inspección de trabajo

Son cada vez más los que dicen que España es el banco de prueba de lo que se nos viene a nivel mundial. Posiblemente sea por el bochornoso aborregamiento que en general, hemos permitido que nos impongan. Seguramente tendrá algo que ver con aquel ya viejo refrán: Dame pan y dime tonto que hoy se ha desdoblado en otras muchas acepciones, ya saben “no piense, nosotros pensamos por usted” “No estudie, aprobara igual” “No trabaje, quédese en el sofá, le mandamos la paguita a casa” “No compre vivienda, ocúpela”  “No se preocupe por sus hijos, en realidad son del Estado”

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En paralelo, ya tenemos implantado, para los que producen, un nivel de burocracia en España insostenible, lo de Larra, ha quedado en una broma. El expediente, es lo verdaderamente importante en nuestro sistema y en lo que se va el grueso de un presupuesto. Evidentemente, el mundo empresarial, el único que crea riqueza, es el blanco principal, el principal obstáculo para el “nuevo orden”. Ya hoy, cualquiera que dirija una pequeña empresa, está obligado a invertir más tiempo en la gestión de las relaciones con la administración pública que en su propia empresa. Si a lo expresado, añadimos la criminalización que se ha hecho durante muchos años de nuestros empresarios, podríamos llegar a definirlos, como una bomba de relojería con la cuerda casi agotada. Solo los superhombres y no siempre, resisten la presión a la que son sometidos.

Con la puesta en funcionamiento de la “pandemia” así definida por quienes se benefician de la misma, pero también denominada de otras muchas maneras -por los que lejos de encontrar beneficio en la misma, la ven como la imposición de un nuevo orden al estilo del que ya reflejara nuestro admirado George Orwell, pero también Aldous Huxley  y otro muchos de menor nivel literario. En el cine “V de vendetta” de los hermanos Wachowski. Hay que leer más o al menos ir al cine-  dependiendo del daño que les provoca. El calificativo más ligero pero a su vez  más expresivo es de “plandemia” pero infinidad de ellos, dependiendo de lo que cada uno cree de a dónde nos llevan, Nuevo Orden Mundial (NOM), Receteo, etc.

El empresario, actor principal y siempre culpable de antemano, de todo, ya saben, es una mala persona, es un explotador de sus trabajadores, es un defraudador de la hacienda Pública, un insolidario  que se niega a colaborar con el desarrollo de la sociedad, es responsable hasta de la fractura de un empleado cuando en vacaciones se pueda partir un tobillo jugando al futbol en la playa, por ello, está obligado y a partir de ese momento a pagar más de la mitad del coste de ese trabajador como si estuviera activo y hasta su total recuperación. Actores necesarios y viviendo de los creadores de riqueza, son los sindicatos, largamente subvencionados por la administración pública para hacer inviable a las empresas de un lado, y las patronales, igualmente subvencionadas pero para mirar hacia otro lado cuando los sindicatos actúan. De la misma manera que los empresarios están criminalizados, los trabajadores son “seres de luz” para la misma sociedad, carecen de la más mínima  responsabilidad en cualquier hecho que suceda en la empresa y tienen presunción de veracidad ante la ley siempre que se enfrentan al jefe.

Con las restricciones provocadas por la “plandemia” -estamos hablando de las empresas,  y no debemos de olvidar que tenemos  dentro del gobierno social-comunista, una ministra de trabajo con fuerte orientación sindicalista, de los que no han trabajado en su vida, y cuya prioridad es hacer aún más penoso el ejercer de empresario-  la adaptación de los contratos laborales, a los horarios de las empresas, ha sido la guinda para hacer reventar a los empresarios. Los inspectores de trabajo – En un país con los derechos laborales  más proteccionistas del mundo- son del todo innecesario. Solo el abuso o la presión contra el empresario, lo hacen necesario. Dentro del colectivo,  no todos, y especialmente, según me cuentan, en los contratados sin rango de inspectores y para esta nueva situación, han encontrado un verdadero filón para dar placer a su jefa suprema. En la situación de absoluta precariedad provocada y muy especialmente en la hostelería, los  gestores de la misma, se ven impotentes y desbordados para adaptar el horario de sus trabajadores a los cambios continuos que los gobernantes imponen. Lejos de encontrar colaboración, solo encuentran hostigamiento e incomprensión. Hacen falta las dos partes para que suceda la infracción a la norma. Sin embargo, la opinión del trabajador, no cuenta para el inspector de trabajo que una vez más y contra toda lógica, solo actúa contra el empleador.

Realmente, no busca la defensa del asalariado, ni un buen convenio entre las partes, aún menos la viabilidad de la empresa, solo busca sacar tajada para el mayor beneficiado, el Estado. Tajada que luego la distribuirá entre colectivos improductivos y que solo crean malestar y pobreza en la sociedad.

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Faustino
Terminadas mi obligaciones genéticas; lo de cultivar los arboles, garantizar la continuidad de la especie y escribir un libro(este lo tengo escrito aunque no publicado) me dedico a darle voz a todo lo que me descuadra en mi rededor, muy especialmente la falta de justicia en su mas alto concepto. Cuando no lo hago se me aparece mi padre y me recuerda que "nunca se ha escrito nada de ningún cobarde" como apenas puedo dar voz, escribo pequeños textos para intentar suplir "mi afonía" y ademas me esfuerzo intentando que lleguen a la gente. Tengo infinidad de escritos publicados en "círculos menores" He sido pregonero de la Semana Santa de mi ciudad, Tomares. Mi blog personal es Incorrectamente Politico, encabezado por una foto de George Orwell y su mas famosa frase: Periodismo es publicar aquello que alguien no quiere que publiques, todo lo demás son relaciones publicas.

1 Comentario

  1. Si desde el mismo minuto uno de cierre de empresas, el año pasado, TODOS los empresarios se hubieran dado de baja como tales, me gustaría saber que habría pasado en España, el terremoto social y político, amén del económico, habría sido de proporciones bíblicas.
    Bueno, el social no se yo, porque con la cantidad de borregos descerebrados que hay en este puto pais, me da que les echarían la culpa a los que cierran de ser insolidarios, o alguna gilipollez por el estilo.

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