Poco a poco los científicos valientes se van asociando para ir desmontando las patrañas que científicos y médicos absolutamente vendidos nos han intentado meter a todos en la cabeza, convirtiéndose en un miserable brazo armado de la casta política.

Si ya comenzaron a hacerlo desde ‘Médicos por la Verdad’ ahora son los biólogos los que desmontan toda esta patraña a través de la asociación ‘Biólogos por la Verdad’. Esta asociación ha publicado un extenso informe que titulado ‘Informe de revisión científica COVID-19″ y publicado hoy mismo, intenta dar luz ante tanta oscuridad como han estado aportando tanto esos científicos vendidos, como políticos y medios de comunicación subvencionados.

A pesar de que incluimos el informa al final de esta artículo para que pueda ser descargado y leído con calma por quien quiera, queremos destacar unos puntos detallados en el mismo que, a simple vista, llaman poderosamente la atención. Y son los puntos en los que hacen mención directa a los orígenes y supuesto aislamiento del virus.

3. El virus SARS CoV 2 es un virus quimera artificial, su origen es un laboratorio debido a que en biología existe la barrera de especie y ésta sólo se puede traspasar mediante cultivos de virus en células animales, hecho que sólo puede ocurrir en condiciones controladas y jamás en la naturaleza.

4. El presunto aislamiento del virus SARS CoV 2 es un fraude científico, como lo fue el del virus SARS CoV, debido a que no se han conseguido cultivos virales, ni partículas virales viables del mismo. Los virus de bibliotecas genómicas o bases de datos, no pueden considerarse patógenos reales sin demostrar su crecimiento directo en células humanas, sin pasar por cultivos animales. Se debe demostrar su crecimiento directo en células del aparato respiratorio humano, para comenzar cualquier debate.

El informe está firmado por los siguientes profesionales y estamos seguros que cualquiera de ellos estaría dispuesto a debatir con cualquiera de los muchos vendidos que se están haciendo de oro en las televisiones siguiendo el guión establecido:

  • 1. Jon Ander Etxebarria Garate – Licenciado en Biología por la Universidad de Oviedo. Facultad de León Colegiado Nº Col. 2 – Colegio de Biólogos de Euskadi
  • 2. Almudena Zaragoza Velilla – Licenciada en Biología por la Universidad Autónoma de Madrid Nº Col. 19086M – Colegio de Biólogos de Madrid
  • 3. Ane Miren Yusta Sanz – Licenciada en Biología de Ecosistemas por la Universidad del País Vasco Nº Col. 1584- Colegio de Biólogos de Euskadi
  • 4. Pablo Honduvilla Ruiz – Licenciado en Biología por la Universidad de Valencia Nº Col. 30401-CV – Colegio Oficial de Valencia.
  • 5. Carmen Zaballa Ramos – Licenciada en Ciencias Biológicas por la Universidad del País Vasco.
  • 6. Dr. Francisco Molino Olmedo – Doctor en Ciencias Biológicas por la Universidad de Granada.
  • 7. Jesús García Felgueroso – Licenciado en Biología por la Universidad de Oviedo. 8. José Manuel Cantó Sánchez – Licenciado en Biología por la Universidad de Granada. Catedrático de Biología y Geología.
  • 9. Marina Castells Quero – Licenciada en Biología por la Universitat de Barcelona. 10. José Muñoz Moreno – Licenciado en Biología Fundamental por la Universidad de Granada.
  • 11. Bartomeu Payeras Cifre – Licenciado en Biología por la Universidad de Barcelona.
  • 12. Andrea Nuevo Álvarez – Licenciada en Biología por la Universidad de Oviedo.
  • 13. Estíbaliz Tello Mendiguchia – Licenciada en Biología por la Universidad de Barcelona.
  • 14. Sergio Acosta López – Licenciado en Biología por la Universidad de Alicante. 15. Nayely Espinoza Covarrubias – Licenciada en Biología por la Universidad Autónoma Metropolitana de México.
  • 16. Rebeca Lavandera García – Graduada en Biología por la Universidad de Oviedo.
  • 17. Daniel de la Torre Llorente – Doctor en Ciencias Biológicas por la Universidad Autónoma de Madrid (UAM). Profesor Titular de Universidad. Dpto. Biotecnología Biología Vegetal (UPM-ETSIAAB).
  • 18. Rosa Domingo Bernardo – Licenciada en Biología por Universidad Complutense de Madrid.
  • 19. Alejandro Polo Santabárbara – Licenciado en Biología Ambiental por la Universidad Autónoma de Madrid.
  • 20. María Jesús Blázquez García – Licenciada en Biología por la Universidad Complutense de Madrid. Catedrática de Biología y Geología.
  • 21. Miguel Canzela Bañuelos – Licenciado en Biología por la Universidad Autónoma de Madrid.
  • 22. María Dolores Munuera Martínez – Licenciada en Biología por la Universidad de Murcia.
  • 23. Laura Tobaruela Lana – Licenciada en Biología por la Universidad de Barcelona. 24. Fernando López-Mirones – Licenciado en Biología por la Universidad Complutense de Madrid.
  • 25. María Esperanza Manzano Piedras – Licenciada en Biología por la Universidad Autónoma de Madrid.
  • 26. Jon Ortega Rodrigáñez – Licenciado en Biología por la Universidad Autónoma de Madrid.
  • 27. Jacinto Martínez Ródenas – Licenciado en Biología por la Universidad de Murcia. 28. Isabel López López – Licenciada en Biología por la Universidad de Barcelona.
  • 29. Gabriel Cantó Martínez – Licenciado en Ciencias Ambientales por la Universidad de Murcia. Profesor de Biología y Geología.
  • 30. Alejandro Iruela Alonso – Graduado en Ciencias Ambientales por la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid.

Informe de revisión científica COVID 19. Biólogos por la verdad. 15. 03. 2021

 

COLABORA CON NOSOTROS CON PAYPAL

10 Comentarios

  1. Según entiendo, estamos ante un ataque biológico deliberado. Es solo una herramienta para el “cup de cap” sociopolítico al que nos están sometiendo.

    Si estoy muy descaminado es que ya no se interpretar lo que soy capaz de leer.

  2. Y punto. Una verdad incontestable y comprobable, que ganaría todos los juicios, justos y verdaderos.

    Excelente, la verdad pura.

  3. Han tardado un poquito, sí, en darse cuenta y en sacar esto… uf, hace por lo menos seis meses que deberían haber hecho esto.

  4. 12.Estos productos génicos tienen graves deficiencias a nivel biológico como son homología con retrovirus endógenos humanos y sus proteínas retrovirales, de vital importancia para la reproducción, el sistema inmunológico y neurológico entre otros, pudiendo estas sustancias causar graves problemas de autoinmunidad, infertilidad y neurodegeneración, entre otras graves patologías.

    14.De estos datos estadísticos se deduce también que la enfermedad COVID 19 ha sustituido a la gripe, sin ésta haber desaparecido en ningún momento, sino más bien se la ha cambiado de nombre. Con la salvedad de un pico inusual de mortalidad detectado entre marzo y abril de 2020.

    15. Este pico de sobremortalidad fuera de lo habitual en marzo-abril de 2020 atiende, ya que existen pruebas suficientes para afirmarlo, a que tuviese un importante papel la vacuna antigripal 2019 – 2020, ello, unido a las medidas de abandono de colectivos de personas mayores en residencias, donde se centraron la mayoría de las muertes, así como a la desatención médica o diagnóstico erróneo y el posible papel de las redes electromagnéticas de reciente utilización, no siendo el causante el virus SARS CoV 2, al que se culpó sin evidencias. Es precisamente este pico el que debe estudiarse con el fin de conocer que es lo que realmente ocurrió, dejando de lado tanto las determinaciones de PCR por su total falta de capacidad para diagnosticar una enfermedad, así como la imputación al virus quimera artificial SARS CoV 2, de la epidemia estacional habitual de la gripe.

  5. 2.SOBRE EL ORIGEN DEL VIRUS SARS COV 2.

    Es vital dar una respuesta desde la biología al origen de este virus que tiene atemorizada a la humanidad. Y la respuesta debe ser desde la ciencia y el sentido común. En biología existe la denominada barrera de especie, un lenguaje bioquímico que impide que virus de una especie interaccione con la células de otras. De hecho, en el caso particular de enfermedades inducidas por entrada de virus o bacterias en el torrente sanguíneo como puede ser la rabia u otras inoculadas por mosquitos, estas enfermedades en ningún caso se transmiten de humano a humano, esta es la prueba inequívoca de que las enfermedades zoonóticas naturales son causadas por la entrada de virus y bacterias ajenos al torrente sanguíneo, pero que en ningún momento se ha traspasado la barrera de especie. Si se rastrea el origen de todos los virus de los que se asegura han traspasado la barrera de especie, se llega a la conclusión que el motivo es la forma de cultivarlos en los laboratorios

    (14). El cultivo de virus humanos en líneas celulares animales a través de los denominados “pases”, genera recombinantes no naturales, que además son inyectados en las vacunas a la población sana, lo cual es una práctica muy peligrosa (15) (16). La máxima expresión de estos virus artificiales se ha materializado con la creación en laboratorios de los virus quimera (17), los cuales tienen las características de tener que ser obligatoriamente inyectados a través del torrente sanguíneo para poder evadir la inmunidad del huésped y de portar un eficiente mecanismo de transducción celular que les permita traspasar la barrera de especie (18). El virus SARS CoV 2 es un virus quimera artificial, con secuencias de coronavirus humanos, el murciélago Rhinolophus affinis, el pangolín Manis javanica y un betacoronavirus canino (19) (Tabla 1), hecho que en la naturaleza jamás hubiese sido posible (ni existen publicaciones concluyentes al respecto). Sin embargo, sí tenemos pruebas de la creación de estos virus quimera en laboratorios (17) y del cultivo de nuevas vacunas de línea celular en riñones de perro, como es el ejemplo de la vacuna antigripal FlucelVax que se puso en circulación en España el año pasado (20).

  6. 3.AISLAMIENTO DEL VIRUS SARS COV 2 Y PRUEBAS RT PCR. El aislamiento del virus en pacientes ha sido igual de cuestionable que la historia sobre su origen. Ya desde el año 2003 con la descripción del primer SARS CoV (21) surgieron una serie de irregularidades graves por parte del principal firmante de aquella descripción, que curiosamente es el mismo y principal autor del actual protocolo RT PCR de SARS CoV 2 (22) Christian Drosten. Este equipo de investigadores en el año 2003 fue el que relacionó la enfermedad de SARS (síndrome respiratorio agudo severo), con un presunto nuevo virus al que denominaron SARS CoV. Lo más relevante de esta asociación entre enfermedad y virus es, que se hizo con únicamente 300 nucleótidos, que además comparten gran parte de los coronavirus (19), que hoy en día sabemos son virus endógenos presentes en todos los mamíferos y las aves y que no son patógenos (23). Este fragmento de coronavirus encontrado en únicamente una sola muestra, en la que también se encontró la bacteria C. pneumoniae, se cultivó en células de riñón de mono (21) y con estos pobres fundamentos y sin tener en cuenta la recombinación que sufren los virus al ser cultivados en células animales, ni tener en cuenta ningún otro factor que pudiese haber provocado la enfermedad, se sentenció al primer SARS CoV asociándolo con la enfermedad del síndrome respiratorio agudo severo, enfermedad que hoy en día se ha sustituido con el nombre de COVID 19, ya que en el 99,73 % de los casos ni es una enfermedad respiratoria, ni es aguda, ni severa (24). Muy revelador.

    Hoy en día, de la mano de la misma revista que publicó ambos protocolos de asociación de una secuencia génica minúscula con un virus al que llamaron SARS CoV, tenemos los “presuntos” aislamientos de SARS CoV 2 en los primeros pacientes (25). Para explicar este fraude científico nos centraremos en la primera publicación al respecto y que afirmó haber aislado el virus en pacientes de Wuhan en China. Lo primero que se relata en la metodología es la utilización de la prueba RT PCR para detectar pequeños fragmentos, de apenas 200 nucleótidos de 30.000 que tiene el genoma completo del presunto virus causante de la enfermedad. Hemos comparado utilizando la herramienta BLAST (https://blast.ncbi.nlm.nih.gov/Blast.cgi) las sondas y cebadores del protocolo utilizado según Corman y Drosten, 2020 (22) y 8 de las 10 secuencias de las que se refleja la composición completa de nucleótidos coinciden al 100% con el coronavirus humano endógeno NL63, que en su fase extracelular se encuentra encapsidado y en forma de ARN y además está asociado con los catarros comunes y tiene el mismo receptor que el virus de SARS (26).

  7. Debido a las evidencias mostradas, esta prueba RT PCR demuestra ser del todo inespecífica, siendo capaz de detectar virus endógenos en fase extracelular. Por ello, no se puede utilizar para diagnosticar una enfermedad y ni mucho menos para culpar a un virus de la misma. Cabría destacar que lo que se amplifican son fragmentos de ARN y jamás se aíslan partículas virales completas, ni se corrobora la prueba con cultivos virales individuales del paciente al que se le han recogido las muestras.

    Si fuese un virus respiratorio, sería tan sencillo de demostrar como recoger líquido broncoalveolar y cultivarlo directamente en una placa con células humanas del sistema respiratorio, sin más. Sin embargo, en ningún momento se están realizando cultivos directamente de las muestras de los pacientes, sino que se están recogiendo apenas unos fragmentos de ARN con la prueba RT PCR, que después de completan con bioinformática para hacerlos coincidir con la secuencia de SARS CoV 2 de bancos genómicos de datos como GenBank (25).

    Por lo tanto, los fragmentos detectados en la RT PCR proceden muy probablemente del transcriptoma humano y como no se están realizando cultivos virales de los pacientes que se dice están infectados con el virus SARS CoV 2 (o son positivos a la prueba), no se puede considerar, ni existen suficientes evidencias empíricas del aislamiento de este virus y por tanto, no se puede afirmar que sea el causante de la enfermedad denominada COVID 19.

  8. Por lo tanto, los fragmentos detectados en la RT PCR proceden muy probablemente del transcriptoma humano y como no se están realizando cultivos virales de los pacientes que se dice están infectados con el virus SARS CoV 2 (o son positivos a la prueba), no se puede considerar, ni existen suficientes evidencias empíricas del aislamiento de este virus y por tanto, no se puede afirmar que sea el causante de la enfermedad denominada COVID 19.

  9. Por otra parte, la presencia del supuesto ARN del virus no implica enfermedad y ésta depende de la carga vírica o cantidad de virus, ##(junto a políticos, fariseos psicópatas y psicopáticos enfermos dañinos y altamente criminales parásitos y patógenos)## individuales presentes. La carga vírica productora de enfermedad se determina de forma análoga a la densidad de población de insectos productores de plagas en los cultivos (31). La técnica consiste en establecer dos rectas de regresión lineal entre las cuales la densidad de población debe ser vigilada, por debajo de ellas la población de parásito no produce plaga o enfermedad y por encima de ellas se produce plaga o enfermedad. Las rectas umbral de densidad de población de vigilancia por debajo o por encima de las cuales no se causa o se causa plaga o enfermedad, se realiza por estudio estadístico por parte de expertos en el taxón causante de problemas y para los muestreos (en nuestro caso la realización de la prueba PCR) es necesario un conocimiento profundo de la dinámica poblacional del agente causante del problema, dinámica que no siempre es conocida. Por desgracia, no siempre son expertos reales los que determinan los umbrales y éstos se realizan de forma poco regular atendiendo a intereses económicos.

  10. 6.5 La desaparición misteriosa de la gripe o su nuevo nombre: la COVID 19. Por otra parte, considerando la información que nos están dando sobre la gripe y que ésta ha desaparecido prácticamente y si nos atenemos nuevamente a lo dicho últimamente por la OMS de que este virus puede ser endémico como el de la gripe (89) y (90).

    ¿No será, como nos habían dicho que este año no existía prácticamente gripe precisamente por las medidas tomadas para la COVID 19 lo que realmente se esté detectando sea la gripe de esta estación? Precisamente se nos viene a decir que la utilización de las mascarillas ha sido la que ha ocasionado el que la gripe prácticamente desaparezca (89), y nuevamente nos podemos hacer una serie de preguntas:

    ¿Cómo es posible que nos digan que las mascarillas han funcionado para el virus de la gripe y no para el objetivo que se pretendía que era evitar los contagios de la COVID – 19, cuando son virus semejantes y de transmisión principalmente por contacto entre humanos, según nos dicen? ¿Cómo es posible que cuando la mayoría de las mascarillas utilizadas, es decir, las faciales médicas establezcan en su información que son válidas para una filtración bacteriana > 98%, cuando los virus son de tamaño bastante menor que las bacterias?

    ¿Cómo es posible que se afirme esto cuando la OMS en su momento con estudios realizados para el virus de la influenza (gripe) llegase a la conclusión de que no prevenían el contagio? (86). Si realizamos una comparativa entre la Incidencia Acumulada (IA proporción de personas que enferman en un periodo de tiempo concreto) (74), (89) y (91) a los 14 días y a los 10 días tanto de la COVID 19 como de la gripe, vemos que en la gripe, con datos del 2018 – 2019, desde la semana 48, Noviembre 2018, hasta la semana 9, Marzo 2019, la tasa de casos por 100.000 habitantes se supera con valores más altos que para la COVID 19 si contabilizamos estos 3 meses de octubre a diciembre, alcanzándose valores medios de 455 y máximo de 853 casos por 100.000 habitantes para la COVID 19, mientras que en la gripe los valores medios son de 664 con un máximo de 1765 casos por 100.000 habitantes, es decir, la incidencia acumulada es mayor en el caso de la gripe que la de la COVID 19 y sin embargo, con la gripe no se toma medida alguna, incluso aunque haya colapso sanitario la mayoría de los años (89).

    Si nos atenemos a que con estos datos se están tomando las medidas restrictivas que nos están imponiendo, surge una pregunta: ¿Si se hubiese utilizado este ratio en las campañas estacionales de gripe, no nos tendrían que haber confinado y restringido también nuestras libertades? Si se analiza con detenimiento las medidas tomadas con esta pandemia de la COVID 19 y que afectan a la población basándose en estas tasas de casos por 100.000 habitantes y las comparamos con lo que es nuestra vida sin restricciones en las épocas de las gripes estacionales de todos los años, se pueden deducir una serie de conclusiones que nos conducen a que no existe justificación alguna de las medidas tomadas basándonos en:- Se han realizado un número de test de la COVID 19 extraordinariamente superior a los test que se hacen en las gripes estacionales y con las incertidumbres de ese test el número de positivos ha sido superior al real, asignando casos a asintomáticos e incluso utilizando las cifras de positivos, como si cada positivo se correspondiese con una persona, cuando existen personas a las que se les han realizado más de un test ¿Por qué entonces se les contabiliza como persona diferente en el cálculo de la incidencia acumulada?

    Los test de la COVID 19 se basan en la técnica de la RT PCR no significando que un positivo tenga realmente la enfermedad, existiendo como sabemos un importante porcentaje de falsos positivos asintomáticos que no contagian, puesto que o bien no están enfermos o bien que su sistema inmunológico ha superado al virus siendo su carga viral mínima y por lo tanto, sin capacidad de infectar. – Los test de la gripe, se realizan mediante cultivos microbiológicos celulares con cepas ya identificadas en años anteriores y por lo tanto con una fiabilidad infinitamente mayor que la de los test utilizados para la COVID 19, de los que no se realizan cultivos celulares y si se hacen, no se detectan partículas virales viables. – Si la razón que se utiliza para implantar las medidas era que la gripe tiene su vacuna y la COVID 19 no la tenía, ahora que parece que sí la tiene, esa razón es de muy poco peso específico, ya que se sabe con certeza, primero que la vacuna de la gripe no es efectiva más que al 50%, segundo que el porcentaje de vacunación en la población es bastante bajo salvo en la edad superior a los 65 años (89).

    ¿Cuál es la razón para seguir implantando esas medidas restrictivas, si ya se tiene la vacuna de la COVID 19? ¿Es que ni siquiera las mismas autoridades sanitarias creen en la efectividad de esa vacuna? ¿Es que no están del todo convencidos de que la vacuna, al ser de nuevo diseño y con tan poco tiempo de investigación, no vaya a producir más problemas que beneficios?

    A este respecto cabe destacar, que en la actualidad no existe ningún estudio específico sobre inmunidad generada por las vacunas experimentales administradas y sin embargo, si se han reportado gran cantidad de efectos adversos generales, del sistema nervioso, gastrointestinales, musculoesqueléticos, dermatológicos, respiratorios, cardiacos, vasculares, infecciosos, inmunológicos, psiquiátricos, oculares, sanguíneos, etcétera (92).

    En las épocas estacionales de la gripe, el mayor número de casos no se detecta por los test realizados, se detecta con el filtro de la atención primaria aplicando la medicina de siempre con los pacientes, mientras que con la COVID 19 ese primer filtro esencial en la sanidad, como es la atención primaria, se ha visto reducido e incluso anulado (89).

    ¿No se hubiese realizado una mejor gestión sanitaria si se hubiesen utilizado los protocolos de siempre como se utilizan con la gripe? ¿No se hubiese evitado una parte importante de los colapsos hospitalarios? ¿No se hubiese tenido una foto bastante más real de la infección, si se hubiese sustituido tantos test RT PCR por un mayor diagnóstico en la atención primaria?

    ¿No se hubiese eliminado de la ecuación los asintomáticos positivos no enfermos, ya que como no sintomáticos no acudirían a los servicios de atención primaria, y por lo tanto, la incidencia acumulada no hubiera alcanzado los valores que se han informado?

    ¿No hubiésemos tenido con ello una mejor fotografía de la dimensión de la epidemia y con ello hubiésemos evitado tomar medidas que lo único que han hecho además de aterrorizar y generar recelo en la población, es penalizar a la misma?

    – Si hacemos una comparación con las épocas gripales donde, por ejemplo en Euskadi, se dan del orden de 3.005 fallecidos por neumonías resistentes (79), aunque sólo una pequeña parte se adjudica a la gripe las cuales se corresponden con personas a las que se les ha hecho dicho test de la gripe, vemos que las tasas de letalidad de la gripe y de la COVID 19 son del orden de 5,26% para la gripe y 2,38% para la COVID 19 (76), (77), (78), (79), (80), (93) y (94).

    Si contabilizamos el número de casos positivos de la COVID 19, es aproximadamente la mitad, ya que aunque se haya contabilizado como una persona diferente, la realidad es que se han realizado más de un test a muchas personas, luego con esta corrección la tasa de letalidad sería para la COVID 19, del 4,77%. – Si comparamos mortalidad entre gripe y COVID 19 se observa que los porcentajes, si se tienen en cuenta los fallecimientos de neumonías resistentes como fallecidos por gripe al igual que se ha hecho con la COVID 19 este año, son parecidos del orden del 0,14% al 0,17% contando con que los fallecidos por COVID 19 se han sobredimensionado. Por lo tanto, la tasa de letalidad como de mortalidad son coincidentes entre gripe y COVID 19, lo cual explicaría por qué se nos dice que la gripe ha sido prácticamente erradicada, expresión que más bien, si atendemos a los datos, debería aseverar que la gripe ha sido sustituida o renombrada como la enfermedad COVID 19 (Gráfica 8 y 9).

Comments are closed.