Los acontecimientos que hemos vivido en días pasados sobre los daños, robos, hurtos y sabotajes que se han causado a las instalaciones del hospital Isabel Zendal, buscando  poner en un brete al gobierno de la Comunidad de Madrid y desacreditar así a la Presidenta de la Comunidad, es de una crueldad y una maldad que sólo personas con mentes enfermas pueden llegar a realizarlos.

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Estos sucesos deleznables, donde la consecución de unos objetivos políticos  conduce a unos individuos a cometer semejante  atrocidad de intentar paralizar un hospital donde se atienden a enfermos de todas las edades, sexos e ideologías, nos sitúa ante uno de los momentos de la historia en los que la bajeza moral de los seres humanos ha llegado a límites difícilmente imaginables.

En la mente de cualquier persona de bien, surge la gran pregunta: ¿Es el hombre malo por naturaleza? Ante estos hechos sucedidos, es muy difícil decir que no.

La duda existencial de la bondad y la maldad en la génesis del ser humano, nos traslada en el tiempo,  a la vieja discusión entre Hobbes y Rousseau.

Estos antagonistas de la filosofía que pertenecían a la corriente contractualista, estudiaron el interior de la naturaleza humana y a que cada uno de ellos sus investigaciones sobre el ser,  les llevaron a dos soluciones sobre la naturaleza y la bondad del hombre, completamente diferentes, situando a cada uno de ellos,  en las antípodas del pensamiento.

Hobbes, afirmaba que “el hombre es un lobo para el hombre” y que en un estado precivilizado o salvaje, impera en su interior, en su propia naturaleza, la guerra de todos contra todos. 

Para Hobbes el ser humano es agresivo y egoísta y lo que desea lo ha de conseguir, aunque sea destruyendo a su congénere competidor. El ser humano es malo por naturaleza, y en consecuencia, para que muchos hombres puedan convivir juntos sin matarse, es necesario que exista un poder absoluto por encima de los individuos que componen una comunidad, una ley absoluta y fuertemente autoritaria, que controle el impulso agresivo natural del hombre y el egoísmo que surge de la propia naturaleza humana.

En contra de la opinión de Hobbes y como precursor del marxismo filosófico, Rousseau, defiende que el hombre,  en un estado de naturaleza de buenos salvajes, es bueno, ya que si uno de esos salvajes ve a otro sufriendo, siente una inclinación natural a auxiliar. 

Entonces, ¿qué es lo que hace malo al ser humano para llegar a sabotear, robar, boicotear, dañar y hurtar un hospital lleno de enfermos? 

Según Rousseau Lo que hace al hombre malo, lo que despierta su agresividad es el momento en que el primero dijo “esto es mío”, la propiedad. Porque si esto es mío, otro puede decir, “pero yo también lo quiero” y así aparecen la competencia, la envidia y la agresividad.

Fue Hobbes el que advirtió que en el estado de naturaleza el hombre no es pacífico, sino más bien “un lobo para el hombre” y por lo tanto se une en sociedad con el único interés de sobrevivir. Inmanuel Kant defendía también esta postura de Hobbes, argumentando, con base a su doctrina del idealismo trascendental, que es la razón práctica la que obliga al hombre a renunciar a ese estado de guerra y a buscar la paz en sociedad y Kanta, al igual que Hobbes, sostenía la necesidad de una autoridad central fuerte para evitar el mal de la discordia y la guerra civil.

Thomas Hobbes, pensaba en su libro Leviathan, no sin razón, que al hombre le movía el miedo y el egoísmo y,  de ellos, surgía  su naturaleza de maldad y  la “guerra de todos contra todos”, como reacción originada en el miedo al otro. Para poder alcanzar la seguridad, cada hombre habría de renunciar y transferir su soberanía personal a un poder que le garantizara el estado de paz, en este caso organizarse en torno a la sociedad. De las 19 leyes de la naturaleza que describía en su libro, yo destaco las que  se refieren a la Paz, a la Guerra y a la Libertad. Según Hobbbes, cada hombre debe esforzarse por la paz, y cuando no puede lograrla, debe buscar y utilizar todas las ventajas de la guerra. Sobre la Libertad, el pensador inglés decía, que el hombre debe de renunciar a tener derecho sobre todas las cosas y a estar satisfecho con tener libertad: libertad frente a los demás y libertad respecto a sí mismo. 

El hombre, para salir de un estado primitivo, ha de contribuir a  la construcción de un Estado nacional, con un poder político centralizado y fuerte, que permita al propio hombre, estar unido para sobrevivir, abandonando la naturaleza malvada de ser “el lobo del propio hombre”  para crear un nuevo modo de vida donde el  orden y la moral, nos conviertan en seres superiores a los animales y civilizados. 

Kant cuando creó su concepto de la ética, afirmó que existe una única obligación moral, a la que llamó el “imperativo categórico“, y esta moral se deriva del concepto de deber, lo que lleva a que el hombre dotado de valores, deja de ser agresivo para el propio hombre y en esta situación se crea la “paz perpetua” donde Kant  expone de la idea de que la paz se asegurará mediante la instauración en el mundo de repúblicas constitucionales y de la cooperación internacional. 

Lo que es cierto, es que en el día de hoy, en las sociedades actuales donde los valores desaparecen a favor de una ética marxista, donde el objetivo de la destrucción del contrincante político  lo convierte en enemigo,  podemos decir que el mayor enemigo del hombre ha vuelto a ser el hombre. El hombre es la única especie de la Creación que ataca a sus semejantes premeditadamente, a veces por el placer de conseguir poder y por seseo de arrebatar al otro lo que es suyo. El hombre no ataca al otro hombre por instinto, cuando ataca al contrincante no lo hace por  supervivencia ni en defensa propia. 

Los tiempos en los que vivimos, nos muestran como el hombre esta guiado por intereses egoístas. 

Cuando una sociedad está dotada de valores eternos, bajo una autoridad legal que rige los destinos de una sociedad, con vocación de permanecer, comienza a surgir la bondad en el corazón y en el alma del hombre. Desde que se instauran en la sociedad los códigos éticos del orden y el amor que nos mostró el Salvador, las personas dejan de guiarse por  intereses y comienza la solidaridad entre los hombres como valor de una sociedad  donde el ser humano comienza a valorar al prójimo por encima de los que tiene. En este estado de la sociedad ideal de Hobbes y de Kant, las personas se respetan entre ellas porque se  respetan a sí mismas, abandonando el egoísmo y la maldad de la naturaleza humana 

Al contrario que Hobbes, el suizo Jean-Jacques Rousseau pensaba que “el hombre es bueno por naturaleza” está orientado naturalmente para el bien, pues el hombre nace bueno y libre y que es la sociedad la que lo corrompe. Una sociedad, principalmente capitalista, en la que cada individuo lucha por mantener sus privilegios y posesiones,  enseña a las personas a competir para obtener lo máximo posible, sin un objetivo claro más que el de acumular riquezas y privilegios.

Rousseau en su libro “El contrato social”, diseño un modo de política, donde la voluntad general, residía  en el pueblo como depositario de la soberanía y la  única forma de gobierno legal será aquella de un Estado donde todo el pueblo  participe en un nuevo estado que surja de esa soberanía, ya sea una monarquía o una aristocracia, lo que no debe afectar la legitimidad del pueblo.

 Rousseau establece que esta sociedad corrupta, nació cuando un hombre cercó un terreno y dijo que era suyo. El afán de poseer propiedades privadas y delimitar las posesiones de cada uno son elementos claves en la degeneración del hombre en un ser egoísta, unido a que la educación tradicional oprime y destruye la bondad del hombre y la sociedad acaba por corromperlo.

Es famosa la tesis del buen salvaje, según la cual el ser humano, en su estado natural, original y primitivo, es bueno y superior moralmente al hombre civilizado,  pero vivir en la sociedad, lo pervierte, llevándolo al desorden físico y moral. 

Para Rousseau, precursor de marxismo filosófico, el hombre es un ser social, pero es es corrompido por la sociedad capitalista, que sobrevive de la explotación del hombre por el hombre y donde cada individuo debe luchar encarnizadamente para mantener sus privilegios y posesiones. De ahí surge que el hombre que vive en esa sociedad corrupta, se convierta en un ser egoísta, individualista e injusto.

Conociendo que la maldad del hombre existe en su propio origen como ser, la investigación sobre los robos y sabotajes en el hospital Isabel Zendal de Madrid nos van a llevar a conocer la identidad de los hombres que ya sea siguiendo la teoría de Hobbes o la de Rousseau, han de ser juzgados por su terrible acción criminal.

 Robar en una iglesia o en un hospital, ha sido siempre un acto rechazable por la sociedad y cuando se producen robos de material sanitario vital para atender a los pacientes del centro destinado a aliviar la presión sanitaria impuesta por la tercera ola de Covid y sabotajes que pueden producir la muertes de los pacientes, los actos superan cualquier delito conocido para cruzar el rio de la bajeza humana, hasta el nivel de un gusano.

 La enumeración de hechos vandálicos es tremenda:

  • Se desenchufaron los termos que dotan de agua caliente a las instalaciones, lo que provocó la que enfermos,  personal y médicos carecieran de agua caliente.
  • Atasco masivo de inodoros en el hospital y más aún cuando el atasco estaba originado por material sanitario sin usar: compresas, guantes, batas, empapadores, mascarillas. 
  • Se taparon  los sensores de los grifos de los baños con papel celofán.
  • Se activó la alarma del hospital Zendal de madrugada alertando a pacientes y al personal que estaba trabajando, produciéndose la alarma general.
  • Se encontraron ropa usada esparcida por el suelo con un cartel en el que se podía leer “NO LOS VA A RECOGER NADIE, lo que puede provocar la infección de terceras personas. 
  • Hubo una intrusión en la sala ‘Rack’ -sala del Zendal en la que se encuentran las conexiones que dan suministro a la red informática- y se desconectó el enchufe de latiguillos, lo que dejó un módulo A2 sin conexión durante una hora u hora y media. Por espacio de  90 minutos los médicos no pudieron tener conexión con los aparatos que miden la telemetría de las constantes vitales de los pacientes, lo que aumenta drásticamente el peligro de que un paciente sufra una alteración repentina en sus constantes que no se detecte de forma inmediata.
  • Desaparecieron aparatos que se usan para dar oxigeno de manera inmediata previa a la entubación”, así como laringoscopios que sirven para “abrir la vía aérea para entubar”, es decir, que se usan en un contexto de máxima urgencia en el que está en juego la vida del paciente.
  • El ordenador de uno de los médicos que luego volvió a encontrarse, desapareció en la semana entre el 25 de enero y el pasado 2 de febrero.
  • Se sustrajeron también varias conexiones de los ventiladores que dan oxígeno a los pacientes, así como otro material, entre el cual estaba un “sistema de alto flujo” cuya misión es “introducir gran cantidad de aire” en los pulmones de los pacientes “en caso de necesidad” y cuyo valor es de nada más y nada menos que 4.000 euros.

Los que buscan el mal de los demás para sus fines políticos, no hacen más que seguir los postulados de Marx y de Lenin: La violencia revolucionaria como la única forma de transformación radical de la sociedad, que será necesaria en algún momento determinado de la historia para darle fin al modo de producción capitalista, y así, dar pie a una nueva formación social que propicie el tránsito hacia una sociedad comunista.

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2 Comentarios

  1. Cuando los agarren metedles 30 años de prisión ejemplarizante. NO QUEREMOS AQUÍ COMUNISMO ASESINO!

  2. Todos esos filósofos se equivocaban estrepitosamente. Hay seres humanos buenos y seres humanos malvados. La educación pule en parte esas tendencias innatas (ceder o acaparar, ayudar o dañar, etc) pero al final hay lo que hay.

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