus enemigos nos va a llevar de nuevo a tomar las armas, unas nuevas armas de lucha contra un adversario invisible y a la vez más poderoso que todos nuestros viejos enemigos, ya que ahora se trata en definitiva de defender la civilización occidental de la invasión de esos nuevos bárbaros.

El contenido de nuestra vida de combate será una auténtica revolución para la generación de este tiempo; esta lleno de Fidelidad, de Amor, de Caridad y de Defensa de los débiles y oprimidos; rebosante de disciplina, de Promesas inquebrantables y de obediencia; de renuncia y de tradiciones militares, de Honor y de Gloria, colmado de Dios, de Fe, de verdad, de Renuncia y de abnegación, en resumen, lleno de todo lo que está vacio el mundo de este siglo. 

Puede que sea la última oportunidad para la libertad de España y de sus hombres. Nuestras nuevas armas, Prudencia, Justicia, Fortaleza y Templanza, se van a enfrentar a un mundo podrido en su raíz. Nuestro enemigo es un enemigo al cual ya le hemos vencido, pero sólo nosotros le hemos vencido y ante el que todos aquellos que, hasta el momento han intentado oponerse que no fueran españoles, fracasaron estrepitosamente. Los motivos son evidentes: no se puede forjar la libertad en nuestra patria, sin desterrar de nuestras almas la codicia y el egoísmo. El pensamiento débil ha vencido de momento. Impune y arrogante, seduce sibilinamente a millones de seres en todo el Planeta, conduciéndolos hacia un caos de irreversibles consecuencias: usura, drogadicción, pornografía, consumismo, aborto, divorcio, destrucción de la familia, colapso ecológico, arte, política y filosofía degenerados… La locura generalizada arrastra a la humanidad hacia las coordenadas de lo que significará su propia destrucción, hipotecando a un alto precio el futuro de las generaciones venideras. En este mundo no hay lugar para los atributos de los Caballeros. La Historia la están escribiendo actualmente quienes asesinaron a los héroes y a los santos.

Por ello, ya no es suficiente con creer que una reforma política en España, ni unas simples elecciones o plebiscitos, ni siquiera económica o culturalmente, cambiará el estado de las cosas. 

La Bestia sólo puede ser vencida con la llegada de unos hombres nuevos imbuidos en la tradición y en la modernidad. El único camino para aquellos cuyo Reino no es de este mundo, es presentar batalla una y otra vez, hasta agotar todas nuestras fuerzas, con la certeza que la Providencia guiará nuestras espadas hacia la victoria, al igual que ya lo hizo en tantas batallas donde triunfó el nombre de España.

Si no ocurre así  y no ganamos la batalla que se nos va a presentar muy pronto, quizás este escrito sea el último vestigio de unos hombres que se negaron a dejar que España y su pueblo se inmolaron ante el mal, aceptando ese mal y al final sus letras, sean el epílogo de una derrota en vez del comienzo de la victoria.

 

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5 Comentarios

  1. El problema no es las personas que no saben lo que votan. Son varios, pero el principal es que tenemos un sistema que no permite la separación de poderes y sin justicia nunca puede haber democracia, asi que mientras no se cambie esta Constitución no habrá solución, por demás está el pufo de las votaciones por empresas controladas por Soros.

  2. Las elecciones son una distracción, para continuar con la agenda criminal del gran reseteo, nos están engañando por todos los sitios, nos atacan, nos someten y humillan, y seguimos sin hacer nada y muchos con la cara tapada con un bozal.

  3. Ya estamos viviendo en los prolegómenos de lo que se relata simbólicamente en el Apocalipsis del apóstol Juan. No habrá escapatoria posible cuando la maldad colme la paciencia de Dios y desate su ira y juicio contra todas las naciones. Dios no va a poner parches que prolonguen la agonía de este mundo, sino que éste será destruido para establecer su reino celestial en una tierra regenerada, donde more la justicia y todos los demás valores que la acompañan, como la verdad, el orden, el amor, la seguridad, la paz, etc. Por tanto, ningún hombre o grupo de hombres podrá salvarnos del desastre que se avecina por mucho que lo intentemos; lo hará únicamente el Mesías Jesucristo cuando vuelva en su segunda venida a la tierra como Rey de reyes y Señor de Señores, ante quien toda rodilla se doblará, tal como está profusamente profetizado en la Biblia, que es la Palabra de Dios revelada a los hombres. Entonces se producirá la liberación definitiva de todos los que temen a Dios y ponen su fe y confianza en Él, tanto de los que estén vivos como de los que hayan muerto, los cuales resucitarán con cuerpos incorruptibles y glorificados para pasar la eternidad felices con Dios. Lo que pronto va a acontecer en el mundo (unos pocos años o décadas en términos históricos son un breve lapso de tiempo) es lógico y natural que nos dé mucho miedo, pero los que confiamos en el Señor nos armamos de valor y reconfortamos, porque sabemos que aunque perdamos esta vida tendremos otra muchísimo mejor. Por eso invito a todo aquel que lea estas líneas a que si no lo ha hecho aún, se apresure a reconciliarse con Dios por medio de Jesucristo, pidiéndole que perdone sus pecados y le conceda el don de la vida eterna.

  4. Somos quienes somos, y eso nos garantizará resistir, y a la postre derrotar a los globalistas, ellos están perdidos y en el fondo lo sospechan, casi lo saben.

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