Estos días pasados, de traiciones, mociones de censura, convocatoria de elecciones, transfuguismo, ceses y demás tormentas políticas, el asunto Arrimadas me hizo recordar la película protagonizada por Helmut Berger y Virna Lisi, El bello monstruo, cuya banda sonora escuché cientos de veces al tiempo que imaginaba el vals entre las columnas de mármol.

La chica de Ciudadanos se ha revelado como un monstruito de la política, toda una experta en asuntos subterráneos. Ella que tanto habla de ética y decencia –aun en estos días— lleva varios meses entregada al gobierno socialcomunista, el mayor clan corrupto de la etapa democrática, pactando con Sánchez un estado de excepción encubierto y demás medidas covidianas, más propias de un estado totalitario que de un país democrático, y tapándose la nariz con la mascarilla para evitar desmayarse ante el hedor que emana del palacio de la Moncloa y del casoplón de Galapagar, con o sin Iglesias que, según dicen, ya duerme en otra cama. Sus inquilinos son tal para cual, pero Inés no huele mejor y no se destaca por su moralidad. Visto lo visto, si no las ha hecho mayores es porque no ha tenido oportunidad. Tenemos derecho a pensar esto y más. Arrimadas no tiene ideología ni valores, solo le importa colmar su ambición personal, lucrarse con la política. Si no, no hubiese abandonado Cataluña, dejando en la estacada a los catalanes que la habían votado. Ella quería Madrid, vivir en la capi y codearse con quien podía comprar su mercancía. Nos engañó con su ficticia lucha contra la corrupción, solo de boquilla, para entregarse al gobierno más corrupto de la historia. Ahora se entiende por qué nunca le pidió explicaciones a Pedro Sánchez sobre las contrataciones a empresas sin domicilio ni licencia, sobre los pelotazos en material sanitario, el dinero público malversado en toda esta etapa pandémica, los altos cargos nombrados de manera ilegal, las leyes aprobadas sin debate parlamentario, la responsabilidad en muchas muertes encubiertas, los cientos de mentiras con las que bombardean diariamente al penitente ciudadano y antes de todo esto, las famosas maletas de Delcy Rodríguez y los asuntos de narcotráfico que ahora también le afectan. Es como para pensar que algo le tocó de aquel botín. ¡Cómo nos engañó la espabilada chica morena que conquistó con su desparpajo, enfrentándose a Torra cuando luchaba a favor de los catalanes excluidos! Ella solita quemó los restos de su partido, tomando decisiones motu proprio sin contar con la Ejecutiva. Traición, en definitiva.

No creo que sea una cuestión de metamorfosis, como apuntan algunos, sino de un quitarse la careta de madona, dejando al descubierto su rostro frío y sin alma. Quedó al descubierto la mujer calculadora y ambiciosa infectada con el virus de la política y adicta a los focos. En alguna ocasión me referí a ella como Lilith y ahora me reafirmo. Es toda una diablesa maligna y cruel. Así la definen muchos de su entorno.

Nunca me fié de Ciudadanos, quizá por ser un partido muy de laboratorio, desprovisto de corazón. Al principio, mi intuición me decía que algo no cuadraba y después cuando se revelaron tan progres, tan abortistas, tan babosos del orgullo gay, tan “queer”, en suma, y tan proclives al comercio de bebés –díganme si no qué son los vientres de alquiler—, disfrazado negocio con el eufemismo de maternidad subrogada, comprendí que podía confiar en mi sexto sentido. Aun así, siempre he tenido simpatía por algunos miembros, como Juan Carlos Girauta, Marta Rivera de la Cruz o Toni Cantó, mucho más humanistas y menos arrogantes. Hay que recordar que en alguna ocasión fueron desautorizados por la cúpula cuando hicieron alguna declaración fuera de la pauta del laicismo radical de la izquierda.

Ahora bien, si las cosas rara vez pasan por casualidad, en esta etapa de reseteo del mundo, no solo en el ámbito económico sino en el resto de las parcelas que nos afectan como humanos, sea el social, el cultural o el religioso, habría que analizar esta jugada de la tigresa jerezana teniendo en cuenta algún personaje que no está apareciendo en el tablero, aunque sí es conocida su relación con el partido naranja. Me estoy refiriendo a George Soros.

¿Ha recibido Inés alguna llamada de George Soros últimamente? ¿Le ha leído la cartilla, como en su día hacía con Albert Rivera hasta que recibió el ultimátum y se hundió el partido tal como había amenazado el magnate? Puede ser que haya llegado la hora de explicar la razón del derrumbe del partido naranja y del porqué de la caída de Rivera y su dimisión, tras haber probado las mieles del éxito y estar casi a un paso de la Moncloa. Ciudadanos no se hundió de la noche a la mañana porque sus clarividentes votantes hubiesen cambiado el chip de repente. La causa hay que buscarla más arriba, quizá allí donde mira Inés ahora y de quien recibe órdenes. Soros demostró que sin su bendición nada es posible en el mundo de la política progre. Además, hace un año ahora que ella se estrenó en la reunión del Club Bilderberg, del cual volvió tocada, como casi todas las “cañas huecas” que acuden sin una estructura estable y una formación sólida.

¿Que pidió Inés Arrimadas a cambio? ¿Ser ministra de algo, como Irene Montero o alguna de las progres? ¿Irse a la ONU como la Pajín y la Aído tras ayudar a Zapatero con los planes de laboratorio del matrimonio homosexual, inmigración, ley de violencia de género, vía libre al genotipado de embriones o eliminar del código civil los conceptos de padre y madre o esposo y esposa? Son simples ejemplos que allanaron el camino al nuevo modelo que se estaba implantando. Las dos legislaturas de Zapatero se entienden mejor una vez transcurrido el tiempo. No olvidemos que ZP decía que había llegado para cambiar la sociedad. ¡Y vaya si lo consiguió! En muchos sentidos, y lo estamos pagando mientras él vuela en los aviones de los narcos corrompiendo todo lo que toca.

NOTA:

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1 Comentario

  1. Inés Arrimadas hace ouija y la Pasionaria contacta con ella y le dice que tiene que hacer.Mientras el gobierno se ocupa exclusivamente de sacar por la tele a todos estos memos,se pasan muchas noticias por alto,como las toneladas de hachís detectadas en Marruecos,nos hacemos una idea de lo que no es detectado.En EEUU han descubierto 20 toneladas de carne de vacuno contaminada que provocaba zoocontagios muy virulentos (quizás es cosa de Baiden),la cuestión es que España estos meses ha aumentado la importación de carne de Inglaterra.Que tipo de importaciones están haciendo la CEE,tras el brexit?,que ha pactado la Calviño?.Con esta carne se hacen hamburguesas,y ya hay gente en las UCI con enfermedades contagiadas de animales…por consumo de carne contaminada,como ahora todo lo achacan al covid,ya no se hacen los mismos controles sanitarios?,que nos están ocultando?,por qué ponen en riesgo nuestra salud?.En cuanto a Irene y Pablo,como dice el refrán,el mejor desprecio es no hacer aprecio.

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